Uno, dos, tres, cuatro...
El proyecto que estoy haciendo para Valé Nacional es un proyecto que yo llevaba tiempo madurando.
Es la historia de siete baila-horas del siglo XIX,
en la cual se refleja la esencia de la época, del baile, del canti, del toque.
Esos documentos que han dejado escritores y poetas de la época que iban los caces cantantes a escribir un poco de su baile, de su vida.
Y, como pienso, que bailaban como vivían, de ahí se ha dado yo mi historia.
Solamente los documentos fotográficos donde me he podido aprender las poses, movimientos,
esa belleza que tenían en las líneas y esa naturalidad.
Ha sido un proyecto hacia cada una de ellas personalizados.
Ha sido un proyecto de dirección personal, como ya he dicho,
y de sacarle lo más vicera orgánico de sus adentros.
Ha sido un trabajo de un 50% totalmente.
Y ha sido un ciclo que día por día yo iba viendo cómo eso iba creciendo,
que entendían perfectamente el concepto hacia donde yo quería llevarlas.
Para mí ha sido una gran satisfacción y un sueño que Antonio,
las arras directas de la ONU, haya querido contar conmigo.
Eso ha sido para mí un voto de confianza
y una adrenalina que más se vivió al cuerpo maravilloso.
Yo creo que el que Antonio Nazarro, el director de la ONU,
haya querido contar conmigo es por mi frescura.
Es porque mi flamenco es muy orgánico.
Está hecho de una naturaleza interior.
Yo creo que le he dado ese punto de flamencura al natural,
sin estridencia, sin demasiadas pretensiones a niveles cénicas.
Y yo creo que eso por lo menos va a ser distinto.
Mira cuida por un rato, te me dices y la verdad va.
Que se ha dado la bebida un mer cine.
