No estaba muy predispuesta para visitar el campo de concentración de Teresín porque
sabía que iba a encontrarme con el exterminio por el cual pasaron millones de personas.
Finalmente me decidí porque, independientemente de lo que ocurriera en el pasado, pues cada
uno tenemos el poder de transformar ese dolor y de aprender de la experiencia, independientemente
de lo que ocurriera.
Por lo tanto, me decidí a tomar el tren y pasar el día en Teresín.
Teresín es un pueblo que en realidad sirvió de gueto judío y de campo de concentración.
Está dividido como en dos partes, el pueblo en sí y el propio campo de concentración
que fue cálcel.
Observar lo que se ve paseando por esa ciudad, por ese pueblo es increíble.
Se palpa la soledad, la tristeza, la desesperanza de todas esas personas creyendo que estaban
protegidas y que iban a pasar hacia un mundo no tan seguro, pero sin peligro vieron cómo
acababan sus vidas, cómo se desmembraban familias y cómo en realidad fueron el fruto
y el resultado de una acción planificada para acabar con una población.
Este es el canal de subtítulos en español de la Iglesia de Jesucristo de los Últimos
Unidos.
Me impresionó en Teresín ese pueblo vacío, ese pueblo que parece todavía que guarda
el miedo a pasear por la calle, esas edificaciones donde la población todavía tiene como respeto
a ser ocupada, son como almas que se quedaron ahí, sujetas, familias que generaron tanta
tristeza y tanta desesperanza esquinas sueltas, no sé, el pueblo impresiona como detenido
en el tiempo con angustia y traduce todo lo que el ser humano no debiéramos de olvidar
nunca jamás y los jóvenes debieran de seguir recordando el odio, nunca debe de llegar
a los extremos que llevó.
Este es el canal de subtítulos en español de la Iglesia de Jesucristo de los Últimos
Unidos de Jesucristo de los Últimos Unidos.
Para limpiar la imagen que los campos de concentración tenían en el exterior, el Ministerio de Propaganda
nazi rodó una película documental en la que se reflejaba el día a día de los judíos
en el campo de Tercín. Lógicamente la película se centró en el reasentamiento, el guión trataba
de vender el gueto como un emplazamiento en el que los judíos realizaban sus correspondientes
trabajos, los niños iban al colegio y practicaban deporte, cuidaban de sus animales y de sus
huertos, tenían sus talleres de artesanía, una biblioteca y consulta médica, iban y venían
a su antojo por el campo. En fin, una de las mayores muestras de hipocresía de la historia.
Para limpiar la imagen que los campos de concentración tenían en el exterior, el Ministerio de Propaganda
nazi rodó una película documental en el que se reflejaba el día a día de los judíos
en el que se reflejaba el día a día de los judíos en el que se reflejaba el día a día de los
judíos en el que se reflejaba el día a día de los judíos.
