MADRE TIERRA, AMBITO PLANETARIO DE CABAUIL, CORAZÓN DE CIELO, CORAZÓN DE LA TIERRA.
Hoy las mujeres mayas con la cara levantada sol unidas en una sola voz y codo con codo junto a nuestros hombres
luchamos por la libertad heredada del quetzal, por la igualdad sin discriminación, por la justicia y seguridad sin miedo,
por la vida digna sin lástima y sin miserias y por el derecho como mujeres a ser consideradas seres humanas con ideas y sentimientos y no objetos.
No hemos olvidado el horror de la tierra razada, lo tenemos grabado como una triste historia.
El movimiento de refugio se desarrolló como una migración con el único fin de sobrevivir de la violencia y la represión que venía desplegando el ejército de Guatemala
entre 1981 y 1983 sobre las poblaciones rurales de las diferentes etnias compuestas por quechillas, mames, canjobales, pocomames, jacaltecas, cachiqueles, quiches, shortís y no indígenas.
Este ratito que se llevó a los soldados fue a matar la gente en cada casa, miraron otros trompos de ejército también y se llegaron a matar la gente,
todo lo quebraron sus cabezas, pedazón, pedazón se quedaron sus sesos, los viejitos, ancianitos ya no se pueden salir en sus casas, ahí lo mataron.
Ya en la tardecita, cuando acabaron a levantar, terminaron a matar y bombardearon y hay unas mujeres que tienen sus hijitos en sus espaldas,
cabalitos los mataron, ahí tenia cargadas sus hijitos, ya la mamá les muerta y después en la tardecita lo dijeron los ejército y lo juntaron, hay que venir, no hay que tener miedo, empezaron a gritar, se fue,
porque se retigren en sus casas, ya no vamos a hacer nada, ya no lo vamos a matar gente, empezaron a gritar los ejército también, cabalitos se fueron la gente.
En el refugio desarrollamos diversos mecanismos de resistencia, sobreviviendo y reproduciéndonos social y culturalmente, a pesar de estar desarraigados de nuestras tierras y haber roto los lazos que nos unían con nuestros grupos de origen.
Que vivimos 14 años en México en el refugio y nos empezamos a organizar las mujeres por falta de no tener un pedacito de tierra, ni alimento para nuestros niños y los niños de las más compañeras, pues empezamos a organizarnos grupitos
y así se organizaron grupos de panadería, grupitos de cochinos y grupitos de pollo de granja, así fuimos, empezamos a trabajar el yogur para los niños que estaban en la escuela y el atol, las necesidades nos hicieron organizarnos.
Con esos proyectos nos dimos cuenta que no estábamos preparadas para manejarlos, para dirigirlos, administrarlos y para tomar nuestras propias decisiones, estas experiencias nos hicieron entender que necesitábamos prepararnos,
capacitarnos y organizarnos mejor. Nos empezamos a formar en el manejo de proyectos como promotoras de salud, promotoras de educación, comadronas, alfabetizarnos y a conocer nuestros derechos y esto sólo fue posible estando organizadas.
Cuando yo estaba sin esta organización antes que me integrara, entonces mi trabajo era solo estar en la cocina, los trabajos en el campo, traer leña, trabajar con asadón, eso era mi trabajo.
Pero yo nunca pensé que si un día iba a llegar así como ahora estamos, un grupo de mujeres bastante organizados, nunca lo pensé eso, lo que había pensado era que mi fin iba a ser solo en la casa.
Pero llegó el tiempo en que yo pues me integré a esta organización que ahora se llama Asociación de Mujeres Madre Tierra.
Entonces uno de los problemas que he visto pues durante el inicio de agruparnos con un grupo de mujeres era de que yo tenía pena de hablar, tenía vergüenza de hablar, sentí que yo no podía hablar nada pues porque no tenía esa costumbre,
solo como mi trabajo era nada más en la cocina, pero llegué a pensar a través del grupo de mujeres organizados y nos fuimos comunicando con otras mujeres que sí era importante, de asistir en unas reuniones, estar preparados y también tener un derecho como dirigentes como la hora que somos.
Nuestra organización social Madre Tierra surge de la conciencia más profunda de las mujeres indígenas y campesinas guatemaltecas.
Nuestra organización de mujeres abrió un espacio de encuentro y diálogo en el que nos unimos e identificamos, en el que hemos despertado y empezado a valorarnos, a descubrir que nosotras las mujeres tenemos capacidades, ideas, que nuestro trabajo vale,
que podemos tomar decisiones, tenemos derecho a participar en cargos de representación, a opinar, a dirigir nuestra propia forma de organizarnos, que tenemos derechos como mujeres.
