El guardar las semillas, lo que nos hace soberanos, lo que deja que las personas decidan qué es lo que quieren guardar, qué es lo que quieren comer, con qué se quieren vestir, les vuelve a las personas independientes.
Es una actividad que siempre hemos hecho, desde que inició la agricultura han sido principalmente las mujeres las que han guardado las semillas.
Hay básicamente dos tipos de semillas, la semilla industrial o convencional y la semilla tradicional. La semilla convencional surgió en el siglo XX junto con la revolución verde, es decir, el monocultivo, los químicos, etc.
Sin esta semilla industrial no puede haber revolución verde porque la revolución verde necesita semillas específicamente creadas para funcionar con esos químicos.
Estas semillas no son buenas para nuestra salud, son menos nutritivas y el producto final contiene veneno, y no son buenas tampoco para el cultivo en sí porque son genéticamente uniformes y eso les hace muy débiles frente a plagas de enfermedades, les hace difícilmente adaptables a las condiciones climáticas.
Además es imposible hacer una verdadera agricultura orgánica o ecología futura con ellas porque tienes que comprarlas de la industria hasta el tiempo dependes y porque al ser tan uniformes tú no puedes adaptarles a tu sistema productivo.
En el ecuador hay 15.000 especies de plantas, de las cuales 5.200 son plantas útiles y de esos 5.200, 4.600 son plantas comestibles. El mundo en promedio hoy se alimenta de 30 especies de plantas.
La semilla tradicional por el contrario es una semilla que tiene alta diversidad genética y eso significa que tú puedes adaptarla a tus condiciones climáticas y al tipo de cultivo que tú quieres.
Tienen todas ellas mayor cantidad y calidad de nutrientes y son más resistentes al cambio climático, a las plagas de enfermedades, etc.
Tú puedes hacer agroecología con hipermacultura con semillas tradicionales, es muy difícil hacerlo con semillas tradicionales.
Cuando nosotros fundamos la red fue porque no teníamos semillas de buena calidad, entonces quisimos volver a guardar nuestras semillas para nosotros ir adaptando esas semillas a lo que nosotros queríamos comer y que no podíamos conseguir fácilmente en las tiendas que ahora venden las semillas.
Si vemos hacia el futuro, la alimentación del futuro depende de las semillas tradicionales. Es así de sencillo.
Hemos perdido en el siglo XX y esta primera década el XXI, el 70% de las semillas tradicionales. Cada día perdemos 5 variedades.
A este paso de erosión genética vamos a perder tanta diversidad genética que realmente vamos a poner en peligro la supervivencia de la humanidad en el futuro.
La reacción de la gente cuando le contamos sobre la red es una reacción de alegría. Nos hemos dado cuenta que las semillas unen, unen a los pueblos, unen a las personas.
Hoy en día es tanto el interés que nosotros navegamos en medio de grupos humanos que buscan esto desesperadamente. Nuestro principal problema como red hoy en día es que nos falta mano de obra para poder responder a la demanda.
De semillas, de conocimientos, de productos. Ese es nuestro drama.
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