Mi nombre es Marina, soy de Siria, tengo 25 años y llevo aquí en Barcelona un año y pico.
En mi tiempo libre me gusta hacer fotos y también hacer yoga.
Me gusta mucho la fotografía porque puede ayudarme a expresar mis ideas o las cosas que no puedo decir a veces.
La palabra refugiado no me gusta esta palabra porque todos somos humanos y sólo llega la idea de triste cuando escucho esta palabra.
El amor es aceptar la diferencia de la otra persona y también respetar la otra persona.
Durante la universidad, cuando salí con mis amigos, recuerdo que había un día que había mucho nievo y los exámenes estaban cancelados.
Podríamos pasar todo el día jugando con el nieve, estaba súper.
La guerra es para mí es tontarías de la mente humana.
Uno de los recuerdos más tristes es cuando tenía que salir de Alepo, mi suidad.
Después de quedarme allí por dos años durante la guerra, estaba un día muy triste por mí.
Tengo un sueño de volver a vivir juntos con toda la familia, no solo mis padres, también la familia más grande y mis amigos.
No creo que haya algo imposible, todo es posible en esta vida.
Estoy haciendo voluntaria con una comunidad aquí en Barcelona.
Hay una escuela para los niños, pero solo una escuela de actividades para los diferentes niños de todo el mundo.
Si las cosas cambian, cada persona puede hacer algo mejor de su mismo o del mundo.
