¡Mamá, ven!
¡Mamá, ven! ¡Vale!
Llevo días pensando cómo empezar porque no es fácil hablar de alguien que significa tanto para mí en pocas líneas.
Hemos crecido juntas, compartidos secretos que solo a tu hermana mayor has contado.
Tú eres capaz de entenderme sin juzgarme y aunque a veces la verdad duela y no quieras escucharla,
sé que al venir de tus labios la dices de corazón para un bien mío.
Eres una persona honesta y muy sensible que a pesar de no contármelo todo,
solo con mirarte a la cara puedo saber lo que te pasa.
Desde que naciste, mi vida pasó a formar parte tuya, ya no estaba sola para jugar o ir de paseo con los papis.
Ahora todo lo tenía que compartir contigo y eso a veces era complicado,
sobre todo porque yo era algo marimandona y tú a veces no hacías todo lo que yo quería,
pero la verdad es que eras bastante docil, sobre todo te encantaba cogerme la cocinita de las barbis
y a mí no me gustaba nada, pero lo más importante es que nunca estaríamos solas.
Recuerdo esas tardes cuando inventábamos programas de radio con las canciones de la Xuxa
o cuando te hacía hacer el puente humano y luego cuando me tocaba a mí te decía que mejor lo dejamos para mañana.
Recuerdo cuando disfrazábamos a papá mientras dormía que le pintábamos los labios,
le poníamos pinzas en el pelo y hasta una zampumba entre las manos,
eso entre otras muchas cosas, menos mal que siempre se lo tomaba de buen humor.
Los motes tan divertidos que nos inventamos para llamar a papá y a mamá,
incluso llegamos a inventarnos una canción,
que viene, que viene, la vieja gruñona y el caa la traba.
Esas cosas y más las he podido hacer contigo porque has sido mi compañera de la infancia.
Tú siempre te metías en el lavabo cuando hacías algo malo a esperar a que mamá se le pasara el cabreo
y yo siempre me quedaba para cubrirte las espaldas, aunque eso me conllevara cargar con la culpa.
Siempre he tenido el sentimiento de protegerte por ser la mayor,
a pesar de que ahora estemos aquí en uno de los días más importantes de tu vida.
Junto a Carlos, que sé que es esa mitad tuya para pasar junto a ti toda la vida.
Quiero que sepas que yo siempre estaría ahí para protegerte como mi hermana pequeña.
Me acuerdo de la primera vez que vi a Carlos, pensé, holines, es más largo que un día sin panas.
El que sigo realmente de salto, hoy un muy pequeña,
llegó a tu vida en un momento muy especial y está claro que llegó para quedarse.
Sé que Carlos te hace y te hará feliz ya que es un chico noble con la cabeza bien amueblada,
que eso a ti te viene bien.
Os complementáis el uno al otro y eso me transmitís viendo ahora que lo felices que sos vos juntos.
Gracias por todos los momentos vividos juntas y por los que nos quedan por vivir,
por saber estar siempre a la altura y perdonarme sin pedir nada a cambio.
Sólo tú puedes enfadarte conmigo en lo guardarme rencor, aunque nos llegáramos a tirar de los pelos.
Por ser una tita magnífica con mis hijas que te adoran y llevaban meses esperando,
la boda de la tita Laura y el tute Carlos.
Va a ser un día muy feliz, lo siento en vuestra mirada.
Sabes que a pesar de que hoy no esté todo el mundo presente, lo están haciendo desde el cielo.
Sobre todo, una persona
que todos añoramos y que en estos instantes seguiría.
Sata, estás preciosa.
Gracias para aparecer en mi vida, os quiero mucho.
Carlos escribano Martínez, ¿quieres casarte con Laura Cantos Gil y lo haces efectivamente en este acto?
Sí, quiero.
Bueno, para mí Carlos tiene muchas cosas de especial, pero sobre todo destacaría una sobre el resto que su gran corazón.
Tiene un corazón que no le cabe en el pecho.
Sí.
Y de Laura...
