Mi nombre es Jacinta Francisco Marcial.
¿De dónde es usted?
De Santiago, Mezquititlán.
Ese día, como yo le dije allí en el juzgado, le dije yo y mi familia, ya quisiera que se investigara bien esto, porque yo no me dedico a eso, ni me gusta hacer esa.
Yo y mi esposo, y mi hijo, le digo, nos dedicamos así de con comerciante, le digo, yo y mi hijo, yo me dedico a vender las paletas o mis dulces o el agua.
Entonces así pasó.
Entonces ese día nos levantamos, levantamos y preparar cada quien prepara sus cosas.
Entonces nos preparamos y llegamos, ya era un poco tarde cuando nosotros llegamos en Santiago, y yo ese día iba a vender, yo vendía aguas frescas ese día.
Y yo llegué, preparé mis aguas, porque siempre así le hacía cada ocho preparaba y lo dejaba allí, tapaba y lo dejaba allí, le decía a mis compañeros que estaba en el lado.
Ahí te encargo, ya nomás me veía, ya cuando y ya, así preparé y tapé entre a misa, porque siempre ya escuchaba la última campana que toca, ya me meto a misa y la última campana que tocó, me metía a misa.
Y ya cuando salí de misa escuché que había como de comisar discos piratas, así una de ellas que estaban ahí me dijo, dice, ahí, dice, ya llegaron, me dijo, pero yo casi no sé qué son policías o no sé cómo se llama.
Y dice, ya llegaron, pero yo ni le tomé en cuenta ni le hice caso, porque yo había visto en la tele que siempre se hace eso, entonces ya ni le hice caso y agarré y cuando salí de misa sentí en mi puesta donde yo vendía mis aguas.
Y ya en ese momento llega una señora, pero más que ese día dije una hermana, porque como te dije ya estaba yo acostumbrada de decir, llega y empezamos a platicar y así, pero empezamos a platicar de los grupos, porque también ella iba en un grupo.
Y se toque, dice, ¿ustedes cómo van? Dice, ¿cómo van en su grupo? ¿Cómo están?
Y le dije, no, pues ya ve que ahí no se junta nada, se junta bien poquito y no dice, nadie le gusta, no somos bien poquitos y ¿ustedes cómo están?
Así empezamos a platicar de esos de nuestros grupos.
Y así fue, y así pasó y estábamos allí, le dije y me dijo, ya me voy, dice, y así te volvimos platicando y yo vendía mi salvo y platicando, dice, ya me voy, porque es tarde, le digo, ay yo también ya me voy, porque voy a ir a inyectarme antes de que cierre la farmacia.
Y ya así, pero como que, como había gente, que había gente, entonces me daba pena, es que soy, así soy bien, así cuando estoy con ese no me da pena, así soy, se las me da pena.
Y estaba esperando mi esposo, porque él no, no, no, casi todo el tiempo, no estaba allí, siempre sale fuera de ahí, de Santiago, de ahí, de Litiangui.
Entonces estaba esperando que llegara para, que dejara mis aguas para irme a inyectarme, pero como me daba pena, entonces en ese momento llegó una de mis hijas, me dijo, este, le dije,
compáñame, era inyectar, es que hay mucha gente, ya me da pena, ya me acompañó, fuimos a la farmacia, ya llegando, le dije a la doctora, ya vine a inyectarme, porque antes de que cierre, sí, dice, ya pienso cerrarlo.
Y entonces en ese momento, pues agarramos y nos fuimos, entramos a la farmacia y salimos, ya cuando veníamos allí, yo y me siga platicando.
Ya cuando iba a llegar en mi puesto, pues tocamos esas personas que, esas personas de los agentes, no sé cómo se llama.
Y ya nos chocamos ahí, ya venía con otras dos muchachas platicando con ellos.
Entonces ya, ahí donde, pues ya no sé cómo salí en el pediórico y con ese pues estoy aquí.
O sea, usted iba pasando.
Sí, iba a pasar, pues va a pasar, porque ya iba derecho, ya faltó poquito para llegar donde yo vendía.
