La desigualdad es una comparación entre dos sujetos.
La diferencia es algo que tiene los sujetos.
Entonces la historia de las mujeres, el cuerpo, su experiencia ha hecho un sujeto muy diferente del sujeto hombre.
Esta diferencia hasta ahora no ha producido todo lo que pudiera producir, porque el hombre ha sido dominante.
Entonces la diferencia femenina ha sido siempre interpretada como una minoría.
La mujer tiene una gran experiencia en la vida, y sobre todo en la conciencia de las creaturas humanas,
porque su práctica ha sido muy cerca de la vida colidiana, de la vida y de la muerte.
Todo esto es una enorme riqueza, como si nosotros teníamos una minera, una mina, una mina todavía cubierta.
Esta diferencia tiene que hablar y hacer política. La política tiene que ser una política del doble mirada.
La doble mirada debería garantir una sociedad más equilibrada.
La segunda lo manda a cambiar la lengua. La lengua es una perspectiva, se cambia poco a poco.
La lengua es muy dura a cambiar.
¿Vosotros dice ministra, abocada o no? Todavía se produce algo de fumogeno.
El ministro ha maturido.
Todos tenemos que hablar y hablar, y yo me impongo siempre a usar el femenino.
No el femenino como se dice con la adjunta, que se dice poetesa, poeta, poeta, poeta, poeta, poeta, poeta.
Profesoriza, se dice profesora, abocateza, se dice poeta, entonces vosotros más adelante que nosotros.
Esto significa que las mujeres españolas son más adelante que las mujeres italianas.
Lo que dice la lengua no es un factor, la lengua no es un factor.
La lengua no es un factor, la lengua no es un factor.
Lo que dice la lengua no es un factor, la lengua no es un factor, la lengua no es un factor.
Lo que dice la lengua no es un factor, lo que dice la lengua no es un factor.
La lengua no es un factor, lo que dice la lengua no es un factor.
Y ahora hace falta un relato cuando un día voy a irnos a la radio a aquello de la preparación de que estamos en una situación prevelica de alguna manera, porque el descontento, la competitividad, la falta de esperanza, el descrédito de la política, la necesidad de crear algo, de creer en algo que nos cuesta.
Y entonces, por un lado, la pregunta ahora es, tú dices que aquí las mujeres estamos más, pues no lo sé.
Porque a parte de la broma que ha hecho Maite de que las de aquí estábamos sordas, pues la verdad es que ahora yo siempre habrá lo mismo.
¿Dónde tenemos a las jóvenes?
¿Dónde tenemos a las jóvenes? Que también eso hace mucha falta.
No sé, y esa sería la pregunta, la imperialización de todo ese movimiento intensísimo en Italia por parte de las mujeres se ha conseguido llegar en las capas de mujeres más jóvenes.
Y después el paro de armas nos ha escrito que es igual que el de aquí, que de allí, o parecidísimo, también es un reto.
Y no sé si vamos a saber, y no sé qué cosas están funcionando para que realmente nos reunamos, pero ya para hacer acciones.
Esto es una acción.
Porque la política también es cosa arriba, entonces no se puede decir que se apaga del todo.
Yo pienso que una situación de más dificultad puede producir, puede producir, no hay sinconductiva, esto lo pienso.
La necesidad es que lleva también a producir, estar en mi esperancia.
No te puedo decir que en verdad que las mujeres jóvenes no nos encuentran tanto fácilmente.
Esta es toda la confianza que hago, porque yo pensaba que cuando se llega al pensamiento de la diferencia, es tan importante, tan cambia la mente, tanto cambia la mirada también.
Que yo pensaba que fuera como en los descubrimientos de la escuela, que se podía volver atrás.
Entonces que esto te producía saber, producía nuevas situaciones, pero me daba cuenta que lo que nosotros pensamos del feminismo es que erábamos pocas.
Era una guardia, era una guardia.
Entonces hemos hecho una gran cosa, cuando yo escucho las palabras que dicen del feminismo a fallite.
Ha fracasado, ha fracasado.
