No es la verdad, es todo, ¿eh?
Claro.
Oye, Elena, ¿sabes si va a venir a la Argentina?
Pues, creo que no.
¿Y qué se lo hace?
Mira, aquí estoy con Bardem.
Promete que me lo vas a presentar, por favor.
Ya sabes que no me gusta mezclar negros.
A ver, a ver.
Pues yo sí que os encenderé en el que entres a Bardem.
No, no.
A ver, a ver. Pues yo sí que os encenderé en el que entres a Bardem.
Pues no te lo creas.
A ver.
Joder.
Sí, buenas.
Ana.
Llamaba para hacer una denuncia.
Una fiesta.
Vale, espero.
Fotitos, tú liate con la rara.
¿La de las pajitas?
Nada creo, tío.
A mí me gusta esa.
Hombre, tío.
Ella es un diez y tú no llegas a cinco, es mapura.
Pues, tío, soy fotógrafo.
Estoy acostumbrado a liarme con modelos.
¿Lo que es, tío?
Le voy a entrar a ver.
A la otra rara.
No es rara, es interesante.
Tiene personalidad.
Los hombres conmigo.
Son como moscas volando a mí al revés.
Y eso te convierte a ti...
En mierda.
Que si me ha ganado el respeto de las demás.
Claro.
Soy algo así como la jefa.
Y todos dicen que gracias a mí ellas dan lo mejor de sí.
Pero bueno, lo mejor de ellas, que ya sabemos que no es mucho.
Bueno, lo que...
¿Y qué te puedo decir yo?
No sé.
Soy como ese puntito que se le pone a las cosas para resaltar.
Como el azúcar del café.
O el brillo que tiene una estrella.
O la guindita que se le pone a un pastel.
Bueno, pero tampoco es que quiero echarme flores, ¿no?
¿Ya se besan?
Eso me gustaría saber a mí.
Porque nunca me entero de nada.
Todavía no se han besado.
Pero Silvia hace que yo me sienta orgullosa.
¿Cuál es la Silvia?
Silvia la diva, Silvia la pija,
la amiguita de bárbara de MC y a la insoportable.
Ah, celosa.
A mí me da igual.
Una fiesta llena de chicos y chicas de mexicanos
van a terminar follando y yo voy a ganar la prueba.
Ay, Lujo, yo que tú no me confiaría.
Que con tanto alcohol igual no pueden cumplir con la prueba.
Oye, tú crees que el alcohol es...
Ay, que como empiezas a sentirme culpable no paro.
Ay, gula, gula.
No te preocupes, eso no es el problema.
Además, ya sabes, el chico es muy guapo ahí,
como ese José, ¿no?
De la guitarrita.
Sí, el de la guitarrita está muy bueno, sí.
¿Qué dicen?
No le han visto la espalda al deportista.
No podría ser mejor.
El deportista.
Los dos están muy buenos, sí.
Ay, yo no quiero perder. No quiero perder.
Pero, ¿qué dices?
Si todos están comiéndome bien.
En la inseguridad.
No sé.
Es que si puse tan como ella...
Mira, mira, mira.
Ok, ok, ok.
¡Muchas gracias, hermano!
¡Muchas gracias!
Gula, no te entiendo.
Mucha ansiedad.
¿Por qué?
No sé, tomo la corazónada de que me van a nominar.
Tranquila.
Recuerda que confiar en corazónadas
no es viable actualmente.
Ya.
Pero es que hace un par de días
envidia y pereza me pidieron clases de cocina.
¿Y?
Pereza.
Pereza quiere aprender a cocinar.
Esa es lo que quiere el no morirse de hambre
si me echan a mí a la calle.
No tiene ninguna importancia.
Si tiene o no tiene importancia,
es cosa mía, Cari.
Él tiene razón.
No tiene ninguna importancia.
Sólo me estaba echando una mano.
Y algo más que una mano, ¿no?
Digas tonterías.
Tú, Cari.
Yo soy la culpable.
Por fin estamos de acuerdo en algo.
Tú eres la culpable.
Cari.
Y tú eres un impresentable sin cerebro.
