fue fundadora y presidenta del Partido Feminista de España de la Confederación de Organizaciones
Feministas y de los Tribunales de Crímenes Contra la Mujer. Con una larga militancia
está considerada una de las figuras históricas incuestionables del feminismo en España.
Hola, buenas tardes. Bueno, aunque me han amenazado muy seriamente
y con que solo puedo hablar 20 minutos, voy a dedicar unos segundos a dar las gracias
a la Casa de América, a las compañeras que han organizado este evento, especialmente
a Silvia Cuevas que está aquí y que ha enviado las fotos y creo que va a pasar adentro de
un momento. Y también, por supuesto, las gracias a mis compañeras que me han precedido, porque
no sé si dar las gracias o al revés quejarme, porque ya lo han dicho todo. Entonces, yo aquí
podría preguntarme qué es lo que voy a decir después de este análisis detallado de la
marginación de la mujer en los medios de comunicación, tanto como consumidora, como
protagonista, como periodista, como dirigente y además lo que ellas han analizado se puede
hacer de cualquier país. Pero yo escogí el tema de feminismo en los medios de comunicación
y me alegro, me alegro siempre que utilice la palabra feminismo, porque cada vez se
utiliza menos. Yo no sé, supongo que todas las protagonistas de este movimiento que lleva
tantos años, en términos globales, dos siglos, y en el que hemos luchado tanto, hemos sufrido
tanto, nos han insultado tanto, hemos avanzado no lo suficiente, hemos ganado algunas cotas
y hemos perdido otras. Se han dado cuenta de que cada vez se habla menos de feminismo,
de que cada vez hay menos mujeres en la terminología, que ya no somos mujeres, que somos género,
que ya no somos movimiento feminista, que somos ONGs o NGs, y da lo mismo para eso porque
son organizaciones no gubernamentales, que seamos el partido feminista a que cálidas
diocesa la. Se han dado usted descuenta de que la violencia de género no se sabe contra
quién es, porque si hablamos de género masculino, femenino, lírico, de punto, el término género
ha despolitizado lo que antes llamábamos lucha de clases. Por eso creo que es muy
importante señalar que el feminismo está muy ausente en los medios de comunicación
generalistas. Mis compañeras, de la manera perfecta, han analizado cómo las mujeres
en sus diversas facetas aparecen en estos medios en papeles que a veces las denigran
y en otros que las frivolizan. Pero ¿cómo aparece el feminismo? Bueno, pues si se habla
a veces de feminismo, nos van a decir que está pasado de moda, que ya fue un movimiento
de hace 30 años o de hace dos siglos y que en realidad estamos en la igualdad. Fíjense
que nosotros hemos tenido efímeramente un ministerio que creíamos que se dirigía a
las mujeres, pero que se llamaba de igualdad, con lo cual eso también constituía un eufemismo
que podía llevar a equivocos, porque la igualdad entre quiénes, entre pobres y ricos, entre
blancos y negros, entre hombres y mujeres. Nosotras naturalmente nos lo atribuimos, queríamos
hacerlo y además, por supuesto, la ministra que lo detentó hizo todo lo posible para
que así fuera. Pero también desapareció el término de condición femenina y de mujer
en la titulación de este ministerio. Porque yo quería decirles, nuestra compañera Charo
ha reproducido la frase de Michelle Basel en la que dice, cuando muchas mujeres entran
en política cambia la política. Pues yo no estoy de acuerdo. Miren ustedes, por más
mujeres que pueda haber en un Parlamento, en un Senado, en unos medios de comunicación,
si no son feministas no va a cambiar nada. Y esto es lo que ha pasado y está pasando
en todos los países, pero puedo centrarme más en el mío porque lo conozco un poquito
más. Miren, después de promulgar la ley de igualdad por la que tantas luchamos y
sufrimos y la ministra sufrió también por conseguirlo, resulta que tenemos dos mujeres
menos en el Parlamento. ¿Cómo ha podido darse una cosa tan insólita? Se exigieron
listas electorales, incluso cremallera, creo, para algunas de las elecciones y, sin embargo,
tenemos dos mujeres menos. Y hablamos de igualdad. Pues miren, los salarios de las mujeres están
en el País Vasco. Hercibido, además, hace nada. La revista Imacunde del País Vasco
donde explican que los salarios de las mujeres son la mitad que los de los hombres. Y esta
es la revista que debe decir la verdad, porque luego hay unas estadísticas, aquello de las
grandes mentiras de Masspoint, que dicen que estamos por el 12, el 14, el 15% por debajo.
