Cuando nosotras hablamos de economía feminista, es otra visión.
La economía oficial solo tiene en cuenta el mercado, la producción de mercados, servicios
públicos y el sistema financiero. En cambio, no tienen en cuenta todo lo que hay por debajo,
que está sosteniendo ese mercado, que es toda la economía del cuidado y toda la naturaleza que
digamos que estudia la economía ecológica. Cuando hablamos de la economía del cuidado,
estamos hablando de todos los trabajos que se hacen básicamente desde los hogares que no están
remunerados, pero tampoco queremos que no creemos que la solución sea remunerado, sino toda esa
cantidad enorme de trabajo que está reproduciendo a la vida. Y entonces para nosotras la contradicción
es entre el beneficio capitalista y el cuidado a la vida, o dicho de otra manera, entre capital y vida.
Y entonces, claro, la economía oficial y el sistema que tenemos, o sea, una cosa es el
sistema y otra es la economía que lo explica y que lo recoge y que lo intenta perpetuar,
esta economía solo le interesa el beneficio capitalista. Y en cambio, no solo lo que estamos
planteando es que tenemos que ir hacia otra economía que tenga como eje central la vida de las personas.
El sistema económico es capitalista por un lado y patriarcal por otro. El patriarcal es anterior
al capitalismo, pero al capitalismo digamos que lo ha sabido aprovechar muy bien y ha formado
este sistema capitalista patriarcal donde las mujeres nos hemos dedicado fundamentalmente
a esta tarea y esto le estamos entregando una fuerza de trabajo muy por debajo de su coste al
sistema. Parte del beneficio del sistema viene de todo este trabajo hecho en los hogares. Por eso
para nosotros es muy importante que los compañeros, los hombres sensibles al tema y que también
quieren una transformación, esto lo vean y lo entiendan, porque en el fondo tendríamos que
hacer complicidad frente a este tema. Yo creo que la transición, si se da, que ojalá se dé,
será muy compleja, larga y compleja y entonces en una parte importante para nosotras es cómo se
reorganiza todos los tiempos y los trabajos de forma mucho más equitativa. Cómo se
redistribuyen, se reorganiza consumo y producción de una forma distinta ecológicamente sostenible
y digamos redistribuyendo de forma equitativa los tiempos de trabajo y la renta. Claro es que
yo creo que nos movemos en dos ejes, el eje capitalista y el eje patriarcal que están ahora muy
unidos, entonces para nosotras es muy importante que los hombres sensibles y que quieren ser
emancipadores, hagan complicidad con la economía del cuidado y con la economía ecológica porque en
el fondo estaríamos todos por un cambio semejante y tendríamos que, claro, poner en cuestión el
sistema capitalista que no es nada fácil, los poderes ahí son muy importantes.
Yo lo que he escuchado de socialismo del siglo XXI no tiene en cuenta para nada la economía del
cuidado ni la economía ecológica, con lo cual ya no me siento implicada en ello. O sea, si volvemos
a lo que podría haber sido un socialismo del siglo XVIII o principios del XX, pues eran socialismos
que no tenían en cuenta para nada todo lo que no pasaba por el mercado, luchaban contra la
economía capitalista, pero no tenían en cuenta el resto de los elementos extenos al mercado y
entonces para nosotras es un solo proceso todo, o lo tenemos todo en cuenta, ya nos sirve.
En América Latina yo creo que hay países que están intentando hacer cosas diferentes,
como Venezuela, Ecuador, Bolivia, ahora tal vez Brasil, pero no creo que estén por la economía
feminista. De hecho, yo conozco mujeres ecuatorianas que están ahí en el gobierno y tienen muchísimos
problemas, es decir, el patriarcado también es muy duro y entonces yo recuerdo algo que yo creo
que ahora simbólicamente se repite cuando nos decían en los años 60 compañeras lo primero es
tomar el poder y lo demás vendrá por añadidura, lo demás no viene nunca por añadidura, es decir,
o las cosas democráticas se hacen desde ya o después ya no funcionan, que pasa también con la
democracia, o sea cuando hay partidos que no son democráticos y después toman el poder siguen
sin ser democráticos, es decir, estas cosas son muy complicadas de gestionar, muy complicadas de
implementar y por tanto con todos los problemas que tienen tienen que ir desde el principio,
sino después es muy difícil. Entonces yo creo que en los países de América Latina,
lo de economía feminista lo están haciendo a los grupos de mujeres igual que en todas partes,
pero no están dentro de las políticas de los gobiernos. Yo creo que como todo es difícil porque
por ejemplo también si tú me preguntarás qué ejemplo de una economía alternativa hay, claro,
es difícil, prácticamente todo es capitalismo actualmente, entonces yo creo que lo que hay
son como pequeños proyectos, por ejemplo cuando uno habla de alguna cooperativa, que tienen formas
de actuar que podrían ser distintas y entonces dentro de esto se aprende sobre la marcha cuáles
son los problemas que se crean. Entonces yo creo que en esto el feminismo pues según como en las
organizaciones donde se participa intentas que las relaciones sean distintas, que las cosas
se hagan distintas, ya sean movimientos sociales, ya sean los lugares de trabajo y entonces es un poco
el proceso de decir bueno cómo vamos aprendiendo entre todas y todos de los problemas que se
originan, cuando intentas cambiar las relaciones, cuando intentas cambiar los objetivos, esto en
cada lugar es muy diferente, una empresa pequeña, el sector público en el campo, en la ciudad,
en cada lugar es diferente, entonces yo creo que aquí lo más importante es, como dicen las mujeres
en Latinoamérica, que las mujeres nos empoderemos, o sea que nos lo creamos de verdad y para ello es
necesario estar en relación de mujeres porque cada una sola es imposible, el patriarcado es muy fuerte,
entonces mantener relaciones, grupos entre mujeres, empoderarnos en conjunto y a partir de aquí intentar
transmitirlo para ir cambiando todo lo que vamos viviendo, de hecho digamos en los últimos 20
años hoy decimos que no aprenden, es que es tan difícil, pero si miramos España en los últimos
20 o 30 años pues nuestras madres o nuestras abuelas no tienen nada que ver con la vida que
nosotras hacemos, con lo cual es decir bueno pues estamos cambiando cosas, en ningún caso es lo que
desde el feminismo se plantea una guerra de sexos al revés, nosotros queremos convivir hombres y
mujeres y todas las variantes sexuales que con toda la diversidad sexual que pueda haber en un mundo
mejor para todos y todas, no estamos peleando contra los hombres, estamos pidiendo, intentando que
los hombres cambien y acepten que en el mundo digamos posible mejor para todos y todas, no es el
mundo del poder, no es el mundo del mercado capitalista, no es el mundo del dinero, no es el mundo
y entonces que entre todos y todas construyamos otro mundo mejor para todas y todas, pero a mí no
me interesa ni a ninguna de las que yo conozco, el movimiento feminista no está en guerra contra
los hombres, y es verdad que hay mujeres que han adoptado el modelo masculino, es claro porque
a ti te interesa llegar arriba, lo mejor la única forma es adoptar el modelo masculino,
bueno como hay hombres que han adoptado el modelo femenino y están asumiendo, bueno pues todo el
trabajo de cuidados, no podemos negar que no todas las mujeres somos iguales ni todos los hombres
son iguales, yo ya hablo de tendencias mayoritarias según los grupos sociales, según lo que la
sociedad le ha adjudicado y le ha asignado a cada grupo social, ahora dentro de eso hombres y
mujeres somos diversos, entonces lo que tenemos que intentar es cambiar el mundo para todos y todas.
