The End
We are in Guadalajara, the capital of the state of Salisco.
From here we are going to take a train to the magical town of Tequila to know the origin
and the manufacture of the national drink of Mexico.
After two hours of journey on the train José Cuervo Express, we have arrived at Tequila,
the small town located outside Guadalajara.
The small town located outside Guadalajara where it was named after the national drink of Mexico.
From here we present the third chapter of the series La Costura de América,
titled Mexico Lindo, and I hope you enjoy it.
Greetings from Mexico.
In the previous chapter our adventurer departs from Canada and enters the United States,
heading to Mexico.
On the way he crosses the deserted landscapes of the Valley of Death and the Canyon of Colorado.
Finally, he decides to stop at the most transited border in the world, Tijuana,
to know more about the hardness of the migration phenomenon.
La aventura continua.
Alígar al sur de la península de Baja California
me quede un par de días incomunicado en la paz por el paso del huracanjón.
Entre tanta destrucción, recuerdo un claridad del sol cayendo sobre el mar de Cortés.
Disfrutea que la tardecer en compañía de dos amigos mexicanos,
Humberto y Francisco.
Alígar siguiente tome un ferrilla hacia el puerto de los mochis,
y una vez allí me adentré en el interior de la sierra Tarumara en el Chepe,
el tren Chihuahua Pacífico.
En Chihuahua, la ciudad donde tuvo su cuartel general el revolucionario bandido Pancho Villa,
conocía a Cohen y a Arrian,
una pareja de belgas que andaban viajando por todo el país.
México es gigante, es un país que te atrapa.
No pensé que tardarían a atravesarlo poco más de un mes,
y me quedé más de dos.
De un extremo al otro, hay más de 4.000 kilómetros.
Selva, desierto, playas paradisiacas,
y como huellas indelibles en el cemento,
los vestigios y la grandeza de las culturas teotihuacana y maya.
Si alguien dijo que ver cultura no supone esfuerzo,
pedazo sudada y kilómetros que me he caminado hoy,
así que merecido la pena, por supuesto.
México de Feno tiene muy buena fama.
Aunque estuve muy pocos días,
no tuve la sensación de que fuera tan peligroso como me habían dicho.
Me impresionó que en la capital mexicana viven casi 9 millones de habitantes.
Estas son las únicas imágenes que conservo de Marcela y la familia Cali Mayor.
Los mexicanos son excelentes afritreones.
No importa que seas un completo desconocido,
te abren las puertas de su casa de par en par.
Conocía Gerardo Altamirano después de una de sus actuaciones en el restaurante Las Margaritas.
Pirisno Hosh, su nombre artístico sobre el escenario,
se gana la vida honradamente como él mismo decía,
desarreglando canciones por un puñado de pesos.
Hace muchos años es a lo que me dedico en realidad.
Viajar y hacer música.
Mi familia no quería que yo fuera músico.
Escogí una guitarra, mi mochila y una grabadora.
Muchos ilusiones y el camino.
Al principio fue difícil,
pero ya llegó aproximadamente 20 años de edad con entonces.
Hoy es de un 49, ya que pasaron 29 años y sí funcionó.
En San Cristóbal se mezclan a partes iguales turistas e indígenas.
La globalización devora sus tradiciones.
Tristemente visto que esto ocurre en todos los rincones del continente,
nativos norteamericanos, esquimales, etnias del amazonas peruano.
A pesar de todo, los indígenas de este continente luchan por conservar su legado.
En su generalidad ellos no quieren el primer mundo,
no quieren esta tecnología.
Se las dieron y les divierte mucho, pero no las saben usar.
Y el indígena era tan inocente realmente, tan limpio, tan puro.
Yo solo he visto que entre los pueblos se matan por religiones
y por tendencias políticas que no tenían antes.
Antes tenían una religión que era la tierra, el cielo,
la lluvia, la fertilidad.
Y tenían un partido político que era el más viejo y el más sabio,
es el que va a gobernar aquí.