Si hubiera llegado antes pues no, pero dice que ya no existe.
Así fue, pues así fue ese día, así y por esto estoy pagando esto.
Así pasó ese día, ya vimos que estaban allí.
Y agarramos y nos fuimos, porque mi esposo vi que ya todo estaba, ya era tarde para llevar sus cosas.
Dije, ya vamos a recoger, porque llegó todo.
Y ya llegando, en el puesto, él ya empezaba a recoger todos.
Y ya le ayudamos a recoger, nada, pues yo dije y nada, así pasó el recoger y todo.
Y ya nos fuimos, nos fuimos en la casa, pues no sabíamos nada ni nada.
Y así pasó el tiempo, pues yo ni pensaba, tenía que no pensaba nada, ni me daban miedo, ni nada,
porque yo sé que no había hecho nada.
Y dije, no, y ya, pues ya desde de repente llega, ni me traen, ni sin saber de nada.
Ese día te dije que salí temprano, a mi caso tenía que no, no, sin saber de nada, salí temprano,
porque andábamos allá como cuando falta poquito tiempo para que vayamos a presión.
Empezamos a contar gente quién se va o qué, para invitarlo todo al Santiago, que las que quieren ir al retiro es.
Entonces salí ya con mis hermanos, con mis compañeras, pues somos muchas, este,
entonces salí y dijo a las tres, dice, a las tres vamos a descansar,
porque ya nos invitó el padre que vamos a adorar el santísimo, así me dijo.
Así nos dijo, así nos dijo las que quieren ir.
Entonces ya le dije, porque ese día mis familiares no iban a estar ahí, salieron, iban a salir, iban a salir.
Entonces dije, voy a ir rápido para alcanzar mi familia antes de que se vayan,
porque yo no quería ir, porque casi no me gusta viajar, no me gusta salir nada.
Entonces así fue, y era, sí, eran las tres cuando ya llegamos en Santiago,
y empezamos a adorar el santísimo y todo, y ya le dije, vamos a ir.
Y estaba un señor allí también, venía conmigo y una muchacha le dije, ya vámonos.
Dice, pero ya no hay camión, ya no hay combis, ya es tarde, ya no hay combis.
Y le dije, pero ¿por qué no agarramos un taxi para llegar más rápido?
Es que yo quiero llegar más rápido para ver mis familiares.
Y antes de yo venía en taxi, antes de llegar mi casa vi un señor y una señora.
Y ya cuando así fue, ya vi, pero yo pensé que era su compañero o su compañera de mi esposo.
Y entonces ya bajé, ya bajé de mi casa y el señor que venía porque íbamos a ir a un rosario todavía.
Y dice, ¿por qué no en la capilla que está cerca donde yo vivo?
Me dijo, vamos al rosario y te después vienen hoy, es que quiero bajar porque mejor que ver mi familia.
Así fue.
Entonces ya llegué, bajé y ya bajándome y vino una señora.
Y me dice, ¿tú eres la señora Jacinta Francisco? Le dije, sí.
Y en ese momento pues me agarró.
En ese momento me agarró, me detuvieron y me dice, este, nunca me dijo que estaba detenida.
Nunca me dijo, estás detenida o traemos a un orden de prensión o nunca.
Y dije, pues, te dije, por eso no, y dije, ya cuando me agarró, más que me agarró así.
Y me empujó a grande y gorda, pues me agarró y me empujó en el coche.
Y me dice, ¿te acuerdas qué aquí hiciste hace poquito tiempo? Me empieza a gritar.
Le digo, ¿pero qué hice? Yo no he dicho nada ni sé de qué me estás hablando.
Y me dice, ni sé de qué me estás diciendo.
Y dice, ¿te acuerdas qué hiciste? Le dije, yo no he dicho nada y ni sé de qué me estás diciendo.
Dice, vámonos para que la declares.
Dice, vamos a declarar.
Y le dije, pues vámonos porque yo sé que yo no he dicho nada.
Dice, no te acuerdas del árbol? Dice, pero me dijo que un árbol verde que había tumbado.
Dice, un árbol verde que tumbaste.
