Con este libro aprendió a leer y a escribir muchas generaciones, entre ellas los otros.
Bueno, le estamos haciendo descubrir ya muchos mundos de un mundo anterior, desde el año 1980.
Pero siguiendo con la infancia, les traje los libros infantiles.
Los libros que alguna vez nos leyeron o pudimos leer o mirar.
Este año implementamos este taller de la memoria. Tratamos o trato de hacer cosas que sean lindas, interesantes, creativas.
Donde pongamos en juego, no solo la memoria, sino también el ingenio.
Esto de jugar un poco, de volver a otras épocas donde siendo adultos dejamos de jugar.
Estudiamos y también la pasamos bien y tratamos de llevar lo mejor posible a los sonidos encima.
Revivimos mucho a la infancia. Quizás lo que tenemos adentro de a veces no lo podemos sacar o conversar.
Como somos de todas más o menos de cierta edad, podemos compartir muchísimas cosas.
Nos ayuda a reflexionar, a sentirnos más joven a pesar de nuestra edad.
Y estaba también Pepe Grillo. ¿Quién era Pepe Grillo?
Era el amigo de Pepe Grillo. Me parece que era su conciente.
No había mejor las películas como la sabí hoy. Eso nos hace meternos de lleno en la historia.
Pero sí existían esas imágenes de ellos, esas ilustraciones que nos hacían vislumbrar qué estaba pasando.
Y voy a hablar. Son personajes de la farándula que hay que reconocernos.
Mueve cuatro palitos y formar diez cuadrados.
Estos dos lo movemos acá. Los voy a hacer con color.
Uno y siete.
Dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete, ocho, nueve, diez.
Hago las tareas, llevo mi casa los deberes, los hago, los hago sola cuando no puedo pido ayuda.
A mi vecino o a mi nieta. Pero mayormente los hago sola.
Nos da muchas cosas. Me encantan todos los trabajos que nos da.
Porque yo cuando voy a casa pienso y recuerdo las cosas y las hago.
Y hago las cosas y me encanta hacerlas, escribir, dibujar. Eso pasó muy bien.
Espero este año recibirme a los ochenta.
Estos son triángulos como si se acuerdan algo de matemática. Triángulos.
Equiláteros. ¿Y qué son los triángulos y equiláteros? Explicales a todos.
Que tienen los tres lados iguales.
Ahí es dieciséis, dieciséis palitos.
Hay que sacar cuatro para que queden cuatro triángulos.
Cuatro palitos.
Uno, dos, tres, cuatro.
Yo creo que nos hace bien. Esta nostalgia tenida con un poco de alegría también.
Porque esto de participar en actividades lúdicas,
creo que es algo que nos fortalece y nos hace sentir un poco niños.
Que es lo que nunca deberíamos haber dejado de ser.
Nuestra armura a la montaña que nos recoge.
Si no, la macetita, violeta, perfumada en la ventana.
Nuestra armura a lo que sobresale y resalta.
No escondite el beso, la insinuación, la luz y la rosa.
La ternura aparece por momentos olvidada.
Y tendríamos que revivirla, pues logra que nuestros días, nuestra vida,
pasen de ser un mero transitar a ser inolvidable.
El beso sincero, el apretón cálido de manos, el abrazo inesperado,
una mirada llena de cariño que nos dicen, estoy aquí.
Los niños vemos la ternura todos los días.
Nos cautivan con sus expresiones sinceras,
con la caricia que llega a nosotros sin tener que hacer ningún reclamo.
Hemos crecido, somos adultos, dejamos muchas cosas,
olvidadas y de tanto golpearnos,
quedaron en nuestros interior adormecidas.
La ternura no está en lo grande,
ni en lo grande, ni en lo que destaca.
Está en el lado chiquito, en la sencillez,
en esas pequeñas cosas de todos los días.
La ternura es eso que revitaliza el al viejo,
duerme al niño y desarma al hombre.
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