Esto es una tutorial, pero empezamos por el final. Acabamos un barranco muy significativo
de una zona del norte de España. Toda ha salido bien, pero esto es la punta del ICB.
Detrás hay un gran trabajo de planificación y de consejo que tenéis que tener en cuenta.
Síguenos en esta tutorial para saber lo que tenéis que hacer antes de entrar a un barranco.
Elige bien el barranco, adecúa tus retos a tus habilidades. Recuerda que en el 50%
de los rescates la infravaloración de la actividad, junto con la sobrevaloración de
las capacidades del deportista, son las principales causas de los accidentes. Valorar y adecuar
una actividad a nuestras posibilidades es a veces complicado, hacerlo bien es fruto
de la experiencia y conocimientos que se adquieren con el tiempo. En el caso de los barrancos,
estas dificultades son mayores antefactores como la verticalidad, el caudal, la complejidad
de ciertas maniobras, las posibilidades de escape y las exigencias de las aproximaciones
y retornos, entre otros. Ojo, no caigamos en las evaluaciones simplonas
de fácil y difícil, o no nos dejemos guiar por crótis en los que solo se destacan resaltes,
saltos y rapeles. Cuando las condiciones, en general, son nuevas, como un cambio de
macizo, territorio o país, seamos conservadores en la interpretación de la información.
En esta situación, los barrancos consolidados, es decir, bien equipados y barremados, son
quizás la mejor opción para adaptarnos al nuevo marco orográfico. Y tampoco nos
dejemos guiar por las modas o las sugerencias de grupos que no conozcamos. Recuerda, tomar
decisiones en estado de euforia es como comprar comida con hambre.
Calcula los horarios de forma realista. El 60% de los rescatados en montaña no había
planificado o lo había hecho mal, fruto del desconocimiento o del exceso de confianza.
Como en cualquier disciplina de montaña, en el descenso de barrancos el tiempo que vas
a emplear es una suma de muchos tiempos, y no podemos dejar escapar ninguno. El desplazamiento
hasta el inicio de la aproximación, la aproximación y el retorno hasta el vehículo, los descansos
y paradas, porque hay que ponerse el equipo al morzar, a hacer fotos y el descenso. Pero
esto no es todo. Un barranco es un entorno muy cambiante, las condiciones meteorológicas,
la cantidad de agua, el tipo de terreno. Añadamos el grupo, sus características, mayor o menor
experiencia, preparación y el número de participantes. ¿Cuántas veces hemos hecho
largas colas, largas esperas que nos han entumecido y echado por tierra las previsiones de tiempo?
Utiliza las guías como referencias, pero piensa que sus horarios no tienen por qué
ajustarse a tu realidad. Adecúa y utiliza el material según las características del
barranco. Lleva un equipo ligero para una aproximación larga, 30 o más minutos. El neopreno acelera
el cansancio por su resistencia a la movilidad y aumentó de la sudoración. Piensa en prendas
adecuadas que después quepan en el vidón estanco. Coloca el material dentro de descensos
en lugares seguros y mantén lo puesto durante todo el descenso. Siempre el casco puesto.
Repite periódicamente el control de material entre compañeros para realizar su buena ubicación.
Informate sobre las condiciones del agua para adecuar el grosor del neopreno a sus características
y emplea el calzado adecuado. Las tan recurridas zapatillas viejas no son la opción más segura.
Emplea los mapas para orientarte y comprobar las cuencas de recogida de aguas. Un mapa
topográfico es el medio ideal para situar un barranco, sus accesos, retornos, escapes
y nos ayudarán a emplear las técnicas de orientación adecuadas para aumentar la seguridad
de la actividad. Llegaremos antes más descansados y podremos hacernos una idea de las diferentes
cuencas que abastecen de agua al mismo. Utiliza los puntos de decisión de forma disciplinada.
Ten previstos con antelación lugares donde comprobar los horarios, revisión del estado
del grupo, observación meteorológica, control de caudales. Y piensa que estos lugares coincidan
con los puntos de escape dentro del barranco o en cambios de fase. Un abandono a tiempo
es un éxito. Recuerda, estás en un cauce de agua. Como se suele decir, los barrancos
son los desabues de la montaña. Un mismo cañón con diferente tipo de caudal aumenta
su dificultad de un día para otro. Con lluvias de por medio hacen que un mismo barranco
no tenga nada que ver al que nos encontramos el día anterior.
Revisa la previsión meteorológica no sólo en el lugar del descenso, también en las
cuencas cercanas que lo abastecen, así como en los posibles efectos de una ola de calor
y los deshielos. Recuerda que no es lo que llueve sino donde llueve. Y no te olvides
de las presas artificiales, sus horarios resulta de aguas y los tienen. Puedes encontrar esta
información en las confederaciones hidrográficas.
Convierte el grupo en equipo de descenso. Siempre hay un líder, alguien que debe transmitir
lo que se espera del grupo. Todos deben de saber con antelación cuáles son sus tareas,
acciones previstas y código de comunicación. Aunque los niveles de experiencia y técnica
sean dispares, todos deben de conocer aspectos básicos de progresión personal y grupal
y de aseguramiento. Repasemos antes de comenzar el código de comunicación. Debemos de huir
de los grupos poco poesionados y numerosos de principiantes liderados por una sola persona
experta.
Un barranco es un lugar confinado y aislado. Llevas lo necesario para hacer frente a una
primera intervención en caso de accidente. La ayuda externa no va a ser inmediata y es
posible que tengas que pasar horas esperando, si no eres capaz de evacuar un herido por tus
propios medios. Lleva material de primeros auxilios y aprende a actuar en estos entornos,
de forma especial la hipotermia, frecuente en estos lugares sombríos y húmedos. Recuerda
que más que la gravedad de la adhesión es el lugar donde se produce lo que la convierte
del EDE en grave.
Respeta el ecosistema del barranco. Son hábitats delicados donde no hay servicios de restauración
del medio ni brigadas de limpieza. Llevate todo lo que te sobre y recoge lo que encuentres.
Debemos de pasar lo más desapercibidos posible. Formación y más formación. Y planificación.
Para interpretar correctamente toda la información que está a nuestra disposición y disfrutar
más del descenso de barrancos. Y siempre un plan B. Ser conservador y saber renunciar
nos brinda la posibilidad de regresar para hacerlo mejor. Estos consejos son fruto del
ensayo y error de las experiencias de los otros que nos han precedido.
Todo lo que hemos visto se llama planificación. Y recuerda, ayúdanos a hacer las montañas
más seguras.
