Son como adornos congelado, que cuelgan sin vida en la pared,
con las bocas siempre agradecidas, con las que la antes de nacer,
son los invitados a la fiesta, excesivamente simples, peligrosamente cerca,
enjaunía y porladar, enseñan los dientes de la estúpide, enseñan los dientes de la estúpide,
demasiado tonto en la corteza, demasiado duro de muelleza, a golpe de vara y dando vueltas al compadre,
que más cada pegada al ritmo del zapato y sin patadas,
se alimentan de fanfarronada, lo que temen se queman la oera,
solo inquietos por defender su agujero, donde ponen a salvo su cobardía,
se regodean en su propia mierda, toman baños calientes con su orina
y se llenan de felicidad cuando les escupen desde arriba,
humillando la mirada no se ve nada, humillando la mirada no se ve nada,
demasiado tonto en la corteza, demasiado duro de muelleza,
a golpe de vara y dando vueltas al compadre, que más cada pegada al ritmo del zapato y sin patadas,
demasiado tonto en la corteza, demasiado duro de muelleza,
a golpe de vara y dando vueltas al compadre, que más cada pegada al ritmo del zapato y sin patadas,
demasiado tonto en la corteza, demasiado tonto en la corteza,
demasiado tonto en la corteza, demasiado tonto en la corteza.