El feminismo, tanto no puede durar todos los años, porque siendo un movimiento en el principio tiene una fin.
Lo moroscomo, la mineralidad del movimiento, es de dejar ideas, ideas que después la sociedad misma tiene que elaborar, tiene que traducir en nación, tiene que traducir en cambiamento.
Un movimiento, el momento feminista, no podía hacer todo esto, porque el momento feminista ha sido como una suspensión de la ciudadanía.
Las mujeres se han reiterado, han pensado, han pensado a sí misma, han buscado sí misma, han hecho sí misma preguntas como la pregunta de Sórnatres.
Sórnatres, hemos preguntado, ¿Cosa es una mujer?
Para capir, bien cosa es una mujer, porque la mujer era lo que la sociedad decía, entonces no era todavía palabra de mujer.
Bien, entonces ¿Cuánto dice, han fracasado? No, porque el feminismo ha hecho una cosa importante.
Han dejado una idea, una idea en la mesa, una idea en la disposición, esta idea la han cogido todas las mujeres, las feministas y no las feministas.
Es así que ha superado la experiencia del feminismo y la dividida sociedad, pensiero de todas las mujeres.
Y este pensiero es muy importante, es una idea muy importante, la idea es muy importante hasta la evolución, puede ser que necesite mucho tiempo, pero la idea hace la evolución.
Esta idea es que cada mujer tiene derecho de buscar su propia felicidad.
Esta idea, antes de un tiempo, no existía.
Porque si yo me acuerdo, mi vida, mi vida con mi madre, que mi madre me adoraba, de todo me habló mi madre, me habló de todo lo que podía hacer, de todo lo que debía hacer,
de todo lo que podía hacer, de todo lo que podía hacer, de todo lo que podía hacer.
Pero nunca me habló de la felicidad, de la búsqueda de la felicidad.
Y esta es la idea que todas las mujeres ahora tienen, feministas y no feministas.
Puede ser que esta idea le hace sufrir, porque las condiciones donde se encuentran, puede ser que sean muy duras,
pero esta idea existe.
Esta idea era de la guerra a la evolución, muy importante.
Bueno, a mí me ha parecido muy interesante lo que has dicho sobre remover o cambiar la idea de poder estar detida a fondo los gobiernos
y sustituirla con la idea de cuidado. Entiendo que la idea de poder es eminentemente masculina y la idea de cuidado es eminentemente femenina.
La dificultad estriba en que, naturalmente, la política está envuida de elementos masculinos, por lo tanto de poder.
¿Cómo podemos subvertir esto? ¿Cómo podemos cambiarlo?
Si hay pocas mujeres todavía para hacerles idea en la realidad,
que tanto debemos tener presente siempre una situación difícil, que estamos en una economía de guerra.
¿Qué cosa de qué hace la economía de guerra? La libertad de las mujeres.
He dicho que el mundo no está preparado a esa libertad.
Se debe, cuando nosotros abrimos el pecho, leemos cuántas mujeres vienen matadas para decir a su compañero, a su compañero,
que el marido no tiene aquí plana. Esa es la idea de posesión tan profunda.
Cultural, porque la revolución cultural es la más difícil, porque nosotros podemos hacer bastante fácilmente una revolución económica,
pero cambiar la cultura es la cosa más dura que el mundo.
Esto se ha rotto un ebrido.
Esto tenemos que tenerlo presente. Cuando una donna es ingrata, cuando puede decir la frase que he dicho antes,
o pronunciar esa frase, tú serás padre cuando lo digo yo, y sé que esta es la frase de ruptura profunda como un sistema.
Esta es una cosa que es chifar. Nosotros entramos en la guerra, no en la guerra, no se ve esta guerra,
pero esta guerra existe profunda. Los niños hombres todavía no comprenden el bueno de todo esto, el bueno.
Es una situación de pérdida, de pérdida absoluta. Entonces nosotros estamos aquí en esta situación, y además una mujer que llega a política,
prácticamente, prácticamente, totalmente, quita, quita su lugar de nombre.
