Yo canta ahí. La vida que está allá, gasta la.
¿No?
¿Te quieren mal?
La vida que está allá, gasta la.
¡No está!
Yo creo que las oportunidades que una mujer hace 40, 50, 60 años podía haber tenido en el ámbito rural,
estaban condicionadas por el lugar donde vivía, pero también sobre todo por la familia en la que nacía,
porque una familia que pudiente y adinerada le podía dar más oportunidades a su miembro.
Yo no creo que ninguna mujer joven de mi pueblo piense que su única dedicación exclusiva tiene que ser su casa,
su familia y sus hijos, y yo creo que esa idea ya ha cambiado, que ya no existe ese prejuicio.
Un problema importante para que la mujer pueda ser libre, le acordaba entre hombre y mujer,
ya que la mujer siempre está más discriminada lo que en el asunto del trabajo,
y siempre ha sido como el hombre que trabaja en la mujer en la que lleva la casa y los niños y todo eso.
En los tiempos de mi abuela la adecuación de la mujer era educarla para saber llevar una casa para antes,
es la mía, tenía oportunidad de educarme para trabajar fuera de mi casa.
En la época en la que mi abuela fue una mujer joven y que tenía acceso al mercado laboral,
su función sobre todo era de proteger y de cuidar a su familia, tanto a los hijos como a su marido,
atenderlos en todos los sentidos.
Luego con la siguiente generación de mi madre y mi tía,
las posibilidades prácticamente fueron las mismas para ellas, sus posibilidades de educación fueron muy limitadas.
Yo fui a el colegio muy poco, empecé ahí con cinco años y me quitaron con nueve,
para ayudarle a mis padres a guardar un cochino,
y después mi vida hacía trabajo en el campo, guardar animales, y hasta que me casé.
Cuando me casé me vine a vivir el pueblo, aquí han nacido mi hijo.
A trabajar desde que era muy pequeñita y a trabajar en lo que fuera prácticamente
no aprendía ni a leer ni a escribir, no suponer un peso demasiado grande para sus padres.
Yo recuerdo mi abuela y era un buen ejemplo de la vida de antes,
con sus limitaciones y no se podían desarrollar como ella verdaderamente hubiera querido.
Ella vivía también muy límita a lo que mi padre quisiera decir y hacer,
porque antes la hombre era muy machista y sobre todo mi padre era muy machista,
y no la dejaba hacer lo que ella verdaderamente deseaba hacer.
Mi abuela tuvo seis partos por las circunstancias,
y por los tiempos en los que vivían por distintas circunstancias fallecieron dos hijos,
y se quedó viuda también muy joven,
pero siempre afrontó la vida con mucho estimismo y con mucha gana de vivir,
yo no la recuerdo que dejarse nunca.
Era una persona trabajadora, trabajaba en el campo, amazaba el pan, hacer queso.
Tenían una casita en el campo con una casita con mucha carencia.
Esta casa que está aquí, pues desde mi abuela y aquí donde nacieron mis tíos, mi padre,
y se criaron hasta que fueron ya mayores y ya se fueron a vivir al pueblo.
Había muy poca posibilidad de tener comodidades, había que ir por agua al pozo,
había que lavar el arroyo.
Durmiendo también los cuatro en una cama, tenían un terrenito,
y los cultivaban, tenían animales, vestia como decía ella,
y vivían pues mal en el campo, pasando frío, los días de lluvia.
Me acuerdo también mucho que ella recordaba mucho los días de lluvia en el campo porque era muy malo.
Con la tercera generación, por ejemplo, como puedo ser yo o mis primas,
las posibilidades han sido distintas.
Yo soy, por ejemplo, la primera generación que licenciada,
que he podido acceder a unos estudios superiores dentro de mis familias.
Hoy en día se brinda la misma oportunidad a las mujeres que a los hombres,
a su formación, puesto que hace años o varias décadas,
eso era impensable, siempre eran los hombres los que enfrentaban su profesión,
los que ejercían su profesión o los que simplemente trabajaban en la familia.
La diferencia que pueda tener yo respecto a mi educación con la de mi abuela,
creo que es gigantesca.
Y las posibilidades sí que han cambiado, radicalmente han cambiado.
Pero siempre la mujer siempre ha tenido menos posibilidad de trabajar que el hombre.
Yo creo que tiene que conseguir todavía un poquito de igualdad ante el hombre.
De generación, generación.
La mujer Andaluza ha ido buscando su papel,
pero todavía no ha mejorado lo suficiente como para poder estar en igualdad con los hombres.
No tuvo una educación en los estudios, pero luego los valores familiares, por ejemplo,
yo creo que he tenido los mismos que ella.
Los valores que me han enseñado en el colegio, pienso que son valores buenos,
pero no creo que por eso yo sea la clase de persona que soy.
Creo que influyen más los valores que recibimos en casa que los que recibimos en el colegio.
Mi madre me transmitió los valores de C-Servicia, de educar a los hijos.
Saber ser una buena persona, ser generoso, en compartir las cosas.
Para los niños hay que, para que traten a las mujeres con igualdad,
aparte de en el colegio la educación tiene que ver mucho en su casa
de cómo le hablen de las mujeres, del trato que le den,
el trato que le dan a las mujeres en su casa también, el respeto y cómo le hablen.
Me recuerda mi abuela principalmente como una mujer buena, una mujer alegre
y una mujer generosa, y con unos valores muy grandes,
a pesar de que no haya tenido educación formal.
Yo lo que tengo el recuerdo de ella es eso,
de ser la abuela y de darnos apoyo y unión a la familia.
Mi madre me transmitió los valores de C-Servicia,
de ser la abuela y de darnos apoyo y unión a la familia.
Saber ser una buena persona, ser generoso, en el colegio.
Saber ser una buena persona, ser generoso, en el colegio.
Saber ser una buena persona, ser generoso, en el colegio.
Saber ser una buena persona, ser generoso.
