El señor presidente de la República debe proceder a la inmediata entrega de su alto cargo a las
puertas armadas y carabineros de Chile. El 10 de septiembre, don Pablo Neruda me envió a Santiago
a invitar al señor presidente de la República a saludar al Allende. La invitación era un almuerzo
para inaugurar la casa de los escritores que se llama Cantalão. Yo estuve a las 10 de la
mañana con el presidente Allende, Neruda le envió una nota solicitándole su presencia para el 11
y Allende le envió otra. Me dice, dígala a don Pablo, que posible, hay rumores, ruido de sable.
El 12 empieza para nosotros en los días más tristes de la historia porque llega un jeep de
tejas verdes y los pide por orden de Manuel Contreras en esa fecha que tenía mezcar sólo
tres personas en la casa. Tuvimos el día 14 allanamiento de los militares y fue muy duro porque
se aprovecharon, hicieron lo que quisieron, robaron muchas cosas importantes de Pablo Neruda,
que tenía que arreglarle al extranjero. Se van estos señores y a la media hora aparece la marina.
Otro allanamiento que hace la marina también muy duro para Pablo Neruda, que Neruda se siente muy
incómodo y además que los pusieron un buque de hierro a frente a la casa de Neruda, entonces Neruda
se empieza a desesperar, dice los van a matar, los van a volar, entonces yo le digo a don Pablo,
te tranquilo, a usted y no le va a pasar nada. No Manuel dijo, aquí dijo todo vamos a morir.
Y se tuvo que partir a la clínica. ¿Por qué se hospitaliza Neruda en la clínica Santa María?
Porque no teníamos ni un otro lado que no lo podían recibir. La clínica clínica que tenía
un espacio recién Neruda pero no por enfermedad, nosotros lo sacamos por seguridad y no por enfermedad
como dicen algunos. Nunca estuvo enfermo para morir. Ese día fue triste por los controles que
tuvimos de que salimos de Isla Negra para llegar a Santiago a la clínica Santa María. Da Neruda,
lo sacan de la camilla, lo ponen como un volto en el suelo. Entonces Neruda dice yo soy Pablo Neruda,
soy el premio Nobel. Entonces estos señores estaban demasiado enojados, que eran muchísimos,
unos 40, 50 hombres rodean la ambulancia de la auto Neruda buscando armamento si nosotros
llevamos armamento en los vehículos que, los vehículos que usábamos. Fue uno de los controles
más tristes para Neruda y lloramos los tres, Matilde, Neruda y yo lloramos por la humillación que
sufrió Neruda en Melibilla. El señor embajador, don Gonzalo Martínez Corvala,
estaba tramitando el salvo a conducto para que Neruda abandonara el país. Y Neruda cuando tiene
el salvo a conducto en la mano se le comunica que ya asesinaron a su amigo, Víctor Jara,
se rehúsa a viajar ese 22, pero después en la tarde, como a las 8 de la noche,
decide viajar el 24 de septiembre a México. Entonces Neruda me envió un listado que era
de traer las maletas que nosotros las dejamos arreglar y llevaba un listado que tenía que
echar unos libros que Neruda llegaba al exilio, cargó las maletas al auto, pero Pablo Neruda
los llama, hasta las 4 de la tarde, a la isla negra, lo dice, que se vayan de inmediato a Santiago.
Cuando nosotros llegamos a Santiago, Matilde se baja el auto, yo me quedo enchegándole
las maletas, todo lo que traemos en los libros y labrigos de Neruda, al auto del embajador de México.
Yo subo a ver a Pablo Neruda, entonces cuando el subo a la pieza le digo yo, ¿qué le pasa,
don Pablo? Le digo yo, ahí Manuel me dice, yo estaba durmiendo y entre un médico me puso
una exición aquí en el estómago y tengo, me estoy quemando, me estoy reventando Manuel.
Y en eso va un médico y me dice, usted tiene que ir a buscar este medicamento a don Pablo,
le dije, yo nosotros pagamos demasiado caro esta clínica y usted tiene que ir a todos los
medicamentos para Neruda. Entonces me dice, no lo tiene la clínica, pero usted lo encuentra solamente
en la calle Vivaceta o en la calle Independencia. Llego a Balmaceda con Vivaceta, dos autos me
interceden, unos hombres se bajan cuatro hombres armados, lo primero que hace me pegan un cachazo
en la cabeza, me sacan del auto. ¿Y cómo sabían ellos que yo era el secretario de Pablo Neruda?