Si una mujer entra, entonces no se puede andar en guerra sin arnos. Decir saber que esta es la economía de guerra.
Y además un hombre tiene otra cosa. Un hombre tiene, detrás de sí, en la historia, la idea de una etapa del oro perdida.
En esta etapa del oro perdida estábamos nosotras a su disposición, a su servicio, a su divertimiento.
Estamos allí con niños en el jardín, con pobre instrucción, porque los sirvió la destrucción para las mujeres,
pero esto para los hombres era un orden, un orden. Esto los hombres lo han perdido.
Al principio nadie tendrá raje de lamentarse de esto, pero en profundo, en profundo esto para ellos era orden,
para la presencia de las mujeres, o el desorden de ellos. Esto de profundo, no troamos siempre hombres dispuestos a decir esto.
Pero en su profundo es así, nosotros en el campo de la política, en el campo del arte, en el campo de los asuntos, somos desordenes.
Entonces, si tenemos que hacer esto conjunto, puesto dos, puesto no copia, puesto no pareja, puesto dos, tenemos que tener presente esta situación.
Para hacer dos, él no tiene que querer estar bien, él no tiene que querer estar bien.
Ahora se dice que esto es patrimonio, esta idea es patrimonio femenino.
La idea que la sociedad es discípulo y liberada, que es la verdad, no golpea los hombres, no le hace buscarles,
novedades juegan del día con el siglo. No tiene solución de nuevas, no se lo cree tanto el discurso que hemos hecho de la riqueza de dos miradas.
Entonces, una sociedad más enribrada, que contesta a dos historias.
Eso no se lo puede tener, tenemos que saber. Mira, la dificultad mayor, ahora digo la verdad, de todo esto es eso, no solo son hombres, son las mujeres.
Las mujeres son las más enemigas que se tienen.
Nosotros tenemos que razonar sobre eso. No se encuentra, yo cuando hago un desempeño, que es un escándalo para mí, la escuela.
Es un escándalo, es un escándalo.
Vosotros sabéis que la escuela tiene una mayoría de profesora y mujeres.
Entonces, se yo tomo una atorgía de la literatura italiana y yo me encuentro con un libro que tiene una presencia grandísima de poeta y literato hombres
y poquísima, poquísima mujeres.
Entonces, nosotros tenemos, ya que hacemos, ponemos en las manos de jóvenes y chicos y chicas esta cosa.
Pasamos la idea a los chicos que el mundo era masculino, el mundo es fluido.
Pasamos a las chicas la idea que ella es casi una excepción, una huésped, en este mundo.
Esto es una cosa que podía pasar cuando las mujeres eran su misa de verdad hombres, las pocas mujeres que iban a las escuelas,
su vista como era tanto que su situación era que no podía tener un cuento en el banco, no podía hablar en un tribunal porque su voz no tenía dolor.
Entonces, no era una situación de su prisión total.
Cuando una chica se trobaba en esta situación leer una atorgía así, poder representar, poder encontrar la verdad, la verdad de su mundo,
ahora el problema es que las mujeres son libres de su problema.
Cuando se encuentra un texto así, esto es un texto que hace mal.
Mi pregunta es, ¿cómo las profesoras no se acuerdan de esta situación?
No se puede crecer sin referencia, los chicos tienen mucha referencia, la mujer no tiene referencia.
Me decía de sociologi que han hecho una en que están en dos escuelas italianas,
que las chicas están muy mal, están muy mal, están un poco perdidas, desorientadas porque tienen su libertad, pero a proteger un mundo donde puedes sacar fuerza.
Yo pensé que la fuerza se saca de los símiles, no de los símiles, yo con fuerza daba también símiles el disparo.
No puedo coger, si puedo coger sorpatía, cultura, todo de un hombre, todo puedo coger similares, puedo coger cultura, puedo coger informaciones,
pero un nutrimento simbólico no, esto no pasa, entre hombre y mujer no pasa, pasa entre hombre y hombre y mujeres, mujeres.
Entonces, ¿cuál es la situación?
