Antes de ser mi pareja que me costó bastante, por cierto, pues esta es mi amiga, deseaba
que llegara el fin de semana para verte aunque luego ni habláramos. Llegué a leerme un
libro en cuatro días para poderte ver y así poderte lo devolver. El día que me di cuenta
que me volvías loco fue el día que estuvimos en la grada, te cogí la mano y todo el mundo
que estaba en nuestro alrededor se dio cuenta de ello, como si una ureola se formara alrededor
nuestro y yo sentí todos tipos de sensaciones que sigo sin poder expresar. Te quiero, nos
correspondemos perfectamente, nos entendemos sin hablar y si hablamos a ver decimos lo
mismo como si estuviésemos uno dentro de la cabeza del otro. Gracias por todo ello, te
amo, que es más que te quiero.