Seguramente es el doble y además vamos a peor. Y si hablamos de puestos directivos, pues ya
lo sabemos. ¿Por qué? Pues porque entre otras cosas, entre otras muchas cosas, pero fundamentalmente
el poder lo tienen los hombres. Y lo tienen las cúpulas masculinas de los partidos y
por más mujeres que haya, suponiendo que todas tengan buena intención y yo no se la
voy a negar, no van a poder superar las consignas de la dirección de esos partidos. Pero es
que además también hay que reconocer la verdad. Hay muchas mujeres que no tienen buena
intención. Quiero decir, tienen muy buenas intenciones respecto a sí mismas. Es decir,
quieren puestos de poder, quieren tener coche oficial, quieren que su firma parezca y su
foto en los reportajes de televisión, pero no significa que sean feministas. Un fenómeno
que es realmente patético es el de que en España hay cada vez más mujeres jueces.
Yo les voy a hablar de una pincelada, nada más, porque ya me han dicho que quieren que
hablen de medios de comunicación y no de mi principal actividad, que es la de abogada.
Pero, sin embargo, este es un dato remarcable, porque hemos conseguido llegar al 30% de
mujeres en la judicatura. No se crean tampoco esto que dicen que hay más mujeres jueces
que todavía, no es verdad. Solamente estamos en el 30%, 31%. Bueno, pero ella es bastante,
¿no? Y sobre todo muy amontonadas en familia, en menores. Bueno, pues sin embargo, las sentencias
que están dictando no son más favorables a las mujeres. En algunos casos, juezas y
fiscales son más crueles que algunos hombres en sus sentencias, porque ellas creen que
tienen que asegurar su puesto de jueces. Los que sean mujeres ni por supuesto se las confunda
y crean que son feministas. Son jueces. Y siendo jueces, tienen que dictar sentencias y tienen
que aplicar la ley. Y la ley no tiene piedad. Por lo tanto, ellas tampoco. Son mujeres sin
piedad. Como aquellos 12 hombres sin piedad de una película que no sé si alguien tiene
piedad que pueda haber visto, pues, Dios mío, no te enfades. El asunto es que sin feminismo
no avanzaremos a las mujeres, pero no avanzaremos ni los hombres tampoco. Y no avanzarán tampoco
los pueblos. Y no avanzarán los países. Y lo que se tendría que transformar de ese
eslogan que hemos visto allí, verdad, del poder a las mujeres, hay que decir el poder
al feminismo. Porque el feminismo es un movimiento social, es un programa político, es una ideología
filosófica. Es el último movimiento llegado a la escena de nuestro planeta, después del
mismo movimiento anarquista, socialista, comunista, dirigidos, liderados todos por hombres.
Nosotras, cuando salimos de la tutela de los partidos políticos y de los sindicatos masculinos,
quisimos, estamos en esa batalla, implantar los términos de la igualdad de verdad. De
la igualdad entre todos los seres humanos, sin excluir a las mujeres. Cígencesis excluían
que cuando se reclama el voto universal, eso lo para los hombres. Y sin embargo, ni sindicatos,
ni partidos políticos tuvieron ningún empacho en ir haciendo una serie de campañas durante
mucho tiempo pidiendo el voto universal. Y ellos mismos excluían a las mujeres de
ese voto. El feminismo tiene, por lo tanto, la última misión de liberación de la humanidad.
Las mujeres no hemos dominado el mundo, no hemos organizado las guerras, no dominamos
los medios de comunicación, no difundimos la, mayoritariamente, la ideología y por tanto
tenemos esa labor, esa misión. Pero sin movimiento, sin organizaciones, imposible. Y necesitamos
estos medios que difundan este mensaje. Aquí supongo que en el Powerpoint, lo que iban
retrasmitiendo, salía alguna portada de una revista, salía una portada de una revista
que se llamaba Vindicación Feminista, que con otras compañeras constituimos, creamos,
del año 76. Desde el 75 estábamos en ello. Bueno, para los que sean españoles se pueden
hacer idea de las dificultades, de aquel tiempo, de aquel año, de aquellos acontecimientos
que cambiaron un poco la historia de nuestro país. Hicimos esa revista porque era evidente
que los medios de comunicación generalistas no iban a hablar, no de feminismo, sino si
quiera de mujeres. Y ni siquiera tan mal como lo están haciendo ahora, y que no nos han
enseñado las compañeras, porque para llegar a esto se ha batallado, en nuestro país se
han batallado 35 años, y muchísimas mujeres periodistas han entrado en los medios presionando
para que se hable de las mujeres. El año 76 no se hablaba de nada. Yo publiqué en
el segundo número de Vindicación Feminista, publiqué un reportaje sobre la violencia
contra la mujer en aquel momento. Y, como todas maneras, como cada año, pues eras peluznante,
con los hechos de violencia, las asesinadas, todos los dramas que se vivían. Pues ningún
medio de comunicación se hizo eco del reportaje. Ni uno me hizo la entrevista sobre el tema.
