¿Te encuentras bien, Noel? Sí, sí. ¿Seguro? Sí. Vale, vale. ¿Estás bien? Sí. ¿Qué te pasa? ¿Ibas topezándote todo el rato?
Me doy muchísimo la punta de los pies. Yo me he elegido más la bota o algo y me arroza y...
¿Cuántas veces os ha pasado esto? Seguramente habrá elegido una buena bota, pero el error está en la talla y posiblemente en el ajuste.
De esto va la tutorial de hoy. Vamos a comprobar si el tallaje de esta bota es el correcto para esta deportista.
Tenemos una forma muy sencilla. Primero podríamos sacar la plantilla. Le colocamos el pie de forma que, bien ajustada en la parte de atrás,
en la parte delante tendría que sobrar un dedo. Ahora vamos a testar la talla con más profundidad.
Le quitamos la cordonera. No se la quitamos, la desajustamos bien desajustada, la engüeta hacia delante y un calcetín.
Importante que el calcetín sea gordo. Mete el pie y ahora lo que hacemos es que la persona manteniendo 90 grados con la horizontal eche hacia delante el pie
hasta que le toque la punta del pie delante de la punta de la bota. En esta posición deberemos o deberá poder meter la persona que se está probando la bota el dedo por detrás.
Una vez que tenemos medida la distancia lineal, vamos a ver si esta bota es confortable, si tenemos la sensitif, la sensación de ajuste que nos debe dar. Volvemos a echar el pie hacia detrás apoyando nuestro talón con la talonera de la bota
y colocamos la engüeta correctamente. Hacemos un ajuste de la bota para comprobar esa sensitif. No debemos provocar un gran ajuste, un ajuste excesivo.
Ni que se llegara a juntar las partes de la ajuste de las cordoneras. Lo hacemos de abajo hacia arriba y nos la cerramos.
Tenemos puesta las dos botas, nos ponemos de pie, notaremos las sensaciones y daremos unos pasos. Este es el momento en que tenemos que sentir si verdaderamente esta bota se ajusta bien a nuestra forma de pie, es decir, a nuestra orma.
Esta sensación de ajuste es una cuestión personal y con la experiencia llegaremos a tener las sensaciones correctas. Estas holguras que tenemos que dejar entre nuestro pie y lo que sería el volumen de la bota es necesario porque nuestro pie, cuando estemos andando, dirá tará, igual que utilizar un calcetín gordo.
Esto ayudará también a tener una mejor perfección a la hora de elegir la talla. También se suele decir o aconsejar que nos proveemos el calzado a última hora del día cuando este pie está más hinchado, es decir, más dilatado del paso de estar de pie de todo el día.
No tenemos que tener prisa en la elección de unas botas, ya no en cuanto a la estructura, que es lo que aprendimos la data tutorial, sino en la talla, ya que es quizá lo más importante. Tenemos que probarnos siempre las dos botas a la vez y andar y sentirlas cómodamente.
Esto es importante. Una bota que no es cómoda el primer día es muy difícil que sea cómoda en los días restantes. Recuerda que las botas no se doman.
Y con esto terminamos. Nos vemos en la próxima tutorial. Ayúdanos a hacer la montaña más segura.
