Lo que a mí me falta, ella no tiene. Y me gusta eso.
Que muy paciente. Me desabe comprender muy bien.
Muchas cosas. Ella en sí. Lo que es ella en sí.
Bueno, soy de poca palabra. Me cuesta hablar mucho. Simplemente dirigirme a la gente que hoy está aquí.
Y darles las gracias por su apoyo, comprensión. Y muy especial a mi familia, que no me la merezco.
Que me está apoyando. Os quiero mucho. Muchísimas. Gracias.
Mi vida, que te quiero mucho. Me voy a herir más feliz de mi vida. Gracias por estar conmigo. Te quiero.
Yo estoy muy nerviosa. Y cuando estoy nerviosa digo tontería. Por eso he traído el papá este, porque si no...
Bueno, yo leo. Si veo que me atranco, me disculpáis, ¿no? En este día tan bonito y especial están todos los que tienen que estar.
Pero a todos nos hemos podido invitar. Están con nosotros toda la gente que no ha apoyado y se ha alegrado en estos años.
Familias, amigos, primos, sobrinos. Y sé y lo confirmo, que si Paulico, mi padre, estuviese con nosotros, que está.
Estaría contento, aunque al principio no lo hubiese hecho mucha gracia. Pero él como padre, me hubiese apoyado.
Como lo han hecho mi suero, lo ha hecho mi madre. Te quiero guapo.
Te traigo este anillo en señal de mi amor y cedir de verdad a ti.
Y prometo serte fiel en la salud y en la enfermedad, en la alegría y en la pena todos los días de mi vida.
Sosario, te entrego este anillo en señal de mi amor y cedir de verdad a ti. Y prometo serte fiel en la salud, en la enfermedad, en la alegría y en la pena todos los días de mi vida.
Echándole a vista atrás unos cuantos años, me di cuenta de que en cada uno de mis momentos importantes está tu. Desde el minuto, pero de mi vida, siempre tan auténtica como eres ahora.
No hay problema en nuestras vidas, las que no hayas sido tú, una de las primeras personas que vayamos a pedir ayuda. Parece que hablando contigo los problemas estarán más pequeños o simplemente desaparecen.
Si hay el mejor ejemplo personificado por vuestra amistad desinteresada, que se portalece cada día con el trato, ya es obvio que no hace falta decir lo que es la verdadera amistad.
Todos los años me acuerdo de que esperábamos con ansiedad el día de los reyes magos, y no especialmente por los regalos, sino porque ese día lo pasábamos estupendamente con nuestra tita Rosa.
Quiero muchísimo, muchísimo, y ya está, para los buenos y para los malos, aquí estamos.
