¿Cómo relatarles a los que sufrieron a la inundación lo que pasó en Neuquén?
¿Cómo contarles a los que viven afuera en Neuquén lo que pasó en Neuquén?
Inclusive, ¿cómo contarles a los que están viendo el programa en Río Negro
que también sufrieron la inundación?
En la negligencia es parte de una mirada empresarial que se ha doñado
de la municipalidad de Neuquén, que se ha transformado en una inmobiliaria.
¿Quiénes son los responsables de esta mirada torba sobre las necesidades
de los pueblos más humildes dentro de la Patagonia?
Esa valentía para enfrentarse a los lavacoches,
esa mirada siempre matónea y rústica sobre cualquier evento social
que no tenga que ver con la libre empresa, siempre acompañando al toque empresarial,
la gerencia de que lo mejor que nos puede pasar a los habitantes de esta tierra
es ser regidos por la ley y el orden de la sacrosanta propiedad privada.
Esa es la mentalidad del intendente de Neuquén Capital.
El mismo intendente que, curiosamente, en esta época, hace mucho tiempo,
también logró ocultarse de otra de las más grandes tragedias
que recorrió Neuquén Capital, la cooperativa.
No voy a meterme ahora en ese tema porque también hay mucho material para recorrer.
¿Cómo logra salir indenme un cuerpo político de todo esto?
¿Cómo no hubo un reclamo para que diera explicaciones
ante una legislatura, ante el Consejo Liberante, ante la opinión pública?
Por un lado, el periodismo cortesano que siempre acompaña al poder.
El periodismo que regodea, recorre y abraza a los sectores poderosos
siempre regidos por la sacrosanta orden de la propiedad privada.
Los medios masivos, en realidad, son medios grandes
porque la masividad hoy también se puede discutir en otros términos
que acompañan con una mirada piadosa, tiene que ver también
con la cuestión de la pauta que no vamos a tocar en este tema,
a la negligencia de la intendencia municipal.
Si ustedes lo escuchan bien, él habla como si incluso
no tuviera nada que ver con lo que pasó en Neuquén desde hace 12 años.
Él y su cuerpo político, uno habla de él porque es la administración
que a él le gusta llamar, la administración Quirova.
Entonces uno habla de él, pero es todo un cuerpo político,
toda una manera de ver la política.
Acompañar, les decía, entonces, desde el periodismo más moderado
que lo pueden notar claramente, cada vez que lo están entrevistando,
cada vez que lo ven al intendente, nunca se va a poner incómodo
con alguna pregunta.
Él sí puede ejercer esa autoridad que le gusta autoinvestirse
para hablar con propiedad de temas a los cuales
nunca se va a sentir interpelado.
Y por otro lado, tal vez ese no sea el gran problema,
pero en realidad quienes responden a esos tramos mediáticos
tienen que ver con un poder concentrado.
Entonces hay pequeños engranajes.
Entonces les decía el periodismo que acompaña
y por otro lado, todo un cuerpo político que responde a ese entramado.
Es imposible pensar que en Neuquén Capital
el MPN no tenga que ver con el encubrimiento hacia el intendente de Neuquén.
Es imposible pensarlo.
Cómo se abroquelaron y se autoprotejieron en la tragedia de la cooperativa
y cómo se miran incluso para el rabillo del ojo para no autoinculparse,
porque ambos se tirarían un tiro en el pie.
Esa es la convivencia, un poder político que apenas con un 15, un 20%,
y después el juego de las roscas, quien me acompaña, quien no me acompaña,
se quedan con el sello municipal.
Y ahí están las consecuencias.
Nos despedimos con este informe,
hasta la semana que viene acá, por Somos el Valle con Más Cartado.
Somos el alto y el bajo.
Somos el este y el oeste.
Somos los fríos y la barda.
Somos presente y futuro.
Somos todo lo que queremos ser.
Contruimos nuevos accesos porque queremos una ciudad conectada y unida.
Todos los años hacemos la fiesta de la confluencia,
porque queremos reunirnos a celebrar.
Las acciones comunitarias, la cultura, el deporte,
los paseos costeros, los parques, los senderos.
Los hacemos porque queremos disfrutar más de la ciudad en familia.
Mejoramos el transporte público, las bicisendas y los servicios urbanos,
porque queremos llegar más rápido y tener una vida más sana.
Vos querés a Neuquén cada vez más.
Neuquén, la ciudad que vos querés.
La municipalidad de Neuquén.
La ciudad de Neuquén.
La ciudad de Neuquén.
La ciudad de Neuquén.
Una vez más, desde un organismo dedicado a pronosticar fenómenos meteorológicos,
avisaron sobre estas lluvias, sobre estos fenómenos.
Porque saben, llueve y todo sinunda.
El barro y la pobreza y los pobres.
Y la arrogancia e improvisación de quienes gobiernan.
Dicen, los que estudian los fenómenos meteorológicos,
que hay mucho de cíclico en ellos.
Entonces, quienes gobiernan esta ciudad y esta provincia,
tienen alrededor de 40 años para atenuar los efectos de estas inundaciones.
La prioridad debiera ser esa.
Y no la fastuosa fiestas a orillas del limay, en verano, en nombre de la confluencia.
No favorecer los negociados inmobiliarios.
No embellecer monumentos históricos malgastando recursos innecesarios.
La prioridad claramente debiera ser otra.
La inundación mostró con toda crudeza,
lo que es capaz de hacer una lluvia implacable con toda una ciudad.
Malplanificada sistemáticamente.
El gobierno de una ciudad no debiera estar en manos de soberbios, arrogantes e improvisados.
Gobernar una ciudad centenaria debiera ser cosa seria.
El problema claramente no eran los trapitos que afeaban la moderna y próspera Neuquén.
La lluvia mostró lo que muchos sabemos.
Que hay cientos de miles de ciudadanos de a pie que la pasan mal.
Entre la pobreza y la marginación.
Gente que no tiene los servicios básicos otorgados por la constitución.
No tienen viviendas y ahora menos que hace unos días.
Gente a la que esta lluvia desmoronó vidas y proyectos.
Lluvia que aborta sueños.
Lluvia que profundiza las desigualdades.
Porque siempre que lluvio aparece el barro y las necesidades.
Porque siempre que hay barro, la gente en las barriadas más populares la pasa mal.
Porque siempre que llueve aparece el estado con la ayuda social.
Chapas de cartón, colchones, leña y nylon.
Porque siempre que llueve hay evacuados y autoevacuados.
Porque siempre la gente que tiene poco los pierde todo.
Porque siempre que llueve de este modo nos damos cuenta que están faltando obras
que se prometen y nunca se hacen.
Porque siempre que llueve toda la ciudad centenaria,
queda hecho un desastre al derecho y al revés como el nombre Neuken.
Siempre el estado es sus obras de infraestructura que no se hace.
Porque siempre la gente está sufriendo el abandono estatal.
Estos fenómenos climáticos profundizan la pobreza y la exclusión.
Que esto no vuelva a ocurrir.
Están los recursos en una provincia rica en recursos.
La construcción tendría que empezar por los que menos tienen, es una obligación moral, ética y humana.
Que no pase como si nada pasó, que no nos gana el parloteo bizantino.
Que el conformismo no sea una moneda corriente, que se hagan las obras que nos hicieron.
Que se hagan viviendas, que se hagan escuelas que dejen de robar.
Y que proliferen los detractores de los funcionarios de sillones.
Funcionarios lenguaraces que muchas veces están más preocupados por reprimir la protesta social que otra cosa.
Que no pasen 40 años más.
No importa cómo se llama la próxima tormenta.
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