Hola, amigos. Os voy a contar la historia del día que casi pierdo un amigo. Ahí va.
Eres una vez, un día que se me ocurrió llamarle a Sergio para proponerle bajarse andonato
en bici por todo el mundo.
Un día que se me ocurrió llamarle a Sergio para proponerle bajarse y por todo el mundo.
Un día que se me ocurrió llamarle a Sergio para proponerle bajarse y por todo el mundo.
El único problema de aquel fantástico plan era el plan. Creo que el día que se me ocurrió
se me había olvidado tomarme la pastilla. Ahí van las imágenes del día que bajamos unos
900 metros de desnivel con la bici molestándonos y que casi pierdo un amigo.
Un día que se me ocurrió llamarle a Sergio para proponerle bajarse
y por todo el mundo.
Bueno, ya veis, en un intento de emulada a nuestros héroes de los vídeos hemos intentado
hacer esta pérdida, montarse en bici o por lo menos intentarlo y creo que nos hemos sobrevalorado.
Pero bueno, ya sabéis, si es imposible lo intentamos y si es muy difícil lo hacemos.
Bueno amigos, muchas imágenes, supongo que les podré música decirco y por hecho el puto ridículo
de las imágenes.
Aquí seguimos. Menudo marrón.
Nos buscamos un sendero que me sonaba, que no existe.
Nos tiramos fuera y nos dejamos de estrepar.
Nos vamos a tirar por este barranquillo, que igual salimos aunque sea unas zarzas
en la vez que no te puestas, pero te pinchas.
¡Vaya marrón!
¡Vaya marrón!
Pues ya se ha acabado el paso.
Ya se ha acabado el paso.
Me disfruto en la ruta, ¿eh?
¡Ostia!
¡Apá!
Bien intentado.
¡Nuestra ruta!
Y esto que esperemos que sea un sendero.
