Lo que hay que hacer es recordar, ir hacia adentro pero de verdad.
A partir de una solicitada que llevaba nuestras manos mientras investigábamos la vida de
Fabio Goldring y Alicia Palanco para nuestro anterior proyecto, elegimos emprender el siguiente
trabajo para jóvenes y memoria.
En el año 1978, el 12 de abril, en la parroquia sagrada familia de Edo, se celebró una misa
por la aparición de 7 desaparecidos que pertenecían a la comunidad de Morón.
Luis Pablo Stegmer, Luis Daniel García, Alicia Elena Palanco, Fabio Bernardo Goldring, Hugo
Escutari, Horacio Reynolds y María Yanotti.
La misa se realizó en el ambiente de tensión, con una fuerte presencia militar en la parroquia
y en sus inmediaciones.
El padre, Raúl Trost, llevó adelante la celebración, ignorando las presiones por parte de la fuerza
aérea para suspenderla.
Al comenzar la investigación, fuimos con la solicitada que había sido entregada clandestinamente
a los familiares de las víctimas, que informaba el día y la hora de la misa, al archivo histórico
de Morón.
Allí nos entrevistamos con los historiadores que realizaron la obra Morón de los orígenes
albicentenario, escrita por Graciela Záez y Carlos Viroco.
Ellos nos facilitaron el libro, en el que encontramos el texto escrito que da cuenta
del hecho.
Luego, revisando entre los archivos, nos encontramos con una edición del periódico
del diario, donde se realizó, en el año 1995, una entrevista del parroco Raúl Trost.
Trost relataba.
Tuve mucho miedo, fue el momento más tenso que me tocó vivir durante el proceso militar.
Durante toda la semana previa, los oficiales de la Fuerza Aérea nos presionaron a Lobispo
y a mí para que nos celebráramos la misa.
Luego de estos hallazgos, decidimos preguntarles a los vecinos de la zona que pudieron haber
estado y cedía en la misa o en los alrededores de la iglesia, pero no todo es fácil, ya
que nos encontramos con varios obstáculos.
Muchas personas que podrían haber sabido no nos pudieron confirmar nada, como si todos
hubieran perdido la memoria.
Aedo, nuestra ciudad, sitiado, francotiradores en los techos, soldados en las calles y un
parroco presionado resistiendo junto con la comunidad.
Nadie se acordaba.
Esa pregunta nos marcó el nuevo rumbo.
Seguimos adelante enfrentando los inconvenientes que fueron apareciendo y decidimos continuar
con la investigación, pero dando el otro punto de vista la misma.
Este corto es el resultado de esa nueva perspectiva.
Con esta producción, pretendemos reponer este hecho en la memoria colectiva de la comunidad.
Queremos crear memoria, restaurar este hecho que se encontraba empolvado en un rincón
del tiempo, sacarlo en la luz y mostrarlo para que todos lo podamos recordar.
Se puede vivir como si no existiera el pasado, caminar kilómetros para alejarse de la propia
huella, creer que se avanza, evitando volver la vista atrás, poner en palabras, en cambio,
plantear el desafío de mirar al dolor directo a la cara.
Mi abuelo soñó con este sitio y al despertar trató de dibujar todo lo que había enseñado,
pero ojo, no todos tenemos que llegar allí dibujando.
Hay mil caminos, lo importante es recordar, mantener vida a la memoria, esforzarnos por
no olvidar los detalles que hacen único nuestro sentimiento.
Seguió caminando hacia adentro, caminar con la mente era mucho más difícil que caminar
de verdad, se esmeró en ser sigiloso como una pantera, se escucharon voces lejanas y
extrañas que decían su nombre, fue hacia las voces, provenían del otro lado de un
río tan ancho como el río La Plata, un río formado por pedazos de trapo sucios, hojas
de periódicos hechas pasta, prespesa, agua podrida, gases que lo hacían llorar, olores
nauseabundos y otro montón de cosas imposibles de identificar, las voces que llaman se mezclan
con los sonidos del río, que eran tan horribles como todo lo demás.
Gracias por ver este vídeo, nos vemos en el próximo vídeo, ¡hasta la próxima!
A lo lejos, algo comenzó a brillar, fui hacia allí, era el brillo de la luz de incontables
velas encendidas.
Soy Luis Daniel García, perteneciero a la compañía Comandos y Servicios de la Colegia
Militar, fui secuestrado en mi departamento del barrio Porteño de Caballito, vivía con
Laura, mi esposa, ella estaba embarazada, estaba tramitando de higaja un procedimiento
habitual para casas soldados casados como yo, el 12 de agosto a la 1 de la mañana mi esposa
y yo fuimos despertados por golpes en la puerta, preguntaban por mí, soldado García, soy yo
¿Quién es?
