A mi, a mi, cuarte.
Garinoso porque amo y quiero mucho a los chicos.
Qué bonita la piña, no es?
Me gusta estar con mis amigos.
Qué lindo cómo juegan estos chicos.
Estos chicos, estrellita, preocupado, triste cuando no me voy del jardín.
Y lo más lindo es estar feliz en la vida cotidiana.
Miren.
¿Enojado?
Nunca te he enojado.
Y todos son los cuentos de los chicos.
¡Hola, Pito!
Ya saló.
Papá ya.
¡Buenas!
¡Hola!
¡Hola, Fabi!
¿Cómo estás?
¿Todo bien?
Hola, señor noia.
Hola, señor Fabi.
¿Cómo estás?
Bien.
¡Qué bueno! ¿Qué querés que cantemos, señor noia?
¿Podemos saludarnos con las manitos?
Bueno, la de las que las escondemos.
Dale.
Saco las dos manitos, la hago bailar, la cierro laza,
y voy a jugar con tapas de gaseosa y tapas de sodorante.
Todo recicla.
En el medio ambiente, dite que no quitaras nada.
Eso.
Y aquí, arma, juguete, dite así.
Reciclaje.
No quitaras nada.
¡Sensitos!
¡Sensitos!
Mira, vamos a jugar un rato.
¡Ah! Vamos a jugar un rato con los trencitos.
¡Uuuuh!
Así, mira.
¡Uuuuh!
¡Ay, trencitos!
¡Qué tu piedra!
Cuando nacen hoy, lia,
o sea, lloro como cualquier chico,
y el ratito me llaman los dos médicos
y me encierran en una oficina
y me dicen lo siento.
¿Qué pasa?
Lo peor me dice.
¿Qué? ¿Se murió?
Peor me dice.
¿Qué?
Me dice.
Le nace un mogólico.
Yo empecé a caminar a los dos años
de mostrarles cosas al mundo
que la vida es así.
Empezamos en donde la podíamos llevar,
entonces nos recomendaron un jardín,
una persona conocida nuestra,
que se anda de parte nuestra
y vela a la director.
Y bueno, y primario secundario normal.
Nos atiende, nos abre la puerta
y antes de saludarlo, lo dice.
¿Aquí monstruos? No.
¡Tienes atientes afilados!
Y ahí empecé a estudiar,
porque me gustaba más estudiar esto,
porque me encantan los niños,
porque hay que tener infancia.
Un lindo cuento.
Mostro trité y mostro feliz.
Hay un cachorrita por aquí.
Agitar mis manos al aire.
El monstruo azul.
¿Qué color es este?
Amarillo.
Amarillo, amarillo.
Ahí me gusta estar con mis amigos
y con mis alumnos más bellos del mundo.
Alegre, porque estoy
con todos mis alumnos muy bonitos.
Besito.
¡Muah!
¡No me digas no!
¡No, pequeña!
¡Logro cinco, muy bien!
¡Logro cinco, muy bien!
A ver, armen el trencito,
así van a la sala.
Las caretas.
Escuchamos a diario
que nos dice que tenemos suerte
de que Noelia tuvo un síndrome de daúl leve.
Y para el que no lo sabe,
el síndrome de daúl es trisamia 21.
E1, que lo tiene que aceptar 100%.
Y con todo el amor del mundo,
la madre, el padre, el tío, la tía,
el abuelo, el vecino, el vecino, el perdulero,
todos donde falla una pata de esa veinte
o de esa treinta, muere el síndrome de daúl.
Siempre sueño con los niños,
siempre que estén felices,
estén contentos
y me encantaría formar una familia.
Ya practicando con los niños,
algún día voy a tener una familia hermosa.
Y ella sabe que síndrome de daúl.
Sabe quién es, sabe a dónde podría llegar
y desde ahí te habla.
Y hay chicos que no ejercen.
Yo sí ejerco de clase acá en el jardín.
Y bueno, en el mundo, en la vida,
no sea yo.
Que hagan muchas noelias.
Muah!
Nos vemos, Jesse.
Nos vemos.
¿Qué fue?
¿Qué fue?
Cerramos.
¡Listo!
Simple, humilde,
comparte
y es muy compañera de su hermana
y quiere que todos sean como ella.
Qué hermosa mi gorde.
A la noche, a Noelia hay que darle el vuelto.
Te da más de lo que te mereces.
Sé es que sé es.
No es, la conozco desde el año pasado.
Compartimos lindos momentos.
Siempre me cuentan cosas lindas,
ella y mí.
Esto es fequenta, fequenta, fequenta.
Pero quiero que cuentes conmigo siempre
y vamos juntas con la danza siempre.
Eso nos da felicidad.
Siempre busquemos la felicidad.
Y esa sonrisa que no la borre nunca a nadie.
Nunca.
Te adoro.
Yo también.
Gracias.
Te amo mucho.
Te amo mucho.
A vos.
A vos, Carmen.
Gracias.
Gracias.
Gracias.