Dice, ¿y qué no sabes que esos son delitos? Le digo, no le digo, no le digo ni...
Dice, ¿de qué árbol? Pues yo no he tumbado árbol ni sé de qué.
Dice, si tú me dices eso, ¿por qué no pasaste a mi casa a verlo?
Dice, entonces, ¿de qué estás haciendo de tus tortillas?
Le dije, con leña, cuando hay y ni si no, por gas ahorita no tengo ni un leña, más que por la gas.
Dice, sí, pues vamos, entonces vámonos para que declares y te regreses
y te vamos a regresar a dejarte en tu casa.
Pero sí, antes de eso, me dijo, uno de tus hijos o tu esposo te acompañe.
Entonces, ya mi esposo vino, pues todos mis hijos estaban en la puerta viéndome.
Y uno de mis hijas le dijo, y ya cuando vio, aquí me hizo así,
le dijo que si te haré un orden de pensión algo.
Dice, tú cállate, dice, tú no sabes, tú cállate.
Entonces, a mi hija, la más chica, ya no dijo nada, ya no dijo nada.
Entonces, ya, pero nos venimos así, ya mi esposo me dijo,
dice, tú no tengas miedo, no va a pasar nada.
Tú declara lo que tú pasaste, y luego él me dijo que era eso.
Pero nunca me dijo, te has detenido eso, la que a mí nunca me dijo nada.
Y ya llegando allí, me dijo, sí, veníamos platicando en el camino.
Veníamos platicando, me dice, no, que tú vas a sonar,
que vas a ir a declarar, y te regresas, así me dijo.
Y pues, cuando regresar, pues, ya nunca me regresaron.
Y me preguntó qué era religión.
Dice, ¿de qué religión eres?
¿Y tú eres católica? ¿O qué religión eres?
O, ya le dije, yo la religión católica.
Y ahorita de dónde venías, y ya le dije, le dije, no, yo venía,
venía en de la iglesia.
Ah, entonces, disculpe, me dice, disculpe, me llamas, me dijo así.
Y luego dijo, ¿a quién votaste?
Y me empezó a preguntar, ¿a quién había votado?
¿El pan o el pan o el prie?
Más seguro que el prd.
Así me dijo, más seguro que el prd.
Y ya, y venía manejando, bien rápido, bien rápido,
venía muchas camionetas y todo venía manejando, bien rápido.
Y ya, este, así, así nos venimos, ya venimos practicando y así.
Pero, pues, nunca pensé que me iba a quedar mucho tiempo,
como ahorita aquí.
Ya voy a cumplir tres años por un delito que no cometí.
Si fuera yo culpable, yo, yo no sentiría mal.
¿Por qué? Porque yo sé que soy culpable.
Pero la que sé es más siento mal porque yo no soy culpable
y están pagando un delito injustamente.
La que quiero, porque no nada más de estarme aquí,
no nada más a mí me duele, también mis hijos.
La mejor yo, si tengo más, este, yo me aguanto más,
pero la mejor mi familia son las que supré más por venir a verme,
por preocuparme cada miércoles y domingos
y eso es la que a mí me duele y quiero estarme con ellos
para no ya no estar preocupado de tantas cosas
y que a mí no puedo trabajar ni todo y que quiero estarme con ellos.
A mí me parece que a mí me arriesga a laetts
съ constantemente martial queщ г Stitch
cierto lo que voy a repetir la Karen
pero τγᵉ ᵇᶦᵃᵁᵂᵐᶦ ᶦᵗᵔᵇᶦᵅᶦ ᵐᶭᶦᵍᴨᵟᵌᶦᵇᵃᵐᶙ ᶦᶦᵇᵍᶦᵏordeᵇ ᶤᶦᵉᶦᵈᶭᷙᶫᶲᶐᵒᶕᶥʸ ᶴᶪᶑᶜ�Carlé est e va s la losорош oughtj
demonakas Yokufus
fisca
un
y
Tstopae
Siempre he ido a cada y cuaca limón que ha podido hacer eso, pero he podido llegar
a una compañera y una familia que ha ido allí del pueblo.
