Voy a contarles una historia de amor, mi historia personal con la universidad de Puerto Rico.
La viejo primera vez fue niña, cuando los equipares nos llevaban a mi hermana Mersi y a mi a merendar sobre la hierba del campus, como hacían tantas familias.
Mi primer sentido acadélico lo constituyeron precisamente de sus claustros que mataron las puertas de las alcorrías desde el mes de frango.
Fue tal la venería de estos primeros encuentros con Isabel, que soy a captar por un pasillo sordeado de oportunas,
agariciando cruzuelos que enseñaron un día en la universidad y mi primer sentido me descubrieron a qué universo fue durante la universidad.
Mame la leche de mi cuerpo requerida, que mi alma madre ya sabe qué amamá te quiere decir, la madre almeja.
Debo a mí los años maravillosos de la universidad con el centro del alcalde, Puerto Rico. Puedo decir pues, que esta universidad no depende,
me entro en esta universidad de la gente de ella.
Una universidad que al mesías ha sido estampada en nombre amargo, que recibe Puerto Rico en cada uno de los escritos.
Pero ustedes no se imaginan, no hermoso que se ve ese nombre trasiterado al interés, al árabe y al nudo.
Otra hemos sido a la demanda o a la pese. Todo lo podemos hacer en estos tránsitos, si tenemos la voluntad real,
de que lo podemos hacer yo les mando por experiencia.
Muchos dicen que los maravilleros son algunos de los peor que no se pueden trabajar bien en esta universidad,
tanto de que sienten las facilidades deterioradas o el atiende como articularse.
De hecho, hay que analizarlo, todos los ciegas que quede un claro de las áreas y encomender universidades operables.
La universidad de otra vez es más eficiente, académicamente, más profesionalizada, más justa con sus profesores.
Los planos, los datos, los escalos y los recursos, los sueños, tendrán de la vida autonómica.
No sube a fuertes o dificultades, pero le hacen curar la universidad que se lo alabezan para mi amor en su presencia de la institución.
En mi relación con la universidad, la universidad ha constituido un réunido perfecto,
seguiendo que valen a los estudiantes, pues he enseñado a llamar a mis instituciones,
por lo comparar y darle a mi vida, de que será en la dosota de la torre,
el paro central y el instante entre esas dos líneas,
desde donde, como clavostral, el naranjo y los muertos.
Y el prometo, que todos ustedes, si me han creado en mis hijos, y que he existido, y que me he crecido en tus tuyas,
hasta que la muerte no se vaya aquí.
Música
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