Sí, Calla, Tomás.
Calla, en estos casos es mejor que se desahoben.
Fíjate.
Es toda una experta.
Pues la verdad es que por mi aspecto
yo me he visto en otras similares.
¿Sí?
Te aseguro que no como honesta.
Vámonos a cenar.
¿Por qué no vas tú?
Sí, eso.
Vete tú.
Le sentara bien que estemos a solas.
Pero...
Es que no la has oído.
Es lo primero sensato que dice.
Pero ¿y dónde coño queréis que...
que vaya hierno?
Sí, eso.
¿Qué?
¿Por qué no me subes esa maleta?
¿Sí?
¿Por qué no se la subes?
¡Voy!
¡Ay!
¡Vas por aquí!
No, no, no, no, si creo que me equivoco.
¡Primita!
¡Primita!
¿Pero qué haces aquí, primita?
Pues que me he peleado con tu tío.
Con mi tío en zapatones.
No, pronto con mi padre.
Ah, ya decía yo porque mi tío en zapatones
murió hace dos años.
El caso que he pensado que mi primo favorito
podría ayudarme,
crees que podría quedarme aquí una temporada?
¡Primita!
¿Sabes que soy evidente?
¿Ah, sí?
Sí.
Voy a redactar una lista
con todo lo que va a pasar en la fila.
A ver.
No, no, no, pero esta mañana no lo puedes ver.
Y además nunca tiene ganas.
¿De eso?
Sí, de eso.
Allá.
Pues eso sí que es raro.
Sí, ya sé, pero
a lo mejor eso de que los tíos siempre tienen ganas
es solo un tópico.
Pues a mí me miraba con ganas.
¿Cómo?
Nada.
Tú, tú siempre tienes ganas.
Ah.
Bueno, prácticamente.
¿A lo mejor deberías probar algo nuevo?
¿Algo como qué?
No sé.
Ahora que te escucho súper,
son buenos.
Queremos saber tu opinión
sobre las próximas nominaciones.
Súper.
Supercito mi opinión
sobre las próximas nominaciones.
La conoces de sobra.
Lo que te hace falta
es conocerme un poco más
íntimamente.
Contesta la pregunta.
Espera a ver lo que sucede con los de allá arriba.
Lujuria.
Emocionado color en el confesionario.
Lujuria las nominaciones.
Espera a ver lo que sucede con la diva
y el musculito si a ver cuándo podemos hacer lo mismo tú y yo.
Lujuria.
Salte el confesionario.
Tu te lo piensas.
¿Qué te ha pasado?
¿Qué me ha pasado?
El quinto ano es su maldito piso.
No me digas.
Sí, te digo.
Que me ha abierto la puerta.
Un gordo.
Inmenso y me confundió con su hijo.
¿Has entrado en casa de Dionisio el gordo del quinto?
Ah, le conoces y no me avisas.
Poc, tu madre.
Estábamos ocupadas discutiendo.
Todo el mundo conoce al gordo del quinto.
Que me da igual todo el mundo.
Bueno.
Ahora sois amiguitas.
Genial.
Porque sepáis que el pedazo de gordo está a punto de matarme
porque es antes de que llena su hijo.
Y se lo dejo bien claro antes de que me hiciera pasar.
Como no está viendo el fútbol un rato.
¿Y cómo has entrado?
No sé si tengo tiempo ni a meter la llave.
Y se ha abierto la puerta.
¡No me rago!
Y se ha quedado el pan.
Bueno, Cari, que no te ha pasado nada.
Mira, no sé, ni me importa,
pero este edificio es hoy un quinto ano
y que a mí no es el tuyo.
Pero...
Lo conozco.
¡Mierda!
¿Y ahora yo qué hago?
No sé, te buscas tu casa, te buscas un hotel,
pero a lo que hagas conmigo me cuentes
que yo por hoy ya suficiente, ¿vale?
No seas grosero, Cari.
Es iralista.
¿Puede quedarse en casa?
No.
Cari, haces el favor.
Pues claro que sí, mujer.
No sé si puedo hacerlo conseguir,
pero en realidad tu debilidad...
