Apenas llevamos unos minutos cuando los primeros Silver, frescos, salvajes, poderosos y combativos
empiezan a picar.
Por su librea brillante eclateada podemos comprobar que son ejemplares que acaban de entrar del
mar.
Se trata de soberbios ejemplares que llegan dispuestos a cumplir con su misión en el
ciclo de la vida.
Un instinto reproductivo que, como cada año, lleva a los ejemplares de esta prodigiosa
especie a remontar el río para desobar.
No hace falta decir que, tras la foto de rigor, todos los almoones son cuidadosamente
reanimados y soltados.
De esta manera nuestra pesca es del todo respetuosa con el medio ambiente y estos ejemplares
podrán efectuar el desobe sin ningún problema.
La pesca está garantizada y seguimos pescando con caña de mosca a dos manos y una tras
otra las capturas se van sucediendo sin interrupción durante todo el día.
Cansados pero felices, tras una intensa jornada de pesca en la que cada uno de nosotros ha
pescado más de veinte salmones, regresamos al Crystal Bay Lodge.
De regreso al hotel tenemos la oportunidad de reencontrarnos con nuestros compañeros
españoles que han estado pescando en otro río, y como no, es el momento para que podamos
explicarnos nuestras respectivas batallitas de pesca.
Es una reparadora noche de descanso, iniciamos nuestra tercera jornada de pescarrumbo al
Rainbow River.
Pese a tratarse de prácticas, estos primeros pinitos con el espacio son recompensadas
con un buen número de brillantes y combativos salmones.
El río está literalmente cuajado de salmones y las capturas se van sucediendo una tras
otra prácticamente a la misma velocidad que tardamos en sacar y liberar cada uno de
estos preciosos trofeos.
De vez en cuando la presencia de algún enorme oso brisly en las imediaciones nos recuerda
por qué nuestros guías llevan siempre consigo un potente rifle.
Estos bellos plantígrados no son peligrosos y no se les molesta, pero nunca está de más
ir bien preparado.
También nos animamos a probar con el Polygood Pink, una especie de popper rosa que en su
trayectoria por la superficie extita especialmente a los silbes.
Pescar con esta mosca es particularmente espectacular y deportivo porque podemos contemplar cómo
los silbers lo siguen y atacan una y otra vez hasta que finalmente se produce el clavado.
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