Bueno, soy Álvaro Surtino. Básicamente soy editor, soy diseñador gráfico también y como afición me gusta mucho Colas, que es lo que he venido a hacer aquí a la Casa de Catrota.
Ya ha sido una experiencia fantástica, porque teníamos entre manos algo que luego se va a utilizar, que no era solo una ejecución formal, sino que eso, al final acabará convirtiéndose en piezas gráficas que tendrán uso.
Aunque haya luego que reinterpretarlo, aunque haya que pasarlo por filtros, hay que dar una forma de ejercer una pequeña traducción de los elementos a lo que realmente son las necesidades de comunicación.
Yo creo que todo el material que se hace, se utilice, creo que es lo que realmente le da sentido a esta historia.
La verdad es que la primera vez que hacía un taller mixto, yo había dado algún taller para descapacitar, pero el trabajar de igual a igual, creo que es muy positivo.
Además, los estudiantes es como que establecen una dinámica muy de mismo nivel, es decir, no ejercen como tutoría.
Yo creo que me ha gustado mucho, el prensa ha sido bueno, por ejemplo. Aquí hay una ventaja a trabajar con estos chavales, es que no hay un freno, es decir, porque las personas nos ponen los frenos.
Tenemos frenos a la creatividad, nos ponemos trocadillas en nosotros mismos, a la hora de analizar, nosotros lo censuramos. Aquí no hay eso.
Yo creo que los sentidos son más hábiles que nosotros, tener esa capacidad de no ponerse frenos.
A mí me parece que diseñadores somos todos, y esta es la demostración de que diseñadores somos todos.
Y vamos a un mundo en que el diseño está dejando de ser una profesión para convertirse en una habilidad. Cada vez hay menos trabajo para profesional, para ganarse la vida como diseñador.
Yo creo que dentro de unos años muy poquitos se la van a ganar, y al mismo tiempo, casi todo lo que haces en la vida, hay cosas que te vienen bien.
Hay habilidades, el saber idiomas, el hablar en público, el ser un tío agradable, simpático, y creo que el diseño es una desasabilidad.
El simple hecho de comprar ropa, un diseñador no solo de colores, un diseñador es capaz de saber si una pieza está bien diseñada o no, sin ponérselas sabés si va a ser cómoda.
Yo creo que hemos llegado a un punto que diseñadores ya somos todos. El ejemplo más claro son los memes de internet. La gente está con imágenes, imágenes y texto, trasladando mensajes y está aprendiendo muy rápido.
Ahora la gente con los memes que están bien. Y luego además aprende a utilizar herramientas que ya están prediseñadas, que no deja de ser otra manera de diseñar.
Primero porque hay que diseñar esas herramientas, pero luego también, porque esas herramientas tienen unas limitaciones que hacen que tú no te puedas equivocar.
Pero yo creo que es bueno, y es que hay un problema. Tenemos que acabar siendo todos diseñadores, nadie es diseñador, porque es que incluso en los chavales del colegio, chavales de 10 años, que tienen que presentar los trabajos y ya trabajan con herramientas igual que los que trabajan diseñados profesionales.
Yo soy muy crítico. En el tema del uso de las marcas hacen de según qué cosas, soy muy crítico. Pero no con las marcas, con las marcas, con los malos no hay que ser críticos.
Lo digo entre comillas, lo digo con cariño, pero para mí son los malos. A lo mejor la crítica es hacia las personas, hacia nosotros mismos, cuando nos dejamos comer por una realidad.
Hay una cosa que está muy clara, las marcas, las empresas no tienen alma, aunque nos venan que tienen alma, es mentira, no tienen alma. Y los directivos de las empresas, sobre todo de las grandes empresas, sí que tienen alma, pero la llevan cosida en el abrigo.
Entonces cuando llegan por la mañana, ponen el abrigo, se quitan el alma, trabajan, y luego cuando se van, se vuelven a poner el abrigo.
Entonces cuando le abrigo el alma, ya se van a su casa entidad. Eso tenemos que ser conscientes de ello, tenemos que ser conscientes de ello, y luego interactuar con las marcas, hacer como que nos las creemos.
Vale, pero sepamos donde estamos. Yo creo que, a ver, ahí hay unos intereses legítimos, que son los de las empresas, las empresas están para ganar dinero, y esa es una manera de ganar dinero.
Y creo que la sociedad tiene que aprovecharse de eso, es decir, hay que hacerle chantaje a las empresas. A mí no me gusta cuando veo que una compañía se tira a flores diciendo, es que dedico unos recursos, no me gusta.
Pero como no puedo evitarlo, por lo que hay que hacer es que se gasten más recursos. Y lo que hay que hacer es que una parte de la pasta que ganan se dedique a que la sociedad sea mejor y a solucionar problemas de la gente.
A ver, me gustaría que en abstracto que no fuera así, efectivamente me gustaría que no fuera así. Como es así, hay que explicarles al máximo. Es un mal método.
Muchas gracias por invitarme a la casa de Carlota. Me lo he pasado muy bien. He conocido a gente maravillosa. Espero volver.
