Llega tarde.
Lo sé.
No he podido llegar antes.
Me ha sido imposible.
Pero ya estoy aquí.
Repartes tu oyo.
No te preocupes.
No te preocupes.
No te preocupes.
No te preocupes.
No te preocupes.
No te preocupes.
Yo estoy aquí.
Repartes tu oyo.
Subtítulos por la comunidad de Amara.org
Subtítulos por la comunidad de Amara.org
Subtítulos por la comunidad de Amara.org
Pongo la puesta mínima.
Subtítulos por la comunidad de Amara.org
¿Vas o lo vas?
Sí, claro.
Claro que voy.
Ni siquiera has mirado tus cartas.
No hace falta.
¿Y bien?
Me ha puesto todo.
Pero ni siquiera has mirado tus cartas.
No las has levantado.
No hace falta.
Estoy seguro.
¿Cómo quieres?
Yo también ha puesto todo.
¿Y bien?
¿No quieres saber tus cartas?
Claro.
Bueno, creo que está claro.
¿No?
Claro.
En ese caso me marcho.
¿Te vas?
Claro.
¿Qué esperabas?
No sé.
¿Jugar otra quizá?
Otra.
¿Y qué vas a apostar?
¿Qué te queda?
¿Qué tienes para ofrecerme?
Nada.
¿Te le he dado todo?
Perdona.
¿Me lo has dado todo?
¿Te lo has jugado todo sin mirar ni siquiera tus cartas?
Claro.
¿Por qué no iba a hacerlo?
¿Qué más daba si jugaba contigo?
Si luego tú tendrías todo lo mío.
Si luego seguiríamos jugando.
¿Seguir jugando?
Pero si ya no tienes nada que jugar.
Si ya no tienes nada que ofrecerme.
¿Para qué?
Por placer.
Para ofrecerme lo que tú puedas ofrecerme.
Para entregarme lo que puedas entregarme.
Por satisfacción.
¿Pero qué satisfacción hay en darte algo?
Si no puedo recibir nada a cambio.
Toda.
Toda la satisfacción está ahí.
En apostarlo todo por la esperanza.
En apostarlo todo porque sabes que la otra persona seguirá jugando contigo.
Y da igual que no te quede nada.
Porque la otra persona sabe que todo lo que tiene te lo debe a ti.
Yo no te debo nada.
Esto ha sido una partida completamente legal.
Eres tú el que ha elegido apostarse todo sin mirar ni siquiera sus cartas.
Eres tonto y no hay ninguna satisfacción en lo que dices.
Es una estupidez.
A ver, explícame.
Explícame qué satisfacción hay en apostarse con alguien tu integridad.
Todo lo bueno que tienes.
Si sabes que no te puede aportar nada.
Si sabes desde el principio que no tiene nada.
¿Agradecerle que haya apostado por ti?
En eso no hay ninguna satisfacción.
Comprendo.
Yo ahora me largo de aquí.
Y puedo seguir jugando.
Seguiré jugando con gente que me pueda aportar algo.
Y cada vez tendré más.
¿Y yo?
Tú.
Tú tendrás que empezar a conseguir fichas de nuevo.
Y cuando las tengas.
Piensas que no tienes nada.
Piensa mejor cómo jugárteles.
Como si fuera tan fácil.
Lo sé.
Por eso lo hago lo estúpido.
Como tú.
¿Y nunca te apuestas nada sin saber qué va a pasar?
Claro que no.
Pues tú sí creo que voy a ganar.
¿Nunca?
¿Nunca en tu vida lo has hecho?
No, nunca.
¿Por qué iba a ser eso?
Te sientes bien.
Cuando lo haces.
Te sientes bien.
Y a veces.
A veces dicen.
Dicen porque yo nunca lo he vivido.
Dicen que te encuentras con gente que piensa igual que tú.
Y entonces.
Entonces.
Cuando te apuestas todo sin saber qué va a pasar.
No importa qué pierdas.
No importa.
No importa nada.
¿Sabes?
Porque la otra persona seguirá jugando contigo.
Como bien dices, lo dicen.
Esa gente no existe.
Mira lo mismo.
Igualmente te sientes bien antes de perderlo todo.
Por la esperanza.
Y eso.
Estás loco.
Yo me marcho.
¿Qué te vaya bien?
Vale, bueno.
Hasta nunca.
¿No volverás a jugar conmigo?
No, no lo creo.
Ya sé que solo quieres mis fichas.
Al menos vas aprendiendo.
Eso parece.
Oye.
¿Qué?
Una última cosa.
Ah, sí.
Esto no va para mí.
Va para ellos.
Sí.
Tú no necesariamente eres un hombre.
Yo necesariamente no soy una mujer.
Nosotros somos personas.
Somos personas ante todo.
Y esto no es una partida de poker.
No lo es.
Esto es.
Esto es.
Esto es.
Esto es.
Esto es.
Esto es.
Esto es.
Subtítulos por la comunidad de Amara.org
