En esos días se protestaba por el medio ambiente, pero ya surgían los gérmenes del movimiento
estudiantil. Ese día yo no tenía nada mejor que hacer, así que salía a grabar un poco,
un poquito. De la protesta me perdí, nos perdimos la parte pacífica.
Inevitablemente Chile, bueno, la humanidad altera, lleva esa rémula, esa rémula ahí en la espalda de esa que se llama Iones.
Regraciadamente, hoy tengo que compartir con ustedes una noticia por lo doce. Como presidente de Chile, quiero llamar a la Unidad Nacional para luchar y triunfar en esta lucha que es de carácter ético y moral.
No puedo negar que esa ofensiva y controofensiva eran en cierto modo agradables, hasta juguetona el día.
Claro, después de 20 años realizados algo de movimiento no hace mal al espíritu. Es un soplo de aire fresco, aunque solo hablando de forma figura, el agua que nos lanzaban solo así afeliza a los perros que corrien tras ellos.
Los pistes siguen en el arcoíto, ese que siguieron nuestros padres y que no llegó a ninguna parte. Los perros no tengo ninguna imagen, que las tengo.
Quiero llamar a la Unidad Nacional.
Los piedrazos me han soltado.
Yo no estaba grabando solo, entonces vimos a una pareja, entonces subimos que ya no estaríamos solos. Eso esperábamos o esperamos.
