Algunos fines de semana esto también aparte de servir para el deporte, el
basketball, el baby football, el box, se transformaba en un cine.
Era como una transformación mágica porque tengo entendido que es el único
deportivo o gimnasio, deportivo que también se transformaba en cine y nosotros
fuimos parte de eso por, yo me siento orgullosa y y fueron momentos preciosos
de ver convertirse esto en cine.
Recuerdo que acá había una vitrina inmensa con todos los trofeos del club
deportivo textil, que era mucho porque lo había muy buenos deportistas.
Entonces la idea era disfrutar del momento, no más, puede encontrarse con amigos que o conocí
o vecinos que uno no veía mucho, en la semana entonces nos encontramos acá jugando
entre medio de la cortina.
La verdad es que con los años se fue distanciando las exhibiciones de
películas, era más regular, era con una exhibida en películas regularmente todos
los fines de semana, pero luego creo que al cambiar la administración de la
fábrica también se cambió digamos lo regular que era la exhibición de las
películas.
A ver, nació como gimnasio y se complementó como cine, al cine vino a ser la
complementación para darle la mayor mejora a su vida social a las personas
nosotros, y que fue lo de eso para todos, porque yo más importante era ser la primera
que entramos y vimos que estábamos acostumbrados en el gimnasio, yo nadie nos
consigne, entonces era bastante ver la imagen al frente y además que estaba
escuchando la hablar. No uno lo puede dejar de hablar, digamos, del gimnasio,
digamos, y de la administración de la fábrica, que en ese tiempo, en esos
tiempos, digamos, no sé, se dio la situación como para tratar, digamos, de que
toda la gente se uniera, digamos, en algo. ¿Por qué? Porque quizá con qué
objeto sería, pero hasta cierto punto, para sacar a las personas quizá de algunos
vicios, entre tener lo que estuvieran aquí. Acá había diversidad de barrios donde
vivían, estábamos separados, ¿cierto? Los que eran obreros, los que eran empleados,
los que eran jefes de la fábrica, etcétera, pero si una cosa estábamos
todos a un nivel, porque de verdad estábamos todos a un nivel, uno poquito más
menos, no sé, pero era en la vestimenta. No había nadie que tuviera un paño
peor que el otro o mejor. Cualquiera pudiera ir a la fábrica con su papá y elegir
sus metros de género que hicí yo, y algunas mamás sabían coser, otras
tenían que ir a la nudita, en eso éramos como tú iguales. Lo que pasa es que acá
la fábrica tenía todo bien estructurado, por ejemplo, había una persona
inclusiva, para cobrar lo que era entrada, para administrar, para el otro para cuidar.
Entonces había que hacerse amigos de esos caballeros, con ese tiempo mío, jugábamos más que vos lo hacíamos
amigos de un victor, después con el tiempo para un peñita.
Siempre me acuerdo que llegó el matinero, como a las tres de la tarde, y aparece, por primera vez, la imagen de Frankenstein
no enfoca desde la nunca, es puro, puro. O sea, tú de acá, empieza a girar y se ve horrible,
y salen niños que de ahí salieron del estimulario a arrancar. Frankenstein fue una de las películas
que, digamos, hasta todos los marcó, claro, porque le introdujimos miedo a la primera.
Lo que viento, se llevó mi papá conversaba con la cara. Lo que lo otro la teníamos en México, que hace tiempo era...
Están mexicanos, mexicanos, las de Pacho Villa. Uno sabía que había televisión en Santiago,
y para nosotros el cine era espectacular, porque no teníamos, como que no teníamos esperanza de que llegara algún día.
Entonces igual tenía su magia. Como ya estábamos preocupados en la época más consumista,
el gobierno militar, y estamos preocupados en otras cosas. Cine, todo esto pasó en segundo lugar.
Y ahí nadie, no todo cuando era momento, se acabó el cine, y tan siempre como eso se murió.
Y ahí se probó... infrared y entra en el cine y surveillance también.
Subtítulos realizados por la Iglesia de Jesucristo de los Últimos días
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