respondí con miedo, traigo una orden de la compañía Comando para usted, abrir la puerta
y penetraron varios individuos armados hasta los dientes, los de ellos estaban vestidos con
el uniforme verde de combate, mi uniforme, los otros 4 semi uniformados no parecían
militares, parecían mas irregulares que otra cosa, nos esposaron y nos vendieron los ojos,
Laura pudo escabollirse y gritar con fuerza, comenzaron a grirse ruido de puertas y vecinos
que preguntaban que pasaba, ellos apuraron, me llevaron, me secuestraron, desaparecí
yo soy Luis Pablo Steinberg, tengo 22 años y curso a la carrera de derecho en la universidad
de Buenos Aires, una tarde de agosto de 1976 me secuestraron, vendaron mis ojos, ataron
mis manos y con insultos y varios golpes me llevaron a un centro que es el destino de
detención al que agotizaron el campito, a mis padres les entregaron los documentos que
habían sido rescatados en la calle, entonces ellos iniciaron la denuncia en la comisaría
de Morón y no dejaron de repetir mi nombre en todo sitio que frecuentaban, así fue como
se reunieron con otros familiares desaparecidos y organizaron una misa en la parroquia sagrada
familia de Aedo exigiendo la vuelta de sus hijos, dicen que mi cuerpo fue arrojado a
las aguas pantanosas de un río, el mismo que ocultó a decenas de compañeros, que hoy
siguen gritando sus nombres con la esperanza de no ser olvidados.
Soy María Elena Yanotti, tengo 41 años, me secuestraron a la carpintería San Martín
de Merlo el 14 de septiembre de 1977, junto a los hermanos Antonio Domingo y José Delgado,
ambos sobrevivientes, era tesorero del Partido Comunista en Merlo, había ido hasta la carpintería
a dejar unas publicaciones del partido a los hermanos Moreno, ocho hombres de civil a
bordo en una camioneta un fiat 600 color rojo y un fiat blanco se presentaron en el local
justo cuando estaba ahí, nos secuestraron a los tres y nos alojaron el centro clandestino
en San Justo, donde estuvimos los primeros nueve días de tensión, luego nos llevaron
al pozo de Banfiel, allí se perdió mi rastro, hoy continuo desaparecida.
Hace ya unos años conocí a Alicia, el amor de mi vida, nos casamos y juntos compartimos
la militancia, pero por sobre todo el amor por el teatro, eso que nos hacía seguir en
el día a día, teníamos una compañía de teatro chiquita, tiempo nuevo le habíamos
puesto, el 22 de marzo después de dar una clase de teatro a unos chicos fuimos a casa,
al llegar vimos un auto sospechoso, en frente, fuimos secuestrados, juntos, nos llevaron,
nos secuestraron, desaparecimos y nadie supo nada más de nosotros.
Yo vivo al verde Jutari, tengo 26 años, vivo en morón con mi papá y mi hermano, militaban
en juventud una cintaria peronista, además mi compromiso político estaba profundamente
enamorado de Delia, mi compañera de sueños e ideales, juntos proyectábamos un futuro
utópico, con dignidad, sin injusticias y para lograrlo estábamos dispuestos a enterarlo
todo, después de 5 años de noviazgos decidimos casarnos y proyectar un camino juntos, pero
la historia cambiaría el 5 de agosto de 1976 porque fui secuestrado, más tarde fueron
por ella, la esperon en la puerta del departamento que compartimos hace 3 meses y se la llevaron,
fuimos trasladados al atlético, con gritos y insultos nos presentaron nuestra nueva vivienda,
una celda oscura y fría, luego venimos sistemáticamente a merentarnos, se escabulleron, nuestros nombres,
pero el amor que nos teníamos permitió mantener vivo el sentimiento de esperanza, aún continuo
nos ha parecido, pero con cierta dicha, porque ella siempre clamó para que me recordara.
Soy Alicia Nena Palanco, tengo 27 años, militado en el Partido Comunista junto a F.B.
Green, mi marido, vivía con él, el que siempre estaba ahí cuando necesité, recibíamos
en la calle Cardoso en Castelar, mi vida la dedicaba a la docencia y la actuación, pasé
en común que compartía con mi marido, integrábamos aeropuerto atrás al tiempo nuevo, creíamos
en el teatro como una forma de cambiar la realidad y por creer esto y llevarlo a práctica
no desaparecieron, nadie suponaba más de nosotros.
Soy Horacio Reinales, tengo 23 años, soy empleado en el Banco Cooperativo de Wollingham, vivo
en Palomar, donde fui detenido y desaparecido, no hay testimonios sólidos sobre mi desaparición,
de un día para el otro no se supo nada más sobre mi, mi familia protagonizó una ardua
lucha por mi desaparición, pero fueron silenciados, reprimidos o simplemente ignorados, acudieron
al padre Raúl Tross por una misa para pedir por mi aparición con vida, pero luego nadie
me recordó, continuo desaparecido.
Seguramente voy a perdisto otras cosas, pero también estoy seguro de que no eran tan
importantes como ellos, al menos no te interesa recuperarlas, porque solo las personas que
llevamos prendidas al corazón nos llevan hacia el río del olvido.
Caram del otro lado, pronto lo imposible sucederá.
Gracias por ver el video, nos vemos en el próximo video y nos vemos en el próximo video.
Gracias por ver el video, nos vemos en el próximo video y nos vemos en el próximo video.
