Let me know in the comments what you think of this video, and I'll see you in the next one.
The adaja runs a large part of the Abulense geography, modeling the landscape and doting it on its life already since its birth near Villatoro.
Then it crosses the Valle Amblés and our city, and later it transports the vital liquid to the lands of Arevalo where it leaves our province.
We visit again an interesting area of ​​Mingorría, very close to the Abulense capital.
We are on lands of the imperial eagle, an emblematic species that is protected and that seeks shelter and expansion between the forests of encinas of this environment.
Crossing the town, several paths lead to the traveler towards one of the most integral and beautiful encinares of the Abulense province.
From the height of a natural promontory, the adaja appears timidly between the trees at the bottom of the barraque.
Hidden between the vegetation of its spectacular river, several molinos, or rather their remains, are kept between the thickness, as if they wanted to hide from the indiscreet visit of the traveler.
Although the path from the top of the mountain begins to be flat and easily practicable, soon we remember that we are in the middle of serranía and that going down to the river will not be a simple task.
We look for the way to do it in the safest way, descending quickly along the slope.
The Matorral associated with the adaja enciners is rich and varied. At the end of spring, the peonies, cantuosos and especially the white spines give a touch of light between the almost uniform dark green of the encinar.
In addition, some flowering of white quartz stand out from the distance between a granite earth of gray and uniform.
We are in an adaja encirclement called the Colerón encirclement, a strange name especially for those who do not live here in the area. The landscape that surrounds us is very attractive because the white spines are in full bloom, the cantuosos also, the peonies also begin to have yellow flowers and especially the adaja,
although it is not very clean around here, but it has a very special attractive. We are going to get closer and visit the mollines we have around these areas.
The Mollino de Ituero is located in a spectacular place, at the bottom of a barrage of cut peonies and hidden between a vegetation that has been taken from its walls and invaded its rooms in the past were bullies.
Water below the mollino, the adaja slowly discurses, retained by a small embalm intended for the regadio.
But before its construction, the impetuosa corriente generaba por aquí un sonido atronador, cuando el caudal crecía y movía con rapidez las moelas y maquinarias de estos singulares edificios.
Atualmente, ajenos a este pasado floreciente y frenético, el silencio lo invade todo.
Unos buitres leonados han encontrado cobijo entre los cortados rocosos gracias a la escasa afluencia de visitantes, ante la dificultad para acceder a la rivera.
Los aviones roqueros y unos pocos limícolas como el andarríos chico buscan insectos entre el fango para alimentarse.
Estamos en el Molino de Ituero, bueno, más bien en sus restos. Antiguamente, debió tener una actividad molinera bastante frenética, pero hoy día se encuentra totalmente abandonado, más bien se está cayendo y es una pena el no poder recuperar este patrimonio histórico.
Solo el sonido del agua saltando sobre las rocas del cauce nos recuerda el traqueteo de las aspas del molino que hoy permanecen silenciosas.
Los restos de la maquinaria están cubiertos por el tejado derrumbado y la vegetación comienza a desvanecer una interesante historia que ya solo recuerdan los más ancianos del lugar.
Un atractivo bosque galería formado por sauces, presnos, álamos y algún aliso contrasta con el color dorado de los cárices y espadañas que crecen en las orillas de un caudal aún contaminado por aquí.
Vamos en busca del Molino de las Juntas, una labor que parecía sencilla, pero al no existir ningún camino visible que comunique ambos molinos nos aventuramos atravesando una espesa vegetación.
Sorteamos con pastos matorrales y salvamos algunos escarpados y cortados deraníticos.
Con bastante dificultad conseguimos acercarnos de nuevo al cauce.
En lugares el río muestra una gran variabilidad, en ocasiones sus aguas discurren a velocidad media y el sonido relaja al caminante.
Pero otras, la mayor inclinación del terreno hace que se muestre poderoso y sonoro.
La vegetación se desarrolla muy bien con esta agua, excesivamente cargada de materia orgánica y nitritos, que aunque afecta gravemente a la fauna pistícola, parece beneficiar mucho a las plantas.
Estamos en una zona del río Adaja muy atractiva, espectacular y sobre todo difícil de llegar a ella, entre el Molino de Ituero y el Molino de las Juntas.
El paisaje es muy bonito, el rincón este es muy atractivo, como podéis contemplar.
No es difícil encontrar revoloteando por aquí, a la pequeña pero atractiva mariposa conocida como bandera española.
Bueno, creemos que esto está prohibido, es decir, esta lambrada está estruyendo un camino que teóricamente está protegido porque es la zona de policía del río.
Entonces, bueno, no comprendemos cómo se deja hacer esto y es un acto que creemos que se le da.
Tratamos de buscar el antiguo camino hacia el Molino, subiendo por unas laderas bastante pronunciadas que nos hacen realizar un esfuerzo adicional.
El pasado del Molino de las Juntas debió ser muy floreciente, ya mencionado en el siglo XVIII, en el catastro del Marqués de la Ensenada,
formaba parte de una veintena de estas edificaciones, enclavadas a ambas orillas de la Daja, entre Mingorría y Zorita.
Hoy día la ruina y el abandono de estos lugares poco recuerda su destacado pasado. La naturaleza va realizando su imparable trabajo y recupera del hombre un espacio que le pertenecía mucho tiempo atrás.
Símbolos, grabados en el dintel de su puerta, señalan la protección mágica hacia sus inquilinos.
Algunos metros más arriba, de nuevo, el río cambia por completo y ofrece un aspecto plácido, reflejando en sus aguas el atractivo verdor del Bosque Galería.
Un pequeño arroyo, abierto sus aguas transparentes, al caudal enfermo del río.
Recordar un paseo por el Molino de las Juntas, vamos a regresar al coche.
Hemos visitado una parte de la Daja, pero nos queda muchísimo más. Es un río muy curioso, un río muy interesante y muy nuestro, el río de Ávila, la Daja, el río que pase por la capital.
Muchos kilómetros nos quedan por recorrer, pero eso lo veremos en otros programas.
La vida amada, a ver.
El suelo.
Perfect.
There's no one.
There's no one here.
This is the difficulty.
This is for the one who passes, for God's sake.
