Todo empezó literalmente un sueño. Me levanté una mañana y pensé, ¡ostra! He soñado
que hacía botas de montar. Y a partir de ahí se revolucionó interiormente algo. Me fui
a Londres y Londres es el paisaje que me hizo ya cambiar totalmente de mentalidad y empezar
a ver la posibilidad de estudiar, de aprender y de hacer un curso. Bueno, todo lo que vino
después. El cambio fue allí. No todo es bonito, cuando se hace un zapato hay partes muy duras,
hay fases que se sufre, porque hay momentos decisivos donde el zapato se puede ir a tomar
por el saco directamente, ¿no? Pero cuando estás en la zona que entiendes como ya dominas,
que ya ves que el zapato ya está tomando la personalidad que tú esperabas, aquí en
el momento es indescriptible. Parece como algo mágico hacer un zapato utilizando unos
elementos tan como el cuero, como la madera, el olor, el tacto, es continuamente una sensación
como muy primitiva, como que si existiera anteriormente y no lo supiera. Yo empecé admirando
este oficio sin tener ni tan solo ningún conocimiento de que existiera ningún zapatero que fuese
autor, autor de zapato, que es lo que intento perseguir. Una vez tomé la decisión de que
yo quería aprender el oficio, empecé a culturalizarme en este ámbito. Te estás lanzando al vacío,
porque realmente primero no sabes si de tus manos van a salir zapatos, que sean aceptables
y entras en un campo de incerteza, porque en algún momento vas a tener que dejar lo
que estabas haciendo y dedicarte 100% a este oficio, un oficio ancestral, un oficio antiguo
que hace siglos que generaciones anteriores a nosotros ahora y aquí que ya hacían lo
que yo estoy haciendo. Es como pisar a hacer un camino nuevo, pero pisando pasos de otros
y ha caminado, que necesitas muchos movimientos con la mano y muchos trabajos distintos, distintas
disciplinas pero que te pueden dispersar en el momento de aprendizaje. Es muy difícil
querer aprenderlo todo desde el principio, porque no dominas nada y estás haciendo muchísimas
cosas a la vez para hacer un zapato. En un zapato hay varios oficios, hay el hormero,
el aparador cosedor, hay el que monta y el que finaliza. Es importante empezar en alguna
de estas fases y en la que tú creas que tú puedes ser bueno. Yo creí que podría cerrar
todas, aún creo, pero no las domino, por supuesto. Tengo una caja de cartón en casa
donde he tirado los zapatos o los rompí por algún motivo, falta de estreza o porque
cuando los acababa pensaba, pero qué zapato he hecho tan asqueroso. Forma parte del aprendizaje,
cada vez que te pones, quieres o crees que vas a hacer el mejor zapato que has hecho
hasta hoy, pero nunca es así, porque cada vez que acabo unos, pues me pasa lo mismo,
la satisfacción está porque crees haberte superado, crees haber aprendido o haber puesto
a la práctica muchos conocimientos que vas adquiriendo, porque es un oficio y un oficio
no se aprende, así como si estos son años. El zapato en sí es el cliente que lo lleva,
creo que lo importante de los zapatos, aparte de los zapatos es el cliente que llevará
estos zapatos. Yo creo que el vestirse empieza por los pies, puedes ir más o menos vestido
de ropa aceptable o a mejor incluso no te sientes, hoy no me he vestido de todo bien,
pero ostra, llevo unos buenos zapatos, aquí ya está, no hace falta nada más.
