El arte es un acto de resistencia, es una postura de vida.
La posibilidad de poder desaburrirse en frente a lo que vivo todos los días y lo que hago.
Es como un juego, pero tomado demasiado en serio.
Yo creo que el artista debe generar preguntas a ese contexto.
Es como el papel para mi principal, no responderlas para nada,
sino generar preguntas y todo el tiempo estar como dispuesto a contestar el imaginario colectivo.
Llego unos límites que sobresale a todo lo cotidiano, que se sitúa por encima de él, aunque hable de él.
Bogotá es una ciudad, un eje del arte actualmente, es cierto,
es un centro cultural de producción bastante movido, bastante dinámico.
Hay como una estructura que no permite que las prácticas artísticas estén en función de un capitalismo,
a pesar de que hay capitalismo en el interés o también la venta de toda la producción artística.
Son unos templos consagrados, son unos templos donde la gente que entra está en el mercado
y están estos cardenales que han apostado, han hecho unas apuestas muy importantes,
que no hay que desmeditarlas, como digo, no es un tema de decir lo que hacen las galerías, no es importante o no es valioso.
Es la forma como estamos construidos, como sociedad, esto es una alta colonia,
entonces no puedo discutir con la monarquía, pero sí puedo generar en mis propios nichos, actividades.
Crear un espacio independiente es generar la posibilidad de transitar en otras dinámicas,
en otros centros y en otros lugares, de modo que el arte pueda ingresar a otros espacios
donde pueda establecer diálogos distintos, con públicos distintos.
Creo que más independiente, digamos que yo diría que es autogestionado,
porque digamos que soy independiente ya en el 2016, es casi imposible estar.
Yo trabajo en un concepto que me jodió Rancier con eso y es la emancipación,
y es la forma de lograr hacer las cosas uno, sin depender de las otras redes.
Es mejor aquel que siente sin comprender, que aquel que comprende sin sentir.
Para mí esa frase de Gombrish determina mucho lo que está sucediendo con los espacios independientes.
Ambulante Feria de Arte Informal es un proyecto de gestión nómada y de procesos curatoriales espontáneos.
Nosotros le llamamos curadoría blanda, no curadoría o curadoría espontánea, ¿cierto?
Es un proyecto de gestión nómada porque es un proyecto también que pretende transitar en distintos ámbitos urbanos
relacionados con economías informales y con actividades económicas que se desarrollan en el espacio público, ¿cierto?
De manera informal.
Digamos que lo que yo siento es que hay una tensión entre el público y el arte,
y es que como el arte se volvió tan conceptual, se volvió tan teórico,
en esencia ya lo que importa es como el texto de la curadoría y esa poesía que hay ahí,
las dos palabras que surgen de la idea, pasa lo mismo con la comprensión de las obras.
Siento que cuando la gente va a ver arte, pues se siente un poco aislada porque el arte no le dice nada a una señora que vende empanadas,
o el arte no le dice nada a un conductor de camión.
Digamos que la necesidad, por lo menos en nuestro caso, en el caso de ambulante,
es muy clara en propiciar un espacio donde pueda existir un diálogo diferente, horizontal,
con un público que no necesariamente sabe lo que está viendo, pero que necesita ser llevado,
necesita ser escuchado.
Claro, es muy especial, porque este es diopintor que te acaba de morir,
que se llama Memo Vélez, un pintor indiano, muy rebelde, muy rebelde, un outsider así.
Todo lo que tú vas a hacer acá se ha hecho como arte colombiano.
Ambulante lo que hace un poco es reunir obra gráfica de distintos artistas,
generalmente son artistas jóvenes, emergentes, poco conocidos, outsiders, como yo nos llamo,
son un poco que están al margen de estos espacios, que no les interesa,
que no les gusta ese mundillo, tal vez se sienten un poco incómodos.
Era la misma sensación que yo tenía cuando terminé mi formación académica.
Nosotros lo que hacemos es tomar portafolios, llegar a un acuerdo con los artistas,
les ayudamos a formar portafolio, a ingresar a la web, a tener una identidad, una reseña, un texto,
unas fotografías, un portafolio digital, una serie de necesidades que los artistas contemporáneos tienen,
que muchos suelen carecer de ellas, que muchos suelen tener, digamos,
como ahí es donde cogea mucho el artista joven ahora o el artista que está emergiendo.