Esa es la situación, hay profesores, la escuela está en mano feminina y todo esto no se da cuenta, porque tiene un grandísimo trabajo en la escuela,
en la prima cosa de formación, y hacer comprender que leer no es neutro, formárselo es neutro,
y una vez más, yo he hecho un seminario fantástico a Virginia Bulls, que era el Bicentro Cultural, un seminario donde eran otros mujeres, 40 mujeres,
entonces con esta decisión que se pasa la fuerza entre mujeres, la fuerza simbólica, la fuerza, el nutrimento simbólico,
se pasa entre mujeres, hemos hecho casi un juego, diciéndole, buscamos el nuestro pasado, cuando era amoría, las mujeres que nos han dado la imagen de la fuerza,
entonces es un interesantísimo esto, porque han salido muchísima profesora de la escuela, muchísima tía, muchísima, no muchísima,
una vecina de casa, una vecina de casa, ¿por qué? porque salía la noche, ¿por qué salía la noche?
¿por qué salía por la noche? ¿por qué era escrita? ¿por qué estaba escrita? al Partido Ecolista, entonces salía la noche,
o por la postina, la cartera, entonces de todo esto, 40 historias, ha salido solo una madre, es impresionante,
su trato una madre, comer portatrices de alimento de alimento simbólico, entonces hemos pensado que tiene estas mujeres en común,
es que tiene la madre, ¿por qué tanta moja madre?
hemos descubierto que las mujeres que alimentaban simbólicamente eran mujeres que las chicas, las niñas, percerían solas,
entonces la señora que salía por la noche, la cartera, la profesora, porque la profesora se presenta ella en la clase,
puede haber familia, puede haber mamantes, puede haber dos, pero se presenta solo, ¿no?
entonces miráis cuánto, mirad cuánto no cuenta ser mujeres para pasar fuerza, las padres venían precipitas con los padres,
entonces esto era ya bastante, para excluirla, darse, darse, darse necesidad primaria,
entonces tomando, volviendo a la pregunta, la dificultad grandísima es creer a las mujeres que tienen una gran dediqueza a su disposición,
porque no se lo creen, esto es un problema grande, todo el mundo ayuda, ayuda a hacerle pensar así,
entonces tenemos que hacer el trabajo, hacerle ver el trabajo precioso, la experiencia unida que sirve ahora en política,
yo digo así, no tengo miedo de hacer asalto, asalto, asalto, de aprender, gracias.
Alessandra, te agradezco que hayas anunciado la cultura del 2 que en política, porque me ha revoluado, a mí me dice que hay cuando habla de la cultura del 2, pero en las relaciones hombre y mujer,
y como ya como acción, dice la respiración, otra respiración de la que tenemos, una respiración más lenta, más profunda,
que nos haga ser más conscientes y que podamos escucharnos del hombre, puede escuchar la diferencia de la mujer,
la mujer puede hablar de su diferencia y escuchar la diferencia del otro, eso más lo hacemos, y esa sería la acción en las relaciones íntimas,
y me alegro que hayas traído la cultura del 2 en política, porque me pregunto, tenemos ya un relato,
o en lo más profundo de nosotras lo sabemos, pero qué hacer, cómo hacer y qué hablar para establecer esta cultura del 2 en política,
en un contrato social y en la convivencia, este es el salto que yo creo que es una obligación darla, pero cómo darla.
Eso es un discurso abierto, que no sé de contestarte, es lo que tenemos que hacer.
Yo he precisado sólo una cosa, que los cuentos de antes, el cuento del contrato social, el relato del contrato social,
el relato de las relaciones íntimas, las mujeres no eran previstas, no eran previstas, no porque lo habían escrito esto,
más porque las mujeres eran todavía ligadas a dar un contrato sexual con los hombres.
Ahora el posible es hacer con inversión del 2, porque siempre la frase que puede decir hoy una mujer que ha roto completamente,
con mi patria, entonces desde esta libertad puede ser que se pueda hacer un relato de verdad que hablan de nosotros también,
y cuando se ama de nosotros también es claro que las necesidades, bien antes de los derechos.
