No es necesario vivir al límite para valorar lo más preciado que tenemos, ni estamos aquí
para arretar o demostrar nada a nadie, es una cuestión personal. Aunque no es necesario,
nos ayuda a apreciar la vida, sus pequeños tesoros y sus grandes momentos. ¿Qué necesidad
hay pensarán algunos? Nos hace felices. Estamos ahí, es el lugar y el momento, simplemente
lo hacemos, lo valoramos, lo disfrutamos y nos sirve para dar sentido a nuestras vidas.
Y pensarme mucho, Vichel.
¡Ay, me ha pegado una ducha! Me ha pegado un repaso que te caga, ¿sabes? En los burlos.
¡Para de para engancharme! ¡Voy a saltar! ¡Ay, ay, ay, ay! ¡Vale, aquí hay piedra!
Balfuente. Pasta, nada.
¡Mirante que al dente te lo hago!
¡Ayúdame!
¡Este no es de joder!
¡Oh y esta como mola, ¿no?
Aquí, si tu pientes ahí, te traes
¡Mamá!
Pero ahí, nada fuerte que el de chupa, ¿eh?
Aquí no te puedes poner o qué?
Tírame la cuerda, y ahora, falcate bien, falcao para aguantarnos
¡Aguanta, aguanta!
No tenemos ahí o no, no está ahí, y el de chupa no lleva
¡Se puede ir más o menos!
¡Voy a seguir!
¡Está bien, está bien!
¡Vale!
Aquí hay que saltar ahí en plancha, al izquierdo te está el remanso
¡Vale, voy!
¡Vale, vale, vale!
¡Ey, qué derrape!
¡Sí, sí, sí!
Esto es más, esto es un barranco ya
Ese es el que me mandó la foto
No se si que a darme su huella, por favor, vamos
Miren que está la cuarta, ¿qué parezca?
¿Las maneras de aquí?
¿Las maneras de ahí o qué?
¿No la pelamos por aquí o qué?
No lo podemos raperar de aquí, no de aquí
¡Ah, me voy!