Yo logro conseguir una carpa doble, muy bien posesionada en el espacio del pulguero,
las pulgas de San Alejo de Bogotá, en él, digamos, que se ofrecen una cantidad de productos de estos
de los que yo había hablado anteriormente, relacionados con la gráfica,
y donde se ponen de manifiesto, digamos, como prácticas culturales,
objetualizadas en una serie de productos que se venden al público,
productos de papelería, impresos, algunos, y reproducciones de bajo presupuesto,
digamos, para que la gente pueda acceder a ella.
Tiene una característica especial y es que son pues piezas únicas o piezas de muy poco tiraje,
hechas por artistas locales poco conocidos, certificadas por un espacio, digamos, más o menos legítimo,
y digamos, pues una obra que reúne unas características sólidas en cuanto a pieza gráfica y en cuanto a suporte.
Ya llevamos dos años con el proyecto en el pulguero, ha sido dos años de mucha resistencia,
y digamos que lo que se está constituyendo ya es un espacio más formalizado,
donde ya se reúnen cada vez más personas.
Hemos tenido, digamos, como la fortuna de darnos cuenta que cuando se hacen las cosas, la gente tiene mucha receptividad,
y que realmente se causa un impacto en cierto tipo de públicos que uno no esperaría que se acerquen a la vaina,
y estamos ahora pues, digamos, pensando en la posibilidad de hacer unas cajas rodantes que vayan a distintas ciudades del país,
y que sean como unos formatos de exhibición desmantelable que permitan, digamos,
entendernas ya sea un espacio galerístico o un espacio urbano de la ciudad,
como podría ser una feria como el pulguero o una feria en la calle, cierto, de artesanos o lo que sea.
Ese es el contexto en el que se mueve este proyecto.
Viene de varios proyectos, en realidad, es como varias iniciativas.
Como en el 2000 empezamos haciendo un proyecto hermano que era Episode 2, Episode 3, en la 33 Conceptima.
Había un proyecto que se llamaba Galería Marc, y trabajamos con ese proyecto de la mano haciendo exposiciones.
Pero era más como muy larrumbo el encuentro con los artistas, como siempre, una empieza, un espelado y unos...
Pero sí como contestar un poco, en esa época no había tantos salones de arte joven,
no era simplemente poder, primero lo que decía, desaburrirnos porque nos aburriamos bastante con el medio,
con las cosas que sucedían, entonces digamos que nosotros reuníamos para buscar como,
primero mostrar lo que nos gustaba, lo que hacíamos, que a veces lo que hacíamos no tenían como,
no era fácil poder centrar estas curadurías con el trabajo que hacíamos,
hacíamos fancines, hacíamos otras cosas que a veces no estaban contemplados frente a la esfera del arte local.
Antes nos interesaba era cagarnos el parche total de cómo seleccionan las piezas,
entonces montábamos cualquier cosa en cualquier evento, súper saturados,
o sea, había bastantes obras, hicimos una alianza con un espacio, una bodega grandísima en el espacio de un turno.
Para nosotros ha sido chevere como una estrategia de lo que no nos parecía antes generar como alianzas
con digamos lo institucional que antes cuando era machinosa era como un pecado,
pues mirar ese lado y queríamos contestarlo, ha sido como una herramienta para poder seguir trabajando
y hacer pues cada proyecto.
Digamos que mi interesa es publicar fancines con esa idea de los años 30,
el fan de la intervención de Chamano, de no tirajes largos sino sólo 10 copias,
intervenías por cada artista, ¿cierto?
Y en diferentes juegos formales, muchos experimentos formales,
pues lo que estoy trabajando ahorita como en la publicación.
Siempre ha sido como la excusa de estar en mi taller y a partir de ese taller siempre como que empiezan a salir las cosas,
entonces empecé como a invitarlos a prestarles el espacio pues para que hicieran como proyectos,
después de esos tres años como que le pusimos espacio 101 para que la gente fuera al espacio a buscarlo específicamente.
Y después ya espacio 101 pasa a la Ramona Proyectos que es conviviana
y lo que hacemos es más investigación, ya más conscientes de lo que estábamos haciendo,
el proyecto, buscar los artistas, se sacaron unos números para ahí donde ya había como escritos
con respecto a lo que pensábamos en el medio, en el hecho de la hacer,
en el hecho de reunir a la gente, pero digamos que el eje siempre ha sido más las publicaciones de la forma
y las imágenes de los artistas, el segundo libro está dedicado a la narrativa gráfica
y el tercero que sale es una investigación sobre el fan cine en Colombia,
ya que es más como una revisión de lo que sucedió con esos movimientos contestatarios o alternativos.