Y yo de Laura destacarlo, lo vital que es, lo alegre que es que siempre es muy espontánea, siempre te sorprende.
Es una persona que merece la pena tenerla al lado.
Laura Cantos Gil, ¿quieres casarte con Carlos Escribano Martínez y lo haces efectivamente en este acto?
Sí, quiero.
Mi hija desde pequeña, muy buena.
Desde que nací yo me parecía mentira, porque yo tenía la grande, que era un diablo y ella fue buenísima, buenísima, buenísima.
No me lo creía.
Bueno, pues Carlos de pequeño era un niño muy llorón, lloró mucho, hasta los dos años.
Pero una niña con un corazón muy grande, no porque sea mi hija, pero la verdad, muy humana.
Le ha afectado mucho, siempre se ha visto una desgracia, si ha pasado algo,
hay al afectado muchísimo y ha dado más de lo que ha recibido, también lo digo.
Es muy bajo.
Bueno, que de pequeño era muy dormilón y de grande lo sigue siendo.
Bueno, como no hay música, ¿vale? Pues lo voy a cantar en directa.
Y un amor que ha devuelto la alegría a mi ser, por eso yo a ti te quiero, por eso yo te querré.
Te prometo, vida mía, que nunca te dejaré, hace que siga viviendo, por siempre yo te amaré.
Por eso te canto, te llego la cara, que me tiene loco, que soy enamorada, que te quiero mucho.
Y me plicales, que soy con palabras y un amor tan grande, son mis sentimientos.
Los que canto aquí, me hace enamorado, yo te quiero a ti, que Dios me maldiga,
si te hago daño, si te hago sufrir, si yo a ti te engaño, pero te prometo que nunca mi amor,
ahora otra persona que tiene más que yo.
Ya que está forzado ella y se que le ha dado mucha vergüenza, yo te decidí ante todos nosotros,
que la quiero mucho, que es el amor de mi vida, que ella se queja que nunca lo digo y que es el mejor momento que este.
Te quiero.
Te canto otro.
Que no hemos bebido nada, esto es que dejadlo contento.
Hay que dejar claro que no hemos bebido nada.
Laura le encanta flamenco, es una pasada, le gusta bailar flamenco, ya lo habéis visto cantándole a Carlos
y lo vive mucho y de siempre le ha gustado mucho el cante.
Que sepas, Laura, que de pequeña quería ser la lluvia de estrella y mamá yo te quitamos el sueño.
Yo a Carlos diría que lo que más le gusta es viajar y irse a sitios muy raros.
A la Laura y de tiendas, ya al Carlos no ir de tiendas.
No, a Carlos también, porque deja a ropa.
Bueno, le dice, hoy no te compres eso, que está muy caro, mañana mañana ya te comprarás algo.
Pobre madre, ya están poniendo.
¡Ah!
¡Hondo!
Hola, tito Carlos.
Primero tito Carlos y la tita Laura.
Y la tita Laura.
¡Viva!
¡Viva!
¡Viva!
¡Viva!
¡Viva!
¡Viva!
¡Fíjale!
¡Fíjale!
¿Cómo está el pastillo?
¡No!
¡Te deseamos todos!
¡Viva!
¡Fíjale!
¡Fíjale!
¡Fíjale!
¡Fíjale!
¡Viva!
¡Viva!
¡Viva!
¡Viva!
¡Viva!
¡Viva!
¡Viva!
¡Viva!
¡Viva!
¡Viva!
¡Viva!
¡Viva!
¡Viva!
¡Viva!
¡Viva!
¡Viva!
¡Viva!
¡Viva!
¡Viva!
¡Viva!
¡Viva!
¡Viva!
¡Viva!
¡Viva!
Yo tengo niñas todas, me gustaría un niño, pero a mí me da igual.
Y aprecio mucho al Carlos, mucho.
Aprecio mucho al Carlos porque la verdad conmigo se ha aportado muy bien.
A mi hija la he visto más centrada y la veo muy feliz junto a él.
