Sino como futuro
sciéndolo
Pense un rencontro
Empezó por...
Un poco por casualidad
Al dejar de competir en esgrima, empecé a hacer algo más de carrera, las lesiones y
la carga acumulada no me permitían correr mucho, entonces como no me llegaba, como
volumen de trabajo físico, empecé a nadar algo más, acabé empezando con un club de
triathlon, entrené un par de años, un poco de triathlon, pero la bici y yo no somos muy
buenos amigos y además requiere muchas horas y me quedé solo con la natación, además de con la sedima.
Es como si fuera una rutina, como comer, nunca me planteé que pudiera ser de otra manera,
entonces empecé a hacer deporte con cuatro años, no conozco otra vida.
Eso es la parte buena de la competición, el hecho de medirte, de medirte contigo mismo
y medirte con los demás, es inerente al ser humano y al ser vivo, es decir al final como seres
vivos y los seres vivos compiten por la supervivencia, esa es la esencia original.
Al final en cualquier deporte tiene rivales, más o menos rivales, pero al final con quien
más compite se esconte conmigo.
A pesar de que sigan habiendo muchas cosas pendientes, pero el cómo se acepta a la mujer
haciendo deporte en la actualidad no tiene nada que ver con lo que ya hace 25 años.
Es verdad que el deporte femenino ha crecido, cada vez hay más deportistas que son conocidas,
y como la afición al deporte también ha entrado un poco más en la cultura,
es decir ahora la gente ya entiende que hacer deporte forma parte de la educación,
forma parte de la prevención, de la salud, pues también se acepta más.
Para mí siempre fue eso, sí que no sé si me lo inculcaron en casa o de donde salió,
pero para mí siempre fue mi guerra personal el competir con los chicos, el querer ser igual
y el querer hacer todo igual.
La verdad es que la travesía ha sido durita, hay un poquito de mar no mucho, pero lo suficiente
para hacerla más dura y es una distancia de nadar fuerte y aguantar.