Que haya organización es lo importante, que debe de haber en una cooperativa la organización y igualdad entre hombres y mujeres y niños, opinar y ser oídas,
para que no todo el tiempo vivamos con los ojos, es cierto, tenemos los ojos abiertos, pero si no estamos entendidas de las cosas es como que si los tuvieran o ciegas.
Por eso las mujeres que no están organizadas es necesario que se organizen para que aprendan cosas, los derechos de las mujeres que tenemos y tanto como a los hombres que ya no haiga machismo de los hombres para las mujeres para que haga una buena igualdad entre ambos.
Nuestro retorno fue una lucha llena de sacrificios y obstáculos, pero que a su vez fue fortalecida por la decisión de nuestro pueblo organizado, concretar el retorno digno fue una tarea de mujeres y hombres.
Nuestro objetivo con Madre Tierra es que ya contribuye al proceso de retorno, ahora en las comunidades retornadas se ha logrado la integración de más mujeres de las que hemos retornado y por lo tanto Madre Tierra sigue adelante, sigue su participación, sigue dando la participación a más mujeres que quieran.
Hasta el momento Madre Tierra ya ha iniciado un proceso de trabajo en las áreas, o sea alrededor pues con las comunidades vecinas, mayormente las compañeras que vienen de las comunidades vecinas pues si estamos participando en ese taller es porque queremos desarrollar lo que nosotros como mujeres podemos hacer.
La organización de mujeres ha sido de mucha importancia porque a través de ella hemos logrado molinos comunitarios, proyectos de ganadería, tiendas de abastos,
granja de pollos y parcelas que trabajamos colectivamente para desarrollar proyectos agrícolas.
Actualmente estos proyectos los dirigimos y administramos nosotras mismas porque ya nos hemos capacitado en su manejo y contamos con los conocimientos para sacarlos adelante.
También las mujeres aportamos al desarrollo de nuestras comunidades desde el trabajo que hacemos en nuestra casa, somos las reproductoras de la cultura, las primeras maestras para los hijos, enseñamos el idioma, las costumbres.
A tejer el traje a estar en comunión con la naturaleza. Este trabajo es importante para el desarrollo de la comunidad. Nosotras valoramos nuestro que hacer y queremos que la comunidad lo haga tan bien.
Yo estoy consciente que mi esposa participa en lo que es el desarrollo o reuniones, lo que sea para la comunidad.
En la ausencia de ella, hago lo que el oficio de la casa, apoyando un poco el oficio de ella para que cuando regrese ha estado adelantado una parte del trabajo.
Es importante que uno pudiera entender la situación como hombre y como mujer, porque las mujeres tienen parte de derecho a salir adelante, como organización de mujeres.
Y como esposa de uno, también la apoyamos para aquí. Lo apoyo a ella para que salga adelante en lo que es su pensamiento, su voluntad y su inquietud.
La lucha que hacemos sería un ejemplo, sería un futuro para nuestros hijos y que esto es importante también dar ejemplo al vecino y luego a la comunidad, porque tiene que ver una guía al principio para poder prenderse en un proceso de un futuro o de un desarrollo.
Con el tiempo se estaría viendo los esfuerzos que nosotros hacemos como padre para el futuro de ellos.
En el aspecto económico, estamos trabajando para que nuestros proyectos productivos sean verdaderas empresas manejadas y administradas por nosotras.
Queden respuesta a necesidades de empleo para las mujeres y mejor en la calidad de vida de nuestras familias y comunidades.
Construir una sociedad que beneficia a la mujer y a la familia con igualdad.
Ahora en la práctica ya estamos aquí retornados, ahora es diferente y ya hemos cambiado. Claro tampoco vamos a decir que ahora sí ya todos somos iguales hombres y mujeres.
Hace falta todavía, pero nuestra iniciativa como organización queremos encontrar la solución de nuestro problema, queremos que como mujeres participemos y que tengamos un derecho de ser elegidos como coordinadores o como representantes de cualquier trabajo que tengamos.
Que le convence que el mundo está al revés, como me llena esa fuerza que tenés.
Ay como me llena esa fuerza que tenés, que me convence que el mundo está al revés, como me llena esa fuerza que tenés, como me llena esa fuerza que tenés, como me llena esa fuerza que tenés.
Ay como me llena esa fuerza que tenés.
Ay como me llena esa fuerza que tenés.