Ningún periodista se sintió ni concernido ni preocupado por los datos que así quisiera
decir. O sea, que llegar a esta falsa presentación de mujeres en los medios de comunicación nos
ha costado 35 años. Pero podemos no solamente inquistarnos en lo que tenemos, no solamente
seguir en esta línea que tanto Mariana como Charo nos han explicado, sino ir hacia atrás,
porque el feminismo tiene que imponerse de una manera no vergonzante, como a veces pasa,
sino imprescindible. Yo hubiera querido decir ahora dominante, pero eso era ser demasiado
optimista. Por lo menos imprescindible. Nosotras, después de Vindicación Feminista, y esto
es la única apunte gráfico que les he traído, publicamos esta otra revista, Poder
y Libertad, que he traído dos números antiguos que he encontrado en el despacho a toda prisa,
porque cuando tuvimos que cerrar Vindicación Feminista por problemas económicos, vimos
que nuevamente desaparecía el feminismo del panorama de medios de comunicación. Y que
esto no se podía consentir. Hoy en lo digital hay varias compañeras que están haciendo
una labor muy meritoria de revistas feministas, que salen en digital. Es decir, yo no sé
que difusión puede tener esto, porque el control este de medios no existe para esta
clase de difusión, pero supongo que por lo menos nos informa a nosotras de la santuación
y de los acontecimientos del mundo y de las mujeres desde una perspectiva feminista.
Pero yo temo que este sistema, el sistema de internet que es ahora tan publicitado,
es muy endogámico. Es decir, que nos escribimos entre nosotras, que somos nosotras las que
nos comunicamos y nos enteramos con alguna más que pueda llegar. ¿En qué medida el
mensaje feminista que transmiten esas revistas llega a toda la población? Bueno, o a una
parte de la población no concienciada, no enterada, no conectada a internet, no persiguiendo
en las páginas de internet esas noticias, sino a lo mejor juegos o pornografía. Pues
no lo sé, y supongo que nadie me va a decir. Pero sí que tendríamos que hacer el esfuerzo
desde los grupos feministas de salir a la calle. A mí, yo repito, me da la impresión
de que esta comunicación digital está tan interna y tan para nosotras que tiene poca
repercusión en la opinión pública en general. Otra labor meritoria, claro, la hacen compañeras
de los diversos partidos feministas y grupos feministas y asociaciones feministas que a
veces les dan un espacio en los medios generalistas. Y así tenemos las dos compañeras que me
han precedido haciendo un trabajo estupendo en dos periódicos, uno en la Argentina y
otro en España. Y tenemos a otras que también, aunque sea en un periódico que parece totalmente
masculino, meten su frase, su reportaje, su foto, pero la ofensiva es muy dura. Miren,
yo ahora voy a aprovechar este espacio que me ofrecen tan generosamente la Casa de América
para contarles lo que acaba de pasarle a Maite Garrido, una compañera de nuestra periodista,
que nos hizo un reportaje para Televisión Española, la 1 o la 2, o las 2, y hizo una
serie de entrevistas a activistas feministas, entre las que yo me encontraba, para sacar
el reportaje el 8 de marzo. Y antes de ayer nos escribe a todas diciendo, dicen que no
lo van a visionar porque no han tenido tiempo de montarlo o algo así, una excusa de estas
malísimas. Bueno, pues si esto está pasando hoy y ahora, y el 8 de marzo, yo el 8 de marzo,
un día emblemático, nos dan un día al año, por lo menos ese día, si esto nos pasa ahora,
que nos puede pasar, pasa mañana. Pero repito que el leitmotif que me trae aquí, que me
obliga a hablarles y a repetirles, es el de que el solo hecho de ser mujeres no nos va
a garantizar ni el avance de la sociedad ni la lucha por los derechos de la mujer ni
la lucha por la igualdad de todos los seres humanos. Porque el feminismo es una ideología,
no es una condición biológica. Y en consecuencia sabemos que en nuestro parlamento, y estoy
segura que los parlamentos de todos los países, en algunos más, y en el de Argentina nos
lo podrá decir nuestra compañera Mariana, habrá muchas mujeres, no solo que no sean
feministas, sino que sean reaccionarias, que sean machistas, que estén votando ahora en
contra de una ley de aborto, en nuestro país las tenemos, evidentemente. El Opus está
presente, omnipresente y también clandestino y escondido en una serie de partidos y en
una serie de diputadas. Y para esa batalla, ellas son un freno evidente. De modo que
nosotras, desde la perspectiva feminista, tenemos que plantearnos una presencia mucho
más evidente en los medios de comunicación, en la opinión pública, tenemos que plantearnos
defender el feminismo sin vergüenza y tenemos que unir las fuerzas de tantas y tantas compañeras
como están en los grupos feministas. Porque no crean ustedes que, porque soy vieja, estoy
aquí dando un discurso anticuado y completamente mooso, verdad, del feminismo, bueno, por favor
del siglo pasado. En este momento en España contabilizan 3.000 grupos feministas en España.
