La transparencia es un mecanismo de rendición de cuentas y la rendición de cuentas es una
de las partes torales del sistema democrático y la constitución no es otra cosa más que
la forma jurídica de la democracia. La transparencia la ubicamos ahora como una cuestión institucional
muy grande, nacional, con dinámicas muy importantes para toda la ciudadanía, pero podemos reducirla
a solo un ciudadano de tal suerte que el acceso a la información es un mecanismo de control
individualizado que activa la rendición de cuentas. La rendición de cuentas no sólo es el juego
entre los poderes del estado, sino que hay que practicarla a partir de cada uno de nosotros los
ciudadanos activarla para hacer que la gente haga bien su trabajo. El cascarón de la iniciativa
lo redactamos Ernesto Villanueva y yo en un hotel cercano a Querétaro, después nos reuníamos en
distintos lugares, en la oficina privada de Luis Javier Solana, en la San Miguel Chapultepec,
todos y fuimos trabajando con este proyecto, con un acto de sensatés imprecedentes, Beatriz
Paredes y Martí Batres, le dicen a Cril, sí, pero que se sienten ellos, el grupo Oaxaca que son
los que saben el tema, nosotros nos los explicaron y lo firmamos, pero son los que saben. El obstáculo
fue con toda la clase política, no sólo con el gobierno federal, porque nos dijeron hay temas
que no van a entrar. De entrada va a ser una legislación para la administración pública federal,
no para todos los órganos del Estado. Hay sujetos que no van a ser obligados y no están sujetos a
negociación, partidos políticos, sindicatos, el órgano regulador no iba a ser un órgano
constitucional autónomo como lo tenemos hoy, la ley como te dije era una ley federal no una ley
general como la tenemos hoy. Entonces una vez acotado los temas que fueron decepcionantes para
nosotros, la verdad que la negociación partió bien, fue tirante a veces como cualquier negociación,
pero todos teníamos el mismo interés de que saliera este proyecto. Tenemos una ley muchísimo
mejor que las de las democraces consolidadas, lo mismo pasa en materia electoral, tenemos
instituciones y normas muy sofisticadas, muy precisas quizás está exageradas, pero eso no
significa que seamos más transparentes que las democraces consolidadas o que nuestro mecanismo
electoral sea mejor que las democraces consolidadas. Justamente hay tanta desconfianza, tanta falta de
cultura para transparentar, para ser en público lo que es público, que ha sido necesario construir
mecanismos jurídicos que permitan eso a la ciudadanía. ¿Qué sería lo ideal? Menos normas y
más cultura, a falta de cultura no podemos prescindir de las normas ni de las instituciones,
creo que es el camino en el que estamos. Es decir el problema no es de la ley, la ley está bien, es
lo suficientemente fuerte, tenemos un organismo como el INAI que es fuerte, pero digamos falta,
es un problema de aplicación más bien. Justamente como no hay cultura para transparentar la cosa
pública necesitamos una legislación como la que ya tenemos y una institución como el INAI de esa
proporción. Eso es imprescindible, hasta en tanto no tengamos una cultura democrática y de transparencia
per se de los funcionarios públicos. Porque ahora el problema no está en el diseño normativo,
institucional ni orgánico, sino en la ventanilla o en el señor del archivo o en esta cultura de
ya nos vamos, rompe la información, no vayan a descubrir algo, decir hay una especie de delirio
de persecución del funcionario que deja de ser lo está por dejar de serlo. Mientras eso siga así,
tenemos la necesidad de estas leyes y de estas instituciones y la verdad es que el verdadero
problema está por debajo de la mesa según se dice. Compran credenciales para votar,
llevan a gente para votar, compran directamente el voto, de eso se quejan. Todos los partidos
cuando señalan al lado. Hace falta más cultura, hace falta más compromiso por parte de la academia,
hace falta inclusión en todas las universidades, pero no es tan trascendente en la universidad.
Lo veo mucho más importante en las preparatorias y lo veo mucho más importante en las secundarias
y aún mucho más importante en las primarias. Mientras no enseñemos a los niños que la información
es pública, que el estado está a su servicio, que es el mecanismo para poder controlar y hacer
que se hagan bien las cosas y no les enseñamos a pagar impuestos, por ejemplo, pues ni van a pedir
rendición de cuentas por vía de acceso a la información, ni van a pagar sus impuestos,
ni van a hacer esas cuestiones. Tenemos que formar demócratas, es lo que le falta a este país
y no hay democracia sin acceso a la información y sin transparencia. Yo haría una relación entre
las obligaciones de transparencia y las obligaciones de formación cívica por parte del estado,
iría al ASEP, iría a los estados, iría a los municipios para enseñar a los niños.
Creo que si logramos, eso sería lo más importante.