Estamos en la calle con mi madre y escuchamos por radio cooperativa que Pablo Neruda había muerto
de un ataque al corazón, nos reunimos en la mesa muy triste, muy triste porque pensábamos muchas
cosas que inclusive que a Neruda lo habían asesinado. En el año de 1933 yo era un joven, tenía 23
años, con Rico y mi hermana Trinidad, participábamos en el funeral del tío. Se hizo todo con mucho
temor, estamos en pleno golpe de estado, estamos con un toque que es a las 6 de la tarde, nos fuimos
caminando desde la misma chascona hasta el cementerio general, con consignas de la gente que era muy
valiente, todos los que concurrieron al funeral de Neruda fueron personajes muy valientes,
arregando su vida porque había un fotógrafo que sacaban fotos y después preguntaban quiénes
eran. Entonces era una cuestión terriblemente sospechosa, eran, derechamente de ladina. La gente,
las casas de los balcones, los que tenían temor, saludana, Neruda, muchos lloraban, gente pobre,
gente humilde pero con un gran cariño a ese gran poeta que era Neruda.
Iniciamos las investigaciones previas antes de presentar la querella y el resultado fue
espectacular. La prensa admitida por la propia dictadura va a decir en Mercurio y la tercera
diarios golpistas de la época decían exactamente lo mismo que poner a Araya, es decir Neruda no
había muerto de cáncer a la próstata sino que había muerto de un paro cardíaco causado por
el shock que le produjo una inyección que le fue puesta efectivamente el día domingo 23 de septiembre
de 1973. Araya no mentía, Araya tenía razón, el asunto era ahora saber qué se le había inyectado
en el lugar. Aparece este doctor Draper Sergio Draper que aparece ingresando a trabajar en la
Clínica Santa María al día siguiente que ingresa a Neruda. Neruda es ingresado al día 19 de
septiembre de 1973 y el día 20 curiosamente entra en escena el señor Sergio Draper cuyo nombre
aparece de nuevo mencionado en el asesinato Eduardo Frey en la misma Clínica Santa María en el
mismo piso cuarto algunos años más tarde. Las contradicciones de Draper son numerosas, en algún
momento se obtuvo que él había estado con Pablo Neruda hasta el último minuto su vida que él
había ordenado poner la inyección que Neruda reclamaba contra el cáncer que decía maldición
contra la enfermedad y que él lo acompañó hasta el final. Luego cambia su declaración y lo que
le ha dicho ahora al majechado es que en verdad él se fue cuando terminó su turno el día de
domingo que le entregó el turno a un famoso doctor Price y que ese doctor Price sería el que estuvo
con Neruda hasta que Neruda muere. No es extraño de todo esto cuando fallece una persona en el turno
de un médico es el propio médico el que la debe firmar y hacerse responsable de este hecho que
es un hecho pero total y extrañamente no hay una ficha del doctor Price no hay una ratificación
o una declaración de lo que pasó por la muerte de Neruda a que ahora murió Neruda y en que turno
y que él lo firma. Pero más extraño todavía es revelarles que el doctor Price no existe hasta
esta fecha al menos en la policía comprobado que no hay ninguna persona de ese apellido ni de ese
nombre que figure en los listados de las únicas universidades que era esa época en chile tocaba
el título de médico que la universidad chile la católica y la universidad concepción pero
hay más. Draper ha dicho que el doctor Price al día siguiente la muerte de Neruda se fue y no
regresó nunca más es decir un personaje misterioso del misterioso que hizo cuatro. ¿Quién es el
doctor Price? Es un extranjero el doctor Draper lo describe como una persona alta, rubia y da la
imagen de un cierto parecido a otro personaje que se llama Michael Tauble. La gente es la silla
que es famoso porque introdujo el gasarín con el cual se asesinó a mucha persona. Este conjunto de
elementos poco transparentes lo permiten afirmar con mucha certeza que lo más probable es que estemos
en presidencia de un asesinato.
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