Yo definiría agricultura,
como la transformación de recursos naturales limitados y precederos, agua, aire, tierra,
diversidad biológica y energía en alimentos. Sin embargo, en todos esos recursos naturales
se ha producido una pérdida inmensa en los últimos años. Están sometidos a una gran erosión
y contaminación. En el caso de la tierra se están perdiendo por desertificación cada año,
más de 5 millones de hectáreas. En el caso del agua tiene muy palpable lo que está ocurriendo
con un proceso de privatización y contaminación cada vez más grande, igual con el aire etcétera.
Si nos centramos en el tema de la diversidad biológica agrícola, hay una infrautilización
de este recurso natural. A lo largo de la historia de la humanidad, el ser humano ha utilizado
para satisfacer sus necesidades básicas entre 8 y 10 mil especies distintas. Hoy, 12 especies
contribuyen con un 75% a la alimentación calórica humana y sólo cuatro especies vegetales,
trigo, arroz, maíz y patata y cinco especies animales contribuyen con más del 60%
a esa alimentación calórica humana. Estamos infrautilizando los otros cultivos a los que llamamos
cultivos marginados o cultivos de los pobres, que curiosamente son los que constituyen
muchas veces la base de la alimentación de los que tienen el hambre, pero nadie está dispuesto
a invertir en mejora genética, en investigación y en desarrollo para dar de comer a los que
no tienen con qué pagar. Por otra parte, en esos 150 o 4 cultivos en los principales
cultivos alimentarios en los que se comercializan generalmente hemos perdido en el siglo XX,
más del 90% de la diversidad biológica de las razas y de las variedades tradicionales
de los agricultores que había principios del siglo y que se habían acumulado a lo largo
de 10.000 años de agricultura. Esa pérdida dramática de la diversidad biológica agrícola
de esas razas y variedades de las plantas cultivadas ha sido en gran parte consecuencia
de su sustitución por variedades más productivas, en determinadas condiciones a veces artificiales
y con determinados insumos, como pueden ser fertilizantes, pesticidas y insecticidas,
pero muy productivas en ese nivel de esas variedades comerciales, uniformes y homogéneas
que han sustituido un mosaico inmenso de las variedades de los agricultores.
Por darte un ejemplo, en el caso de Estados Unidos el 93% de las variedades de frutas
y verduras descritas a principios del siglo XX se han perdido para siempre.
En España, yo colecté en los años 1970, 1974 unas 380 variedades distintas de melón.
Hoy nos encuentran más de 10 o 12 variedades en el mercado nacional.
Y no solamente en los países desarrollados, en el caso de la India, a principios del siglo XX
había descritas más de 30.000 variedades de arroz.
Hoy se cultivan 12 en el 75% del territorio nacional.
Todo esto ha sido una campanilla de alarma que ha dicho, cuidado, porque al perder esa diversidad
estamos perdiendo la capacidad necesaria para adaptarnos a condiciones impredecibles del futuro,
fundamentalmente en un periodo de cambios climáticos.
Yo solamente puedo seleccionar lo que necesito en la diversidad,
en la uniformidad no hay selección posible, por eso se hace totalmente imprescindible.
Es conservar antes de que se pierda.
Hay otro elemento añadido más político en el tema de la diversidad biológica agrícola,
que es la interdependencia entre los países.
No existe ningún país del mundo que sea autosuficiente.
La interdependencia media es de un 70% y en el caso de España,
depende en más del 80% de genes procedentes de otros países.
En otras palabras, cuando hay un problema en la agricultura española,
en nuestros cultivos y tenemos que resolver una resistencia a una enfermedad o al frío o al calor,
tenemos que buscar la resistencia en el 80% de los casos fuera de España.
En el caso de Estados Unidos es superior al 90%.
Porque aquí además se da una circunstancia muy curiosa,
si bien todos los países son interdependientes, no los son en la misma medida.
Los llamados países ricos, porque los son en dinero y a veces en tecnología,
son los países más pobres desde el punto de vista de esa materia prima
a la que se aplica la tecnología para producir alimentos en recursos genéticos.
En la inmensa mayoría de los casos son los países, los llamados países pobres,
los que tienen ese gran pozo de diversidad que solucionan los problemas a todos los países del mundo.
Esto es lo que ha llevado a que la cooperación internacional en esta materia
no sea una opción, sino una necesidad ineludible.
Y eso ha hecho que en Naciones Unidas, que se toma el tema por primera vez en los años finales,
en mediados finales de los años 70, se haya negociado a lo largo de estos 30 años
un acuerdo vinculante, el Tratado Internacional de Recursos Fitogenéticos
para la Agricultura y la Alimentación, en el que España cumplió un papel fundamental
de puente entre cultura, civilizaciones y países,
y que finalmente se aprueba y se adopta este Tratado Internacional en el año 2001.
A partir entonces ha habido un proceso de presentación y discusión en los Parlamentos Nacionales
y son ya más de 130 países aquellos cuyos Parlamentos han ratificado el Tratado
y por lo tanto pasa a ser ley nacional en estos países.
Dentro del Tratado Internacional de Recursos Fitogenéticos
se ha definido como el director general de la FAO anterior
como una piedra millar en las relaciones norte-sur.
Sus objetivos son la conservación para las generaciones futuras
de la diversidad biológica agrícola, de las plantas, el uso sostenible de una amplia diversidad
y el tercero de los objetivos es el más social, el más político también,
la distribución justa y equitativa de los beneficios derivados del uso de esos recursos genéticos.
Para ello tiene una serie de elementos innovadores como es el artículo 9
los derechos de los agricultores tradicionales
en las que se considera esos agricultores como custodios de la diversidad biológica agrícola
y se insta a los países para que les cislen a favor de los mismos
incluida la distribución de beneficios, incluida el derecho a la protección de los conocimientos tradicionales
y de todo a la participación de estos agricultores tradicionales y sus comunidades
en las tomas de decisiones políticas que les afectan.
Otro elemento único del Tratao y único en Naciones Unidas en este tipo de Trataos
es el sistema multilateral de acceso y distribución de beneficios
que tiene dos vertientes, por una parte se hace un llamamiento
para que los países depositen el material de 64 de 64 especies
que son las más importantes para agricultura y alimentación.
Los países que ratifican el Tratao ponen su diversidad genética
de esas especies a disposición de la humanidad y cualquier persona, cualquier entidad o cualquier país
tiene acceso a ese material con dos condiciones.
Una es que no podrá aplicar ningún tipo de derecho de propiedad intelectual sobre ese material.
Ese material tiene que seguir siendo de libre disponibilidad hoy y en el futuro.
La segunda condición es que si a partir del material procedente de este sistema
un instituto de mejora o un mejorador obtiene nuevas variedades
sobre las que sí, por ser nuevas, puede exigir determinados derechos
y a través de esos derechos obtiene beneficios monetarios derivados de la comercialización.
Una pequeña parte de esos beneficios va a financiar proyectos, programas y actividades
en los países en bellas desarrollos, a través de un mecanismo financiero internacional.
En el fondo es una especie de Tava Tasa Towing a las transaciones de recursos genéticos.
El número de personas que mueren cada día, como consecuencia del hambre y la malnutrición, son 40.000 personas
y a ese mismo día estamos usando en armamento 4.000 millones de dólares.
Mi opinión es una vergüenza y es la mayor pandemia de la humanidad, el tema del hambre.
Pero por otra parte serán una serie de contradicciones, si quieres, que no tienen mucho sentido.
A partir del año 2005 el número de personas obesas y con sobrepesos supera al número de hambrientos
y sobre todo la contradicción más fuerte es que el hambre en el mundo no es cuestión de falta de alimentos.
Según Dactos de la FAO, existen alimentos suficientes para alimentar al 70% más de la humanidad.
Hoy los alimentos están en el mercado internacional, pero no llegan ni a la boca ni a la mesa de los que tienen hambre.
Por eso el tema no es tanto producir muchos alimentos, sino producirlos localmente,
producirlos de manera que las personas que los necesitan y que no tienen dinero para comprar un mercado internacional
donde además la volatilidad de los precios está haciendo lo cada vez más inaccesible, puedan alimentarse.
El esfuerzo hay que hacerlo a nivel local.
