Esta que sigue, se lo vamos a dedicar a una de estas grandes historias,
terminiuamente aquí en Bogotá y en Colombia.
Acabo de pasar, lo voy a presentar aquí.
Que le hayísimo el de la bandolita.
¿No es de los jugos de Azul Desperdes?
Azul.
Y el lodo.
Si estás para...
Pues, él es un pronto orgulloso y querido y todo.
Y entonces por que lo sale cual la gente creía, hay que hacer una canción.
Entonces, hizo esta rumba hasta que me quiera que se llama,
una misma cara vez.
No, me sigas, no sigas todo lo que está sucediendo.
Entonces resulta...
Entonces resulta que él está para la banda de Xalana.
Entonces resulta que no le vamos a defenderle cualquiera.
Como cuando le voy a contar, la hija saco.
Entonces resulta que la gente, que son muy curiosas y que veían,
entonces uno dice uno distinto.
Pero si uno se que se gasta tanto en la vida,
que es tan bonita, que es placa que los hermanos,
que todos saben que es ministro y que nos puede...
Si al final de cuentas y en solo unos años, poquitos,
y los vamos a hacer una misma cara vez.
Y él dice, ¿qué pasa con esta rosa?
Esa rosa de tiempo, hay unos sonidos en el interior de allá,
que caen lo todo.
Entonces, esta rumba hasta que me quiera que se llama,
una misma cara vez.
No le voy a desmentir, porque estamos dentro para él.
No es...
Para él no es porque cae,
no es porque el maestro y nosotros admiramos por todo lo que hace
por nuestra música colombiana.
El maestro chino de hoy no es para él.
Es que le dimos que le damos al caro.
Pero el otro murió, está muy duro.
¡No!
y el mío crea en una ladrada vera, en la misma ladrada vera.
¿De qué seas a usted que sigo aquí conmigo?
¿De qué seas bien a dar que sigo aquí conmigo?
El orgullo de este mundo es la corona,
el patas en cuatro patas, y la mujer amanada,
la mamá de los tazanes, la vaca de mamá cara,
la corinata, la caigosa, que después de mí no hay nada,
o es que sabe que cuando fuera a mí igual ya,
o el miembro de que me entera aquí igual ya.
Su fortecimiento y el mío serán una ladrada vera,
en la misma ladrada vera.
Y si por las sentimos más cositas de tijera,
entre lo que quiera que me tienes sin cuidado,
por qué no sigo creciendo que no tengo los ojos aquí igual ya,
o el miembro de que me entera aquí igual ya.
Su fortecimiento y el mío serán una ladrada vera,
en la misma ladrada vera, en la misma ladrada vera.
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