Realmente en aquel entonces solamente faltaban ratas por la tienda, realmente eran lo que
faltaba. La moqueta era roja, roja como la sangre. Al entrar, a veces yo me sentía como un torero,
decías, esta moqueta queda un poco anticuada. No sabemos qué pasó exactamente, los clientes
dejaron de venir, la tienda estaba vacía, no había manera de que vendiéramos absolutamente nada.
Pues bueno, era una situación muy frustrante, muy difícil porque nos pereábamos por cualquier
cliente, cualquier socio, el cliente que venía y se quería hacer socio. Nos pereábamos por él,
había muy mal rollo entre compañeros, cada vez era peor, nos llevábamos mal los unos con los
otros, nos pereábamos por cualquier cosa, por poder atender a un cliente, por poder darle el producto
que buscaba, que necesitaba. La verdad es que era muy duro, muy duro. Pues antes todo era muy
difícil, la gente se marchaba, no había orden, era una especie de anarquía comercial, donde nadie
hacía nada, las órdenes, tus superiores estaban siempre encima de ti para intentar sacar beneficios,
sino no había resultados. Descontról total, no había coherencia, la gente se perdía por la
sección, no encontraban nada de lo que buscaban, nos tenían atrapados a los vendedores.
Era una prueba de vida, o sea, aparte de que el stock se acumulaba, las poníamos como las
cartas, una encima de otra, porque no teníamos sitio, no se vendía nada, entonces íbamos acumulando el stock cada vez más.
Empezaron a suceder cosas extrañas, no sabíamos muy bien qué es lo que estaba pasando ni qué
sucedía, los libros se movían, las paredes estaban descolocadas, las teles, por ejemplo,
se apagaban, se encendían. Succederon cosas raras, pedimos la culpa a los fantasmas o al
poltermeist. Pero fuimos más allá. Registramos los hechos. Los analizamos. Llegar al cómo,
al por qué, para poder así exponer todas las conclusiones.
Y lo tuvimos claro, al final se hicieron una sencilla. Darwin. Darwin no mostró el
camino. Darwin. Era Darwin. Darwin. Darwin. No es más fuerte ni más inteligente que
sobreviva. Sino lo que se adapta a los cambios. O sea, todos los cambios. Quejarse es sencillo,
pero la cuestión es buscar esas soluciones y las soluciones han buscado porque los cambios
hoy en día se pueden ver en cualquier tienda de fnac. Cine, cine ante Darwin era la oscura
absoluta. Había rincones en los que muchos pendientes nos atrevían a acceder. Clientes
agazapados nos esperaban para arrancar los películas de las manos. Ahora todo es luz.
