Me llamo Miguel Nonaí, viajero con silla de ruedas y hoy os propongo atravesar la ciudad de Almería por debajo de tierra y en silla de ruedas.
Nos encontramos en la ciudad de Almería y vamos a ver antiguos refugios de la guerra civil que atravesa a la ciudad.
Nuestro viaje en el tiempo comienza con un documental que nos pone en el contexto de la guerra civil española.
Es que sonaron la guerra a las cinco y medio.
Testimonios estremecedores nos ponen la piel de gallina y en ese momento suenan las alarmas para bajar a los refugios porque van a bombardear Almería.
O sea, cuando sonaba la sirena bajaban los detalles de este recorrido.
Claro, pero bueno, la gente bajaba por las sesenta y siete bocas desde su viabilidad.
La visita guiada es intriscindible para conocer todos los detalles de ahí abajo.
No apunta a la otra 1.000 más de medio kilómetros de la guerra civil, 540 metros.
La ventilación era la que se conseguía a través de las sesenta y siete entradas de la guerra civil.
A lo largo del recorrido, documentación gráfica amplía toda la información.
Esta son fotografías de cómo quedó parte del cascultorico destruido después de que se bombardeó.
Ese es calociante.
En las paredes encontraremos dibujos realizados por niños o inscripciones personales como esta de 1937.
Los pasillos parece que estén hechos a medida para deambular con una silla de rodas.
Diferentes pasillos nos llevan a vivir sensaciones, vivencias.
Estamos entrando al Hospital del Revolver.
En la parte original conseguimos la pata para colocar material.
Suelo original de Macael.
Cípica los acelestres de hospital.
Cuatro camillas en el lado derecho para colocar el enfermo y otras cuatro en el lado izquierdo.
En frente Kirofano.
Tienes la visita a una señora mayor.
Es el Kirofano, aunque se utilizó sobre todo de paritorio.
Y solamente hicieron una intervención quirúrgica.
Pero es tremendo mirar.
Vamos por el túnel más estrecho de los refugios de la guerra civil.
Pero la silla de rodas pasa perfectamente.
Aunque nos podemos hacer una idea de la angustia que podía pasarse por la situación.
Y también por las longitudes y las dimensiones de la guerra civil.
Es un lujazo poder ver estos refugios de la guerra civil con silla de rodas.
Una auténtica maravilla, el almeriano.
Experiencias y vivencias que se mezclan en mi mente con las conversaciones que tenía con mi abuela.
Va siendo hora de volver al presente y salir a la superficie.
Bueno, estamos subiendo. Hemos hecho una entrada con un ascensor que se entra bien con silla de rodas.
Y en el ascensor de salida que salimos a la calle ya cabemos perfectamente.
Y una silla electrónica cabe en cualquiera de los dos ascensores.
Esta es mi experiencia por los refugios de la guerra civil en Almería con silla de rodas.
Espero que os haya gustado tanto cómodo. Soy Miguel Nonaí, viajero con silla de rodas.
Gracias por acompañarme.
Podéis seguir viajando conmigo en mis redes sociales y canales de vídeo.
¡Perdone! ¿Qué es esto?
He venido del futuro para enseñarle en chilófono.
Una cosita, si hay alguien escondido que sabe inmediatamente por qué me queda de ver el sitio.
¡Yo soy Satan!