Pues nosotros nos interesan más como vemos nosotros el arte de ahora,
que en realidad lo hace un curador en un salón,
cualquier salón es el punto de vista del curador.
Yo escuchaba la espasa, leí a Lucca Sospina como si el artista hace lo que se le da la gana,
el crítico escribe lo que se le da la gana, un poco lo que nosotros pretendíamos es hacer lo que se nos daba la gana
y sé que mucha gente que llegaba al espacio le gustaba también ese tipo de cosas que hacíamos
y se vamos a dialogar, es como ese concepto de emancipar un poco también lo que hacemos.
Es la emancipación lo que puede lograr, que nosotros podamos hablar de lo que nosotros queremos
y no de lo que el mercado quiere, porque si no nos extinguimos,
si yo no me invento esas galerías, si yo no me invento estas cosas,
pues que hago con toda mi obra, se va a dañar, se va a perder.
Lo que pasó en el espacio del centro fue una consecuencia de eso y fue hermoso,
donde están las galerías, entonces centro chapinero norte y el resto de pueblo qué.
Llegar acá a un lugar donde la mayor expresión cultural son la gente que vende los cuadros en la calle,
los coloque el arte decorativo, se me hace más interesante, más difícil,
¿por qué? porque no estamos acostumbrados,
pero yo creo que se tiene más sentido, ¿sabes?
porque volver a los lugares donde hasta ahora esto está comenzando.
Lo que está pasando acá, ¿no?
Entonces la idea es como empezar a utilizar lo que sabemos para mejorar.
Invite a dos artistas, uno en las apps,
uno en la nacional, Juan Tahuá, nos reunimos una tarde a pintar la pared, hacer un graffiti.
¿Y qué pasa? Ese tipo de graffiti no es común acá.
La gente no lo rayó, hemos visto que paran, admirarlo, hemos visto que se generan relaciones.
Creo que es más interesante este medio.
Yo me siento, no sé, como si uno tuviera la obligación de desarrollar el arte acá.
¿Por qué? Porque de una u otra forma nos desplaza.
Hay cinco teatros en este momento, hay tres cafés, hay galerías.
Es un centro cultural muy interesante.
Yo pienso que va a ser uno de los centros culturales del centro más fuertes,
precisamente por su ubicación y por su diseño, porque esos locales que eran de tabernas,
a lo que mejor se adecuan esos sitios artísticos.
Entonces es muy chévere como darse cuenta que una actividad genera una dinámica alrededor.
Comenzó llamándose el taller, centro de gestión de proyectos artísticos.
Y comenzamos a trabajar con endereces posiciones con diferentes artistas y con la parte escénica también.
Entonces lo que sucedió fue que se empezó a generar como un circuito de artistas.
Mucha gente de la ZAP que presentó sus tesis ahí, mucha gente de la Academia Guerrero
que llegaba ahí también a mostrar sus trabajos.
Nos inventamos talleres, nos inventamos exposiciones, nos inventamos charlas.
Creo que si somos honestos nos interesa ver a mostrar, no a quién.
Precisamente para ver qué pasaba con eso, cómo se leía,
si estamos muy alejados del discurso cotidiano.
¿Dónde estábamos? Porque igual uno siempre se mira con sus ojos.
Como estábamos en el cuarto piso y eso tiene unas rampas enormes.
Empezaron a subir universitarios, empezaron a subir profes, empezaron a subir artistas
y se empezó a generar una dinámica ahí y se empezó a llenar.
En ese momento ese centro comercial está del primero al cuarto piso lleno.
Entonces ya garantizamos que ese espacio quedó para las artes.
Lo que es restituir un espacio y eso es cambiar la estética de un espacio
y es cambiar el pensamiento de un espacio.
Ese centro comercial, cuando nosotros llegamos, tenía tres locales en el primer piso.
Estábamos primero buscando lugares, no habíamos pensado en ese lugar,
habíamos visto la Macarena, habíamos visto la parte del centro, Candelaria, toda esa zona.
Pero un día que fuimos a tomar un café ahí, vimos el centro comercial abandonado.
Nosotros tuvimos que irnos porque fuimos víctimas de nuestro éxito.
El centro comercial se llenó, entonces ya el arrendo no lo subieron, el doble, el triple, no quisimos
y por eso terminamos acá en el sur iniciando otro proyecto distinto que sigue como esa misma línea.
Y pienso que ese es el modelo, yo pienso que uno, si ese artista debe luchar hasta el final
y no dejarse pisar por generar los sistemas, si podemos transformar la realidad,
porque no transformar es la realidad que nos afecta.
