Cuando el papá de Andresito le regaló la camiseta del mejor club del mundo, Andresito
tuvo las cosas muy claras. Andresito siguió los consejos de su padre, y así saboreó
la gloria, como es natural, odiaba las niñas, o eso pensaba.
Esto parecía no tener las cosas tan claras.
Este trágico suceso cambiaría el rumbo de su vida.
Andresito tomó desde entonces el camino correcto.
Sin embargo, el triunfo colectivo no lo sació. ¿Se estaba dando cuenta, Andresito, de que
quizás las niñas no eran tan odiosas?
Sin quererlo, sin pensarlo, Andresito doy una revelación.
Y así es como nuestro Andrés descubrió que lo importante no es qué celebras, sino con
quién lo celebra.
