Bueno, gracias Ricardo por la presentación. Muy buenos días a todos y a todas. Muchas
gracias por estar hoy aquí. En mi nombre es Gustavo Schwartz y junto con Víctor Bermudes
nos gustaría daros la bienvenida a este ya tercer encuentro de mestizajes en el que
continuaremos explorando las fronteras entre literatura y ciencia. Me gustaría destacar
que este tipo de encuentros, al igual que el resto de las actividades que hacemos en
mestizajes, son posibles gracias al apoyo no solo económico sino fundamentalmente institucional
del Don Austin International Physics Center y en particular para este encuentro de mestizajes
contamos también con la colaboración de la Fundación Española para la Ciencia y
Tecnología del Ministerio de Economía y Competitividad. También quisiera agradecer
al Centro de Físicas Materiales, a la Universidad del País Vasco y al Consejo Superior de Investigaciones
Científicas por su constante apoyo al programa de mestizajes. Me gustaría comenzar recordando
unas palabras de Julio Cortázar, quien solía decir que la poesía es todo aquello que queda
fuera de la definición de poesía. Y creo que esta idea puede extenderse a todo aquello
que es complicado de definir. Cada vez que definimos algo estamos delimitando un espacio,
estamos estableciendo una frontera, estamos dividiendo una dentro, la cosa definida y
una fuera, todo lo que la cosa definida no es. Este mecanismo puede ser útil en algunos
casos sencillos y de hecho lo hemos estado utilizando con cierto éxito durante siglos.
Pero se vuelve engañoso y estere cuando queremos definir cosas complejas. Podemos acaso definir
con precisión qué es el arte, qué es la ciencia o qué es la literatura. Yo diría
que podemos considerar el conocimiento como un territorio que exploramos pero que al mismo
tiempo construimos. Un territorio parcelado de manera arbitraria de acuerdo a los intereses
de cada época. Y la nuestra, nuestra época está asignada por los mandatos de la ilustración
que dividió los ámbitos del saber de manera que la ciencia se encargaría del mundo exterior,
de la materialidad, de eso que llamamos la realidad y la literatura y las artes del mundo
interior del mundo sensible. Hoy sabemos que esa división entre el mundo interior y exterior
no solo es arbitraria sino incluso ilusoria. Hay cosas que pertenecen claramente al ámbito
de la ciencia, del arte o de la literatura, pero hay otras, tal vez las importantes que
no pertenecen en exclusividad a ningún ámbito. Las categorías fueron útiles es cierto
mientras nos hemos dedicado a resolver problemas sencillos, pero los problemas que hoy nos
ocupan y que nos van a ocupar durante las próximas décadas no pueden reducirse a simple
categorías y mucho menos ser estudiados desde una única perspectiva. Podemos acaso pretender
estudiar el funcionamiento del cerebro sin recurrir a la psicología, a la teoría del
lenguaje o a la filosofía de la mente, y acaso pueden estas ignorar a las neurociencias.
Definitivamente las ciencias y las humanidades están hoy más enredadas que nunca. Intentaremos
aquí proponeros diferentes mestizajes entre distintas disciplinas del conocimiento, pero
no en el sentido de una mezcla homogénea que permita diluir las diferencias, sino con
la intención de generar una vía alternativa entre lo homogéneo y lo heterogéneo que
nos permita superar los falsos dualismos y las falsas categorías. Mestizajes pretende
ir un paso más allá de la interdisciplinaridad, pretende diluir las fronteras y no se trata
aquí de negar las disciplinas que son necesarias, sino de comprender que sus límites son arbitrarios
y no siempre son los más apropiados al momento histórico o a los problemas que importan
a cada época. Os proponemos, por lo tanto, en esta nueva edición de mestizajes transitar
las fronteras entre literatura y ciencia, y para ello vamos a tener en estos tres días
a seis invitados de lujo, además de otras nueve contribuciones orales, pensadores de
distintos ámbitos, de las ciencias, de las humanidades, de la literatura. Estoy convencido
que valdrá la pena escucharlos. Y ojalá, y esto es un deseo personal, nos vayamos
de aquí con más preguntas que respuestas.
El mestizaje está de moda. Decían ya en 2001, François L'Aplantin y Alexis Nuss en un libro
titulado justamente Metisasha. Para este tándem de antropólogos, lo mestizo era un pensamiento
y una experiencia de la incertidumbre, surgidas de encuentros inesperados. El mestizaje venía
marcado por la perplejidad, la duda y la renuncia. El pensamiento mestizo, decían, no tiene
un plan concreto, ni sigue una ruta definida, se propone como una tercera vía entre la fusión
y la fragmentación. Lo mestizo muta y transmuta en un movimiento constante de progresiones,
iteraciones, curvaturas y plegamientos. La Plantin y Nuss imaginaron un diccionario en
el que se mezclaban, sin jerarquías y analizados desde distintas disciplinas, términos prestigiosos
y desdeñables, serios e inauditos, tejiendo y destejiendo variaciones inconclusas de lo
trivial y lo trascendental.
El mestizaje es un recorrido no lineal, nómada, que sin brújula se mueve por conceptos, espacios,
expresiones artísticas, prácticas investigadoras, encontrando la creatividad en el método
y el protocolo en la espiral de la inspiración. Mestiza es la idea ágil, frente a la gravedad
sentenciosa, solemne y grave, el pensamiento mestizo tiende a la levedad, a la movilidad
y también al riesgo. De esa dialéctica entre lo rígido y lo elástico se despliegan modos
infinitos de mestizajes, todos reacios a la categorización.
Pero cuál es el sentido de la relación mestiza? Mestizar es ceder, es hacer propias concepciones
ajenas sobre lo que significa conocer, investigar, verificar, reproducir. Mestizar es crear
caminos recíprocos donde antes había perplejidad. Es, por ejemplo, generar una comunicación
fluida que organiza la heterogeneidad en bruto con la que el conocimiento se manifiesta.
Es asumir el desafío de encontrar un lenguaje común entre las disciplinas sin detrimento
de su saber intrínseco. Y cuando no existe ese lenguaje toca crearlo.
El mestizaje es una actitud y una voluntad. Es ir de frente a las preguntas que flotan
en el ambiente de foros como este, que puede la literatura ofrecer a la ciencia cuál es
la función del saber científico en los lenguajes artísticos o qué perspectivas nuevas brindan
el estudio científico del arte. El sentido del contacto mestizo es
generar caminos imprevistos, modificar y ampliar las prácticas de cada ámbito. Es articular
concepciones dispares cuando no antagonicas de lo que un problema es y de cómo debe
resolverse, armonizando actitudes distintas ante el conocimiento.
Materia, vida y conciencia constituyen tres focos de interés científico, literario,
filosófico y artístico, que propician un debate donde se incidrá en los métodos
y se cuestionarán los resultados en una búsqueda de posibles reformulaciones.
Luchar por un mundo mestizo, decían, es simplemente ver el mundo como mestizo y el mestizaje
como un mundo. En este tercer encuentro de mestizajes veremos cómo se destiñen los
colores de esos mundos híbridos. Esperamos que el Donostia International Physics Center
sea hoy ese punto de intersección del que surjan perplejidades, riesgos y mutaciones
que os hagan volver a casa un poco más mestizos. Gracias por llegar hasta aquí y bienvenidos.
