La quise y la rondé desde muchachos, quedan ya lejanos aquellos 15 años, Gabriel, y hoy
se convierte en María degado y tú para María degado, en esposo y en marido. Fue enamorado
de su hermosura y la preferiste a todas las riquezas que hay en la tierra. El oro, la plata,
valen lo que el barro. Incluso no solo la ha buscado y la ha querido más que los bienes de
este mundo, sino más que la salud y la belleza, hiciste de ella tu luz porque su esplendor no
conoce el ocaso. Yo creo que sería para definiros la sociedad perfecta. Gabriel, ese hombre de
ánimo jubiloso y de espíritu desenfadado y tal vez María degado, prudente, responsable y sabiendo
poner la calma. Gabriel y María degado, declaráis que procedéis libre y desportáneamente a la
celebración de este matrimonio. Prometéis guardaros y felicidad mutua y permanecer unido hasta el
amor que nos sobrares. Hoy es vuestro día, un día mágico, cargado de emociones. Pasáis por
nervios, alegrías, nostalgia y sobre todo ilusión. Arrapados por vuestros seras queridos, dáis un
nuevo paso o se unís en matrimonio. No es un camino fácil, de hecho ya van acabando de decir que
lo bueno y lo malo. Pero este vínculo hará que afronteis mejor todas aquellas situaciones que la
vida os depara y quien bien os conoce sabe que así será.
Siempre ha sido el principal amigo uno del otro, os habéis apoyado en muchísimas situaciones.
Es por eso que hoy quiero que tengáis muy presente acá el día, cuando solo era yo unos niños y
empezaba a conocer que aquella inocencia y respeto con la que iniciaste vuestra relación o acompañe
en cada uno de los días de la nueva vida que vaya a comer.
Todo hemos vivido nuestras primeras experiencias, sueños y aventuras. Es por eso que hoy me siento
parte de este sueño porque de alguna forma esto lo iniciamos juntos y eso es lo que nos hace
a Alemán. Os deseo todo lo mejor, no olvidéis el amor que hoy os trae hasta aquí y sobre todo
disfrutar de este día tan maravilloso y del resto de vuestra vida juntos.