Lo cierto es que tienen poca presencia, precisamente por eso, porque los medios de comunicación
no difunden sus mensajes. Porque su poder es limitado, porque al final, cuando los planteamientos
son demasiado radicales, saldrán las cúpulas de los partidos, incluso los más progresistas,
a pedir racionalidad, a pedir moderación, a pedir prudencia. A mí me la piden todos
los días, ya se lo imaginan ¿no? Bueno, pues claro, si les hacemos caso, esta es una advertencia
muy seria, si les hacemos caso a esas cúpulas feministas masculinas, perdón, con sus llamamientos
a la prudencia y a la moderación acabaremos en el silencio, que es lo que más les gustaría
naturalmente. Piensen que no hace mucho, hasta el siglo XVIII, uno de los castigos que podía
sufrir una mujer de los que hay dibujos y pinturas, es el de la que le pusieran una
mordaza. Cuando una mujer era insolente con su varido, por supuesto, con las fuerzas
y las autoridades, se la paseaba por la calle, con una cuerda al cuello, y una mordaza en
la boca, y algún cartel, diciendo esto es lo que les pasará a todas las parlanchinas
y las protestonas. Bueno, ahora exactamente de una manera física,
la mordaza no nos la ponen, pero sí que hay muchas mordazas, sí que hay muchas maneras
de auto censurarnos. Yo he escuchado con muchísimo interés los parlamentos de mis compañeras,
y recuerdo creo que es Mariana, la que dijo que a una compañera se habían despedido
o la habían rebajado de categoría, después de su permiso de maternidad, y cuando ellas
quisieron hacer una campaña a su favor, ella misma pidió que no lo hicieran, porque
tenía las represalias, porque las represalias existen, claro está, y están ahí, y si
no contamos con la solidaridad de las demás, eran todavía más graves, y si no salimos
a la calle a defender el feminismo, y sobre todo mañana, no lo olvidéis, mañana hay manifestación
en Madrid, bueno creo que en todas partes, no lo olvidéis, pues si no salimos y salimos
en número, y salimos enfadadas, y salimos sin prudencia, y salimos convencidas de que
el feminismo es la única ideología que nosotros tenemos que defender, si no los dejamos engañar
por los cantos de cisne de otras ideologías, de otros partidos, de otros proyectos, sino
que seguimos firmes sabiendo que el feminismo es la única política para las mujeres, avanzaremos
lo que en este momento me temo que estamos retrocediendo, y como ese diabólico reloj
lo está señalando, quería concluir, recordando que la profecía de Rosa Luxemburgo, aquella
gran dirigente política comunista de mediados del siglo XX, que advirtió que el dilema
que se enfrentaba a la humanidad en aquel momento era el descoger entre el socialismo
o barbaria, y ya sabemos que el mundo en aquel momento escogió la barbaria y que nosotras
y nosotros, todos los hombres también, se enfrentan a los momentos de barbaria más
terribles después de la Segunda Guerra Mundial que estamos viviendo, pero yo quería deciros
que realmente el futuro de la humanidad ya no está en los viejos discursos comunistas,
en los viejos discursos anarquistas, por más que fueran imprescindibles en aquel momento
y por más que sus dirigentes hayan sido héroes y mártires por defender sus ideas, pero que
el futuro evidentemente es el que nosotras, las mujeres feministas, podamos construir,
y que por supuesto el dilema con el que nos enfrentamos ahora es el descoger entre feminismo
o barbaria, y yo desearía que los hombres también, los hombres fueran más lucidos,
tuvieran una visión de futuro menos egoísta, menos centrada en sus inmediatos intereses
y en sus inmediatos deseos, tuvieran el valor de unirse a nuestro movimiento y que como mujeres
y como feministas, dijéramos que todas escogemos el feminismo. Este es mi deseo para este 8
de marzo y para todos los que demás vengan. Muchísimas gracias, y aún me quedan cuatro
minutos.