Y claro quiero la felicidad de los dos.
Bueno, que luchen por ellos, por ser pareja y hasta que les vaya muy bien.
Que venen aquí a sus cuñadas para lo que necesitan.
O sea, nada más.
Y bueno, y decir que la verdad son una pareja encantadora, cada uno de los suyos.
Los haces especiales son muy diferentes, porque son muy diferentes, pero se complementan a la vez.
Y la verdad que estoy muy contenta de que me haya dado la oportunidad de estar aquí con ella.
Pues eso, de que me dé tanto protagonismo y de hablar de ella que me canta a mí.
Hablar, hablar te encanta.
Sí, de verdad, eso lo sabe mi hermana.
Y un besazo muy fuerte para los dos.
Que os cuidéis mucho y que vaya bien el viaje.
Bueno, que la boda siguió guapísima.
Bueno, está siendo guapísima, que nos lo estamos pasando muy bien.
Que sobre todo puede decirle a él en especial que yo también soy poco frío a veces.
Y aparte de ser mi hermano, pues que también es mi mejor amigo.
Y bueno, que lo sepa y que lo sepa también todo el mundo.
Y el viaje que pasó muy bien, pero que vayan con cuidado.
No la recuerdo, si me vayan a la tele.
De la Inglaterra en Inglaterra en Inglaterra, en Inglaterra, en Inglaterra, hay muchos peligros.
Y nada, yo decirles que él me dijo a mí en mi boda, que ganaba una cuñada oficial.
Y yo le digo que ganó un cuñado y ganó con un hermano también, y una hermana.
Y que la Laura me dejé llamar que soy su cuñada.
De Carlos, tu cuñada, que ahora ya soy su cuñada también.
Y que nada, que la boda está siendo súper guay, lo estamos pasando súper bien.
Y que sobre todo disfruten, disfruten del viaje, que eso es lo que se le va a quedar.
Y que les queremos mucho.
Un beso.
Un beso.
Queremos.
Pues nada, pasarlo muy bien y disfrutar.
Que algún día nos tocará las demás.
El próximo viaje a Panamá.
Yo quiero ir, eh.
A ver si la cuida lo mismo que queramos cuidar a nosotras, desde que tenemos 3 años.
Y que ya que no estoy yo, que a ver si me sustituye también en algunos ratos.
Yo quiero decirle que tengo suerte de tener una mejor amiga como ella.
Que hemos pasado momentos buenos y momentos malos.
Y hemos estado a veces más alejadas o más unidas.
Que sean muy felices.
Y que nada, que nosotros estamos aquí yo más, porque estoy más cerca, claro.
Pero a mí me puede llamar por el teléfono.
Pero que estamos aquí para lo que ella quiera y para lo que necesite.
Y que me llame cuando tenga algún problema.
Que se sigan queriendo tanto como han demostrado hasta ahora.
Que sigan igual, que sean muy felices.
Y que tengan mucho cuidado en el viaje que van a hacer, que me dan muchísimo miedo.
Pero con que ayer los apetece, nos tenemos que conformar.
Bueno, Laura, Carlos, lo tenéis todo para ser felices, depende de vosotros mismos.
Yo espero que duráis mucho tiempo y me traigáis muchos nietos.
Me da mucha felicidad.
Que sean niñas.
Y un besito muy grande.
El viaje también me da un poquito de miedo, porque el avión a mí me da miedo.
Pero bueno, tengo confianza de que llegarán bien y que vendrán bien.
Y ya está.
Y que sus padres desde allá arriba también los cuida.
Y un besito muy grande para los dos.
Venga, a todos echando la cabeza.
Venga, va, que no hay agua todavía que lloro.
Qué miedo.
Oh, no.
Ahí pero no tiene tiempo.
No, no.
Esto es lo mejor.
Venga, venga, venga.
Vale, vamos a ir para el colibrato.
Toma ya.
Una, dos y tres.
Sabadija, sabadija, sabadija, sabadija.
Recuerden no besarse.
