También podría contarles que en mi vida fui un piloto profesional de camiones.
Aquí le llamamos en Guatemala camiones de alto tonelaje.
A Dios gracias, el señor me libró de varios accidentes.
Tuve varios problemas con ese camión.
Y lo que más me llena de recordar eso es la alegría que tenía
cuando yo bajaba a Panajachela a traer materiales, arena o piedra
para las construcciones de las casas.
Ahí estaban los pescadores en el lago juntando peces.
Yo llegaba y le decía, vendeme unos cuantos peces.
Y un día pues me dieron unos peces en un bote y yo los fui a traer
y me vine que si se me, no sé, el muelle se quebró la tabla
y caí yo y se me fueron los peces.
Y una vez al lago otra vez empezaron a nadarlo,
perdí los peces en total, empezaron a nadar ahí otra vez.
Era de diario pues que yo iba a pedir los peces,
pero ese día sí me llenó de, no sé, un poquito de ira,
pero después me dio risa porque los peces se fueron otra vez,
empezaron como que revivieron y empezaron a nadar en el lago, ¿verdad?
Hola, buenas. Mi nombre es Bayron Arturo, soy chiroy.
Actualmente tengo 27 años y vivo en San José, Chacallá.
Actualmente soy taxista, pero también trabajo como policía municipal
de tránsito en la municipalidad de San José, Chacallá.
Nací en Chicago, Súchitepeques, parte de la costa,
a los cinco años vine aquí a vivir a San José, Chacallá.
Crecí de una familia muy pobre, ¿verdad?
Yo era el que cocinaba los frijoles,
yo cocinaba, yo le hacía los tamalitos a mis hermanos,
yo les daba comida, yo iba al molino a preparar la masa.
Fue un momento duro, pero también tuve gente que me pudieron levantar
y me pudieron obsequiar un par de zapatos que por la bendita gloria del Señor
me regalaron un par de zapatos, me regalaron comida,
pude vivir tranquilamente, no tan bien, pero pude establecerme en la comunidad.
A mis 18 años fue un sueño, fue lo más duro de mi vida.
Intenté cruzar Estados Unidos, el país que todo le llamamos el país de los sueños,
el país más poderoso del mundo.
La vida de un inmigrante no se lo deseó a nadie.
El ser inmigrante es tener la vida entre la vida y la muerte,
es estar en medio de una batalla, quizás ahorita hay guerras en otros países,
pero en medio de una guerra quizás uno no muere,
pero el cruzar a Estados Unidos es ir a tratar de ir a morirse.
Pues en el desierto, no sé, a veces me pongo a pensar solo en eso,
en pensar en el desierto me puse a pensar muchas cosas,
cómo lo pude haber pasado, cómo lo crucé, por qué estoy vivo, por qué tengo vida.
Por cierto, no se me olvida cuando nos corrieron por Veracruz, la migración nos corrimos,
cruzamos montañas, cruzamos lugares en donde de veras duele, duele, duele,
porque todo el esfuerzo que uno hace es en vano.
Pues la verdad, estar entre la línea o el famoso muro que le llaman Estados Unidos,
es un sentimiento muy, no sé, muy, muy, muy duro,
en el sentido de que nosotros los centroamericanos dejamos a nuestras familias,
a nuestros padres, a nuestros hijos y esposas,
sin saber qué vaya a pasar después de esa leña.
Es algo que nace desde allá dentro del corazón,
uno no lo puede expresar, no sé, ni gritando, se puede uno desahogar,
pero estar en ese muro, estar parado frente al río Bravo, que le llaman el Río de la Muerte,
estar allí es estar a un paso de la muerte.
Si tú cruzas el río, dice el mexicano, si tú cruzas el río ya estás hecho,
pero si no cruzas el río ya nunca vas a regresar.
Entonces, como les decía, prefiero ir a una guerra,
porque en la guerra tengo esperanzas de regresar con vida,
pero cruzar Estados Unidos podría decirles que tengo un 75% de ir a morir.
No maldigo Estados Unidos, no nunca lo quiero hacer,
pero igual ese muro es el muro de la desesperación, es el muro de la tristeza.
Mis propios pensamientos en mi corazón lo digo,
es un muro de tristeza, es un muro de soledad,
porque cuando uno está allí es cuando uno está más lejos de su familia.
Y fuera bueno que nomás cruzar el muro, uno llegue y haga sus cosas
y se venga de regreso en unos cuantos años, fuera bueno,
pero no, uno va sin saber qué le espera.
Atravesando el muro nos esperan un gran desierto,
nos esperan grandes serpientes, alacranes de más animales, yo lo viví,
pero allí en ese desierto no encontré agua, no llevaba comida,
encontré un charco de agua pues que estaba lleno de descremento de los ganados,
de eso tomaba, yo el agua tomaba, el coyote nos iba regañando,
él iba drogado, llevaba cocaína y nosotros allá en medio de todo eso,
pero a Dios gracias que me deportaron y llegué aquí a Guatemala con vida.
