Pipe, hoy te escribo una carta porque te extraño, una carta y no una historia porque cada
vez que intento escribirla, creo que estén completa y no refleja lo que fuiste ni lo
que hoy eres para todos. No puedo partir diciendo a mí una vez porque eso es de
cuanto de havas y la tuya es la historia de un héroe que no tenía súper poderes y aún así
aprendió a volar cuando tenía 10 años y casi me mata de la risa. Nunca supo de su profesión
hasta que los 16 favorados destinos se los usurra al oído y no le permitió contársela a nadie.
Haber detenido de hermano fue uno de los mejores regalos de la vida, a ver si bebió
amigos fue el mejor que me diste. Eso sí, me quitaste el reino cuando tenía 5 años. Yo decidí
que te llamara Felipe Ignacio, eres una nana adorable y más dulce cuando querías porque además de
que te gustara los caballos, eras fan de los garabatos desde que tuviste uso de razón.
Imposible olvidar tus ananfinitos y mantalla, que te creías el Power Ranger rojo. Estoy segura
de que siempre quisiste salvar al mundo incluso cuando eras un gordito exquisito y regalón de la
yaya. Tráeme de inmediatamente papá furita yaya, eras un peleador de aquellos siempre y conmigo
para que decir, era nuestra forma de enseñarnos y de mostrarnos cariño. Jamás imaginé que seríamos
grandes amigos y nos cubriríamos todas las embarradas. Tú y tus chivas, tú y tus ganas de
ganar sin saber discutir. Tú, el que cuando yo tenía pena maduraba y se convertía en mi hermano
mayor para consolarme o aconsejarme tú, el que no me dejaba estudiar.
No, no, no, no, no, no.
No, no, no, no, no, no.
Desde que sonó el teléfono, oye todo, 12 horas en que no entendía nada, 12 horas de caos,
12 horas que se prolongaron por ocho días. Al llegar me encontré con el enemigo más
grande que puede existir, que no tiene punto de vida y que no encontraba la manera de sobornarlo
para que te devolviera. Lo había desafiado con el acto más grande que un humano puede entregar
y te aceptó.
A riesgar tu día por la de otro te convierte en un ejemplo para todos y para mí en un maestro.
Sacrificio, grandeza y amor de vivir mejor.
Unión para una familia gigante que hoy tiene nuevos miembros, que se nos unieron en tu
búsqueda. Caminaron con nosotros la playa entera las veces que fueron necesarias para
que después de ocho días de angustia y preparación se acabase el capricho del amar.
Es genial que sembraste buenas amistades, gente que cosecha más de alguna cosa al recordarte
y que te tiene siempre presente. Al final del día son un trocito más de ti que podemos
sentir. Y es que tu partida se sentía aquí en la casa, en tu curso, en tu grupo y en nuestras
caras. Pero te tenemos cada día más presentes en nuestras vidas, como si aun siguieras aquí,
como si eres un poco muy popular, subiré a destacarte a mi blog y con un link en Facebook
y te haré un vídeo para recordar tu cumpleaños un poquito más felices. Tenía ganas de decirte
lo mucho que te amo y lo orgullosa que estoy de haber formado parte de tu vida. De todo
esto siempre rescataré lo mejor, por eso yo era un poquito. Ya me olvidé de cómo
solía ser el mundo, pero a ti jamás te olvidaré, porque donde voy, tú vas conmigo, porque
pite. Aun sigues aquí. Intentaré cumplir todas las cosas que planeamos juntos en nuestro
viaje jiquique. El mano me ayudará, abraza al Javi cuando tenga pena, dale fuerzas al
tata, a la yaya, a los tíos, a los primos. Voy a mostrar el camino a la mamá y al papá.
Y el Nico, al Nico ayuda a me guiarlo, ya que sonriga como se merece. Ahora es el que
me va a molestar a la pieza cuando está aburrido o te echa de menos. Esto aún parece mentira,
tan junto que estuvimos el último tiempo, nuestras conversaciones, con verduras noíes
y chocolates cuando nos quedábamos solos en la casa. Viajar y quique fue como una despedida
inconsciente. Recorrimos un poco de nuestra infancia y estuviste con quienes fueron muy
importantes en tu niñez, recordándote lo malandra que eras cuando tenías dos años.
Creo que ese fue el comienzo real del viaje que aprenderías y que a todos nos tocará
cerrar algún minuto. Gracias por dejarme acompañarte y guiarte un poquito. Gracias
por las frases inolvidables, por recordarme siempre que me veo horrible llorando. Gracias
por mostrarme que lo que vale es la confianza en sí mismo y las convicciones que tenemos.
No le tengo miedo a volar y no sé cómo sea mi viaje de vuelta, pero Felipe me dejó
su pasaje de inicio para que no olvidara que la finalidad de este paso es aprender. Y una
vez que nuestra meta se cumple, es hora de partir. Bro, erais demasiado seco para quedarte
en este mundo mucho rato. Y todo esto acaso es la última cosa que me dijiste, para que
yo erais, sino que vamos a ver a la vuelta. Y sí, llevo razón.
