Las fiestas familiares más entrañables para los latinoamericanos se han visto impregnadas
durante el transcurso del tiempo por la cultura de Estados Unidos. Su estilo de vida y sus
tradiciones se han acercado tanto a través de la globalización por internet que se han
convertido mucho en parte esencial de nuestra cultura. En relación con las fiestas, los
colombianos hemos adoptado desde hace mucho tiempo la Navidad y el Halloween a la manera
de los estadounidenses. Ahora, recientemente, el día de San Valentín, que celebra Estados
Unidos durante el mes de febrero, es emulado en Colombia en la misma fecha y con las mismas
características. Y por último, la fiesta tradicional de Thanksgiving o acción de gracias, tradición
propia de los norteamericanos que celebran el cuarto jueves del mes de noviembre, también
está implementándose en nuestro contexto nacional, incluido el pavo asado en la cena
familiar y cada año vemos que cobra mayor fuerza. Anualmente, la cadena de tiendas de
departamentos, Macy's, realiza un gran desfile por las calles de Manhattan, Nueva York, que
atrae a millones de personas en la avenida Broadway para ver los enormes globos y presenciar
las actuaciones de los artistas invitados. Con respecto a la Navidad en Colombia y Latino
América en general, era celebrada principalmente con la elaboración artesanal de un pesebre
como réplica del humilde lugar donde nació Jesús, costumbre de origen europeo que nos
llegó con la evangelización española después de 1495 cuando arribaron los primeros misioneros.
Pero a través del tiempo con la influencia socioeconómica de Estados Unidos en Latino
América, desde mediados de los años 50 del siglo XX, el arbolito de Navidad se popularizó
en Colombia y el resto de América, tradición de origen nórdico que Estados Unidos tomó
de los europeos y que a su vez implantó en nuestra cultura. Hasta nuestros días, el
árbol se impone gloriosamente en las fiestas de sembrinas.
Y no solo dicha tradición es importada. En los años 60 la figura robusta y opulenta
de Santa Claus con su frondosa barba blanca, atuendo rojo y un saco de juguetes acuestas
ocupó los corazones de los niños latinoamericanos y promovió la comercialización que a través
de la publicidad hizo que el personaje cobrara preferencia en detrimento del humilde pesebre.
En cuanto a la gastronomía navideña, fue añadido el pavo asado a los deliciosos platos
de la cocina criolla que conformaban la cena, costumbre proveniente de Estados Unidos.
Todas estas son tradiciones apreciadas que en verdad producen un efecto agradable en
nuestra cultura, pero nunca es tarde para que aprovechemos la globalización tecnológica
y con ella difundamos también nuestras tradiciones entrañables con ostensible y adecuada elaboración.
Colombia, un país lleno de cultura y tradiciones dignas de exportación.