Entonces le decía de que las ganas de llorar.
Hablar de un inmigrante, es hablar de un sentimiento muy grande
que de veras no sé cómo sé explicarse los, pero llena de tristeza.
Y lo que más lo mata uno es la deportación.
Yo espero que un día en Estados Unidos dejen de deportar gente
que nos den la oportunidad a gente que en verdad vamos a trabajar.
Yo estaría de acuerdo que deporten a los que son asesinos,
son ladrones borrachos, llegan a molestar, está bien,
pero gente que vamos con una necesidad de salir adelante,
una deportación es lo peor que te puede pasar en la vida.
Es peor el problema cuando te deportan que cuando estés en Estados Unidos.
Entonces hablar de ese muro pues es hablar de un sentimiento muy grande
que muchos lo conocemos.
No quiero que mi hijo lo pase por eso,
no quiero un esfuerzo para que él estudie y que él tenga una mejor vida que yo.
Ya no quiero llegar a ese muro otra vez, ya no quiero estar ahí parado,
ya no quiero cruzar ese río que en verdad es un río que no más uno lo cruce
y se le pegan las langostas a uno aquí, le chupan la sangre y es bien feo.
Creo que Estados Unidos es el país de la oportunidad
y el día que yo llevo a Estados Unidos ese día va a ser el día más feliz de mi vida.
Voy a llorar, pero ya no de tristeza, sino que voy a llorar de alegría.
Muchos americanos lo dicen que el guatemalteco trabaja,
el centro americano trabaja, nosotros vamos a apoyar a Estados Unidos.
Nosotros hacemos lo que el americano no hace.
Es cierto, el americano maneja ya cosas industriales, máquinas y todo,
pero sin la ayuda del centro americano, el país no puede prosperar.
El sueño de uno es poder llegar a hacer su vida,
trabajar, apoyar al pueblo de Estados Unidos.
Uno no lleva mentalidad de ir a robar o ir a hacer cosas,
pero el inmigrante lo que hace es ir a apoyar.
Nosotros los migrantes no somos ladrones porque venimos de pueblos pequeños.
Aquí nos han enseñado qué es la honradez
y yo no voy a robarle a alguien algo que no es mío.
Entonces, si yo aprendí la educación aquí en un pueblo pequeño,
lo voy a demostrar allá.
Es cierto, hay gente, hay inmigrantes que se lo han hecho,
cada mil podrían haber cinco o diez, pero no somos todos.
Muchos dicen que Estados Unidos va a caer, no va a caer.
Si Estados Unidos le da la oportunidad, es el país de las oportunidades,
nunca va a caer.
Pero el inmigrante, y el inmigrante, realmente Estados Unidos lo necesita.
Nosotros pagamos para llegar a Estados Unidos.
Le pagamos a los mexicanos y los mexicanos le pagan a los americanos
cuando llegamos a la frontera.
Hay americanos que reciben el dinero.
Ahora bien, ellos serán ladrones o nosotros somos los ladrones.
Ellos están traicionando a su país porque nos están recibiendo nosotros con nuestro dinero.
Y aquel inmigrante que me vaya a ver si está en Estados Unidos,
écheme ganas, no se olvide de su familia.
Y acuérdense de que usted va a prosperar y nunca vaya a robar
porque por un inmigrante que roba caemos todos en el mismo que se llaman ladrones.
La vida de cada ser humano es como un chip que queda todo grabado.
En el corazón hay tantos recuerdos que solo uno sabe.
Lo poco que he dejado en este mundo y lo que he hecho, lo he hecho de corazón.
Me casé, tengo una gran esposa que la amo y quiero mucho.
Tengo un niño muy hermoso que Dios me lo ha regalado.
Empecé a trabajar por ellos.
Fui a estudiar para hacer policía de tránsito.
Pero también soy taxista y siendo taxista me doy cuenta de varias cosas en la vida.
Veo gente que camina descalzo y veo gente que va con zapatos nuevos
y la gente que va con zapatos nuevos va quejándose.
Va diciendo que no tienen nada, que hay pobreza, que hay esto.
Y el que va descalzo sin zapatos va feliz.
Entonces nos quejamos de cosas que no son el problema que uno mismo lo busca.
Eso me llegó a entender de que por qué no llegué a Estados Unidos.
Si me lleves tengo pan, pues soy feliz.
He pasado enfermedades, he pasado cosas duras, cosas que han venido a afectar mi vida.
Pero aquí estoy, soy positivo.
Así que seguiré siendo positivo hasta cumplir mis sueños, verdad.
Subtítulos por la comunidad de Amara.org
