Amaneció y bueno con la luz fue mucho mejor, la vimos para adelante, mantuvimos un buen ritmo
Después el cielo estaba todo tapado, empezó a tronar, a llover con todo
Igual lo fui y me llevan en el aire siempre, siempre.
Vamos, vamos, vamos.
¡Vamos!
¡Vamos!
¡Estamos en la parada!
¡Estamos aquí!
¡Yo me doy uno, cinco, siete!
¡Estamos en la parada!
¡Estamos en Dolores!
Estamos en Dolores y estamos en un bici de 220 kilómetros.
Salimos a la 1 y media de la mañana, mucho demente,
hemos tenido la emoción bastante incoherente para ver los primeros viajes.
Vamos a llegar al día de la noche, lo que recuerdo es estar en la una, el suelo.
¡Vamos!
¡Vamos!
¡Vamos!
¡Vamos!
¡Vamos!
¡Vamos!
¡Vamos!
¡Vamos!
¡Vamos!
¡Vamos!
¡Vamos!
¡Vamos!
¡Vamos!
¡Vamos!
La escala de valores del cuerpo estaba esperada,
ya la comida se importaba, el agua se importaba, dormir tampoco,
del cuerpo tenía pedaliar.
¡Vamos!
Y nada, yo no puedo seguir, no puedo seguir y ellos siguieron,
se me dicen toda la idea.
¡Vamos!
¡Vamos!
¡Vamos!
Y no podíamos salir, nos pegamos en un radar y decía que iba a parar a las 7 de la mañana,
se producían pan rallado y tenían una persiana baja
y nosotros dormimos en el pedacito de la persiana que quedaba porque había calor.
¡Ay, horrible!
Después cuando nos levantó y nos acercó nos faltaron 37 kilómetros.
