Mi vida, sí, mi vida, no es retórico. Yo desde hace 6 años no soy sin ti. Tuve la inmensa
suerte de que no sé quién o qué, te puso en mi camino la noche del 29 de septiembre
para que empezase a vivir por fin de una manera plena. Fue amor a primera vista, ya existías
en mi mente antes de tu saberlo y el destino por gracia de esa carambola hizo que me llamases
a mí para brindar por nuestra mini-miri y nuestro mini-arón.
Tu sensibilidad o quizá casualidad hizo que no te equivocaras. He vivido contigo dos años
de no vi algo increíble, una demostración de amor constante, sin dinero, con mucho
trabajo, poco tiempo y siempre estabas ahí para darme paz y felicidad al final del día.
Llevo lo más importante de nuestra vida, primero Diego, luego Jimena, esos sueños hechos realidad
y más y más te quiero. Eres un padre excepcional. Mis sueños son órdenes en tu boca.
Me mimas demasiado con tantos caprichitos. ¿Cómo cocinas? ¿Cómo hablas? ¿Tu inteligencia?
A veces me abrumas. ¿Cómo te admiro amor? Mi vida junto a ti es un cuento de hagas,
el digno de la mejor película de cine. Algún día la escribí, te lo mereces.
Seguimos con el día de hoy, por fin el día de nuestra goda. Gracias mi vida. Espero poder
hacerte el hombre más feliz del mundo. Espero estar a tu nivel, a la hora de amarte, de
escucharte y de entenderte. No sé qué haría sin ti. Bueno sí, me quedaría vacía. Me
haces la mujer más feliz del mundo cada día. Eres el mejor compañero de vida que podía
elegir. Te adoro, te necesito y te amo. Espero que seas muy feliz junto a mí y al resto
de la vida. Te quiero.
