¿Por qué no conciliar una fiesta con la lectura? ¿Por qué pensar que es algo tremendamente
serio donde no se puede al mismo tiempo irse a una atracción y leer un libro? Me gusta
la noción festiva de la literatura. La fiesta del libro y la cultura de Medellín es una celebración
de la intensidad cultural, es una tradición, es una oportunidad para el disfrute, para el aprendizaje,
para la celebración y como un ejemplo de lo que queremos hacer de nuestra latitud.
Una fiesta del libro, una feria del libro es importante yo creo que en toda cultura porque
es el escenario natural para todos aquellos lectores que quieren encontrarse con los
autores, con las diferentes publicaciones, con los libros y porque de toda manera la literatura
creo yo que es una de las artes más importantes en cuanto siempre he reflejado la memoria colectiva,
las inquietudes de una sociedad. Este año estamos especialmente contentos porque de verdad que se
ve como el fruto de toda esa evolución que ha vivido la feria y es un privilegio de verdad entrar
a una feria tan bonita, tan rica en todo, en lo que muestra, en lo que ofrece en su programación
académica y que además sea gratis, es todo un privilegio.
Adopter un autor me parece una estrategia de lectura, que realmente tiene una incidencia en el futuro
lector de una sociedad notable, que se va a ir apreciando lentamente pero es diría yo inexorable
y las pedidas de la institución de nuestros chicos y chicas le fue maravilloso.
La distribución de la feria es tan orgánica como es el jardín donde hay muchísimo espacio para
caminar, para respirar, para encontrarse con el otro. Es un espacio bastante abierto, siento lo que
hay un trabajo sociocultural, donde se cuenta con el apoyo de la Secretaría de Cultura, de la
alcaldía, de las bibliotecas que se involucran en esas propuestas de trabajar con la comunidad.
Es evidente que Medellín tiene un compromiso que va más allá de estos días, se nota que tienen un
programa bastante sólido. Es la oportunidad de conocer el pensamiento de los nuevos escritores,
de ver cómo la juventud se involucra también con la cultura y de ver qué la ciudad está viva.
Hemos tenido la oportunidad de seleccionar seis mil títulos, lo mejor de literatura infantil y
buenito, haciendo énfasis de libros que son editados en Colombia y en Latinoamérica, pero
de cual manera encuentras editoriales, autores, ilustradores de todo el mundo.
Todas las actividades que permitan que haya esta interacción contribuyen enormemente a que esas
sociedades sean vivas, se conozcan mejor, que reflexionen, por lo tanto pues que sean sociedades
mucho más sanas y mucho más preocupadas por sí mismas.
Había familias de cualquier estrato, poder entrar acá, poder acceder a cualquiera de las
actividades, un conversatorio, un taller en las tarpas, caminar simplemente por el lago, conversar,
creo que es una manera justamente de romper las fronteras.
Las fronteras son aquellas que nosotros mismos nos inventamos, las fronteras viven y están en
nosotros y la lectura justamente es una bonita manera de romper esas fronteras.
Abatir esas fronteras con la cultura significa configurar una mejor ciudad.
Yo creo que la frontera más importante es la del afecto, hay que transfasarla y la demostración
de acercarse a un público que está ávido, de conocer a un escritor, de tocarlo, de tomarse
fotos con él, es maravillosa porque es la posibilidad de ver a la persona que escribió lo que
leíste y te hizo soñar.
Estamos totalmente agradecidos de verdad con la alcaldía y con toda la organización,
es el reflejo de un esfuerzo muy grande que tiene una historia, pues esto no es de un día para
otros, sino que se ha ido construyendo y tenemos como la impresión de que cada vez va a ser mucho mejor.