Y por otra parte, si estamos hablando de acceso a los alimentos, es un problema de voluntad política.
Y si existe la voluntad se puede conseguir terminar con el hambre en el mundo.
Si comparamos el tema del hambre con otros temas como puede ser los esfuerzos que ha hecho la humanidad
en los últimos años para terminar con otro tipo de pandemias, como ha sido por ejemplo la gripea o la fiebre porcina o la fiebre avial,
el cagaso de la gripea, cantidades ingentes de dinero para eliminar una pandemia potencial,
el número de muertos a lo largo de estos cuatro últimos años ha sido 17.000, menos de la mitad de los que mueren cada día de hambre.
Quizás la gran tragedia del hambre es que no es contagiosa, estrécte, pero es posible que ésta sea una de las razones.
Y a los que quieren que no es contagiosa, yo diría que lo que sí es extremadamente peligrosa.
La crisis alimentaria del 2008 llevó a revueltas callejeras en más de 70 países y en muchos de ellos cayó el gobierno.
El repunte de crisis alimentaria y de incremento de los precios en el mercado internacional en el 2011
ha sido la causa inmediata de la revolución o la primavera árabe.
Y bienvenida sea desde otros puntos de vista, pero la causa inmediata ha sido esa.
Por lo tanto sí es una amenaza para la paz y la seguridad mundial.
He hecho yo creo que sin seguridad alimentaria y sobre todo sin soberanía alimentaria,
sin la capacidad de cada país o cada comunidad de producir sus propios alimentos,
es muy difícil alcanzar nunca la seguridad mundial y la paz en el mundo.
Creo que una causa del problema es que se está tratando de dar soluciones técnicas a un problema que va mucho más allá
y sobre todo no se le ha dado la prioridad necesaria al nivel político ligándolo al tema de la defensa y de la seguridad mundial.
No se han invertido las cantidades necesarias desde ese punto de vista y no se han invertido en el lugar correcto.
Te doy un ejemplo. La FAO es la Organización de Naciones Unidas cuyo objetivo principal es terminar con el hambre en el mundo.
La FAO se creó hace más de 60 años y muchos dicen bueno y a lo largo de este tiempo no ha sido posible terminar con el hambre.
Mira, un dato es muy simple. El presupuesto de dos años de la FAO, presupuesto regular, presupuesto ordinario de dos años,
es el equivalente a lo que dos países desarrollados utilizan en comida de perros y gatos en una semana.
Y el presupuesto regular, el ordinario de la FAO de 10 años es el equivalente a lo que el mundo gasta en armamentos en un solo día.
Mira, yo creo que lo peor que podemos pensar, estoy hablando tanto en el tema de desconsepaciones,
los recursos naturales, como en el tema de luchar contra el hambre,
en el mundo lo peor que podemos hacer es decir no podemos hacer nada.
Podemos y debemos hacer como ciudadanos del mundo.
Y además es nuestra responsabilidad. Cuando no conocíamos las cifras, podíamos decir que no era responsabilidad nuestra.
Cuando las conocemos, asumimos una responsabilidad y hay que hacer frente a ella.
¿De qué manera? Una de ellas es el lema de río, pensar globalmente, actuar localmente.
Y yo diría también en este caso, actuemos también globalmente porque podemos influir en las decisiones globales.
Y podemos hacerlo, por ejemplo, a través de internet, no permite tener la comunicación,
nos permite contactar a personas que piensen igual, nos permite asociarnos con personas que piensen igual, etcétera.
Podemos también, a través de nuestra propia profesión y de nuestra influencia en la política,
por ejemplo, a través de las organizaciones no gubernamentales, pero a través de nuestro voto también.
Y a mí me ha dado una pena enorme que en estas últimas selecciones en España no ha habido ni un solo partido,
ni un solo grupo político que haya hecho de la lucha contra el hambre una de sus banderas.
Por otra parte, a la pregunta de si yo soy tan pequeño, no puedo influir en la sociedad,
yo le respondería como respondía una gran filosofa francesa que decía,
esa persona que hice eso es que nunca ha dormido con un mosquito en su habitación.
Y además como consumidores tenemos la capacidad de influir en los mercados,
tenemos que transformar nuestro carro de la compra en un carro de combate.