Al pisar por primera vez Belice, mi primer país en Centroamérica
cumplía cinco meses y medio de viaje.
En este diminuto país conviven multitud de etnias,
chinos, hindus, garifunas, crioyos,
latinos descendientes de los mayas y un número importante de menonitas.
Estos últimos creen que la vida moderna contamina su fe
y suelen ser reacios al contacto con gente del exterior.
Trate de conocer un poco mejor sus costumbres
y, gracias a Carlos,
taxista que trabaja habitualmente con ellos de recadero
pudo internarme en los campos donde viven.
Lleva viviendo aquí mucho tiempo.
No yo nací creciaca, soy original de acá.
Yo miré desde cuando llegaron las cumbinonitas aquí en Belice.
Ellos no pueden usar vehículos, esa contra sus religiones.
Ellos todavía usan careta y caballo
y ellos no les gusta que sus razas se mezclen con nosotros los indios.
Sabíamos que si se casan con alguien que no es menonita
se tienen que ir del campo, ¿no?
Si, tienen que ir del campo, si, así es, tienen que salir del campo.
¿Se supone que han tenido que dejar su religión?
Si, hubo un hombre que embarazó a uno de las muchachas,
el papá, a Jim Blockrick,
abugó a su hija porque se embarazó de...
los que empiezan a usar sedulares y vivir la vida moderna
tienen que salir de sus religiones.
Ya no pueden estar entre ellos.
Ellos no hacen que las muchachas se metan con los muchachos
hasta cuando ya tienen una cierta edad.
Y ellas, todo el tiempo, mantienen un panuelo blanco en el cabello.
Ese es cuando todavía son vigentes.
Entonces, cambian, cuando se casan ponen un panuelo negro.
Los menonitas tienen fama de ser excelentes agricultores y habanistas.
Jacobo Piter, si sus hermanos tienen una carpintería en el campo 3 de Sibia,
fue uno de los pocos que accedió a hablar conmigo.
¿Ya usted viviendo aquí tiempo?
34 años, yo nací aquí en Brizel.
Hay gente que lo hace, pero es prevido usar droga,
no podemos tomar lomo, no pueden comer,
andar en los bars es prevido.
¿Y las mujeres?
La mujer cuida los niños en la casa,
crea los niños, manda la escuela.
Y el papá tiene que trabajarlo para comprar la provisión.
No sé si me notan la cara, pero estoy bastante agotado
y llevo un par de días que no encontro muy bien.
No sé si es una indigestión o un principio de gripe,
o quién sabe el tingue, la malaria,
no como ser un hipocondrías, pues nunca se sabe, ¿no?
Tuve que ir de urgencia a un hospital.
Me diagnosticaron fiebrez y foidea.
Había enfermado a pesar de las vacunas.
Recuerdo que en ese momento se me pasó por la cabeza a abandonar.
Apenas tenía fuerzas para seguir el viaje.
Solo a miles de kilómetros de casa.
Esta queveis estiris.
Trabajaba en el hostal donde me alogé al salir del hospital.
Durante casi tres semanas me cuido como a uno de sus hijos.
Los días que pase con ella, no los olvidaré nunca.
Esta enfermedad me dejó débil para el resto del viaje,
pero mis ganas por conocer, por descubrir, por sorprenderme,
siempre fueron mayores que las recaídas.
Viajando, como ocurre en la vida, siempre se mezclando sentimientos.
Me la acolía por lo que dejas atrás,
y entusiasmo por lo que está por venir.
De ti me voy a ausentar por mí, no me va llorando.
De ti me voy a ausentar por mí, no me va llorando.
Y si otra llegas a mar, me iré siempre recordando.
La ruta panamericana se adentra hasta en lo más profundo del corazón.
Y creo.
Para devolver algo de lo que este continente nos dio,
Mochileros TV colabora con El Proyecto Horizontes al Futuro,
un hogar para niños de la calle ubicado en la ciudad ondureña de Comayagua.
Visita su web para más información.
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