El barrio Universidad, que engloba un poco Malasaña con el Duque, tiene un poquitillo esa connotación de barrio alternativo, moderno, joven.
Un barrio clásico de Madrid, en el corazón, es un distrito realmente divertido.
Tiene un carácter muy especial, guarda lo de antes, lo de ahora, lo de Madrid de aquí y también posinfluencias externas.
Lo que tiene es variedad y mucha gente que habría cumplido sus sueños en Madrid, mucha gente que no es de Madrid.
Música, arte, diseño, todos los días ya tiro de piedra, tiene planes diferentes.
Yo lo veo un barrio bastante barrio, creo que hay mucha gente que está aquí, siempre ha sido uno de mis barrios favoritos de Madrid.
El lugar donde pasan cosas.
Es un barrio encantador.
En Tricini el producto estrella sin duda es la tarta, es un concepto de pastelería, cafetería, las tartas son caseras, se hacen todas aquí.
Clásicos como sería la tarta de zanahoria, piña o calabaza, tartas nuevas como la tarta de crepes,
una muerte por chocolate que se pide cada vez más, que para los amantes de chocolate sin duda es la que hay que escoger.
La casada es muy especial, de hecho está protegida.
En los años 80 fue la botica de Juanse.
Había una valla y él estaba aquí y venían un poco todo aquello que surgió de él, la parte más triste de la movida.
Y por aquella época en los 80 esto estaba vivo, como farmacia.
En Roll llevamos tres años y en principio quisimos traer cocina americana en una manera que no habíamos visto antes.
Es la comida que yo esperaría encontrar en mi barrio en Chicago.
Como el Bow Boy, el mac and cheese, crab cakes hemos hecho varias veces, el tomate verde frito, cosas comidas y sin pretensiones,
pero un poco más para allá en el mundo de la cocina americana que tiene bastante mala fama y quisimos mejorarlo un poco.
La cerveza siempre ha sido central y siempre hemos intentado traer cervezas artesanales españoles
y también trabajamos mucho con founders, especialmente aquí en Roll.
En nuestro público es difícil definir familias, extrañeros españoles de todas las idades
y realmente el idea es estar en un sitio cómodo para tomarse una cerveza o un plato que no has visto antes y estar a tu bola.
Yo cuando lo cogí este teatro había estado cuatro años cerrado.
De los teatros privados es el más antiguo que queda tal como era.
Este es un teatro que apoya bastante la creación que se hace en España.
Hay mucha rotación, cada día hay una obra distinta, hay dos funciones al día
y casi todas las compañías son compañías pequeñas, es de gente,
están viendo a los artistas haciendo su función.
Hay mucha gente, mucho público que quiere venir a ver las funciones que se representan en Lara
porque saben que tiene una línea de programación de cierta calidad.
Ahora mismo, con alguna de las ofertas que tenemos, es más barato venir al teatro
que ir a ver una función de cine si te pones a sumar el cine, más las palomitas, más todo lo que supone ir allí
y están viendo algo que se está haciendo en directo y que se está haciendo para ti
y que cada función es distinta para ti.
Estuve 20 años trabajando de fotografía, vivía de ello.
Decidí que me tenía que reciclar y que me quería reciclar en una relación economía
que es la fotografía de toda la vida.
Yo me lleva mucha sorpresa desde que vi la galería hasta ahora,
que han pasado 10 años, cómo hay de evolucionando la percepción
que la gente tiene de la fotografía.
Nosotros hicimos esta galería de fotografía,
de fotografía, de fotografía, de fotografía.
La percepción que la gente tiene de la fotografía.
Nosotros hicimos esta galería con unas puertas que se abren inmediatamente,
muy sensibles al paso de la gente.
Precisamente lo hicimos con toda la intención
de que la gente se sintiera invitada a entrar
porque las galerías contra lo que piensa mucha gente
no están solo para que entre el comprador que piensa comprar.
No, lo que sabemos es que la mayoría de la gente que entra no va a comprar
y nos encanta que entre.
Y también, de alguna manera, tenemos también una vocación de resmitir.
Deben saber que son siempre muy bienvenidos
y que estamos encantados,
que si alguien nos pregunta, pues poderlo informar.
La Twin Company es un local centrado en la cerveza artesana y la comida.
Tenemos 14 grifos rotativos.
Es decir, hoy vienes y puedes tomar una cerveza
que no encontrarás dentro de una semana o han cambiado.
La Twin es un apellido de origen belga, es mi apellido.
Es una estirpe belga que vino a finales de 1700
con la real fábrica de tapices.
Se asentó en Madrid y no podía ser de otra forma
que honrar una herencia belga y cervecera
que poner a este bal ese nombre.
Aparte, tenemos una carta que diseñamos
para conseguir casar la comida con las cervezas
que nos apasionan.
De ese modo, tenemos ciertas mezclas muy espectaculares,
como un tataki de atún con una gauze,
que es un estilo ácido, salado, cítrico,
que compagina perfecto, o un alambic
con un tiradito de arenque.
En selección dentro de toda la oferta que tenemos en el Street
sería, quizás, tomarme una buena hamburguesa de huellangus
con una IPA o una cerveza que tenga un perfil muy lupulado,
que se amarga y muy aromática.
El local, cuando lo cogí, estaba abandonado
y luego, en 25 años abandonado, en una antigua fábrica de pan.
Es una sala con cinco salas dentro.
Tenemos la sala de conciertos que podéis ver aquí detrás,
pero también tenemos un chilaú,
tenemos un café de estilo más tradicional,
la típica barra de pavos para estar de pie
y charlando con los amiguetes.
Siempre inundamos hacer la cultura seguible.
Es pintura, fotografía, es pintura.
Cuanto más underground sea, mejor que mejor.
Para hacer una sala de conciertos,
creo que es de las cartas más ricas que podamos encontrar,
porque tenemos una lista como de 28 cócteles.
Por cierto, nuestros mojitos son célebres
mucho más allá de Malasaña.
Cuando llegué de Argentina en Natal,
caí en la plaza del 12 de mayo
y ahí fue donde empecé a echar raíces